
En el momento Kairos, te vas a encontrar en un lugar desconocido.
Y una persona va a aparecer.
Esta persona se conoce entre los escritores de historias como “El viejo en el bosque”.
Su trabajo es prepararte para todos los desafíos a los que te vas a enfrentar en el próximo segmento de tu aventura.
El Sr. Miyagi fue el Viejo en el Bosque para Daniel LaRusso en el Karate Kid.
Obi-Wan fue el primer Viejo en el Bosque de Luke Skywalker y Yoda fue el segundo.
¿Alguna vez te has fijado cómo todas las películas de James Bond comienzan con 007 visitando a Q?
“Q” es el armero que abastece a 007 con los implementos precisos que va a necesitar para lograr su próxima misión.
“Q” es el “Viejo en el Bosque” de James Bond.
El capítulo 4 de Lucas nos cuenta cómo Jesús, inmediatamente después de su bautizo, pasó 40 días en el desierto de Judea. Cuando emergió de ese desierto, se reveló a sí mismo al mundo.
El versículo 14 de ese capítulo dice “Jesús retorno a Galilea en el poder del Espíritu, y nuevas de él se esparcieron por todo el país.”
¿Sería justo decir que Jesús pasó 40 días con el supremo “Viejo en el Bosque” antes de hacer lo que famosamente hizo?
Juan bar Zebedeo se sentó junto a Jesús durante la Última Cena. Él fue el único de los discípulos de Jesús que fue testigo de la crucifixión.
Y Jesús le confió — desde la cruz — el cuidar de su madre, María, mientras Él no estuviera.
Juan bar Zebedeo, en el capítulo dos de la Primera carta de San Juan, escribe acerca de las Tres Etapas de la Vida.
Él habla del Niño, el Joven y el Viejo.
Os escribo, mis queridos Niños,
Porque vuestros pecados han sido perdonados
Gracias a Su nombre,
Y porque vosotros conocéis al Padre.
Os escribo, Jóvenes,
Porque vosotros sois fuertes
Y la palabra de Dios habita en vosotros,
Y os habéis sobrepuesto al malo.
Os escribo a vosotros, Padres,
Porque lo conocéis a Él
El que es desde el principio.
Porque lo conocéis a Él
Que es desde el principio.
Los niños pasan una docena o más de años preparándose para convertirse en los Jóvenes fuertes quienes, llenos de vigor y vida y entusiasmo, se van a enfrentar a los desafíos, sobreponerse a las dificultades y dejar sus huellas en el mundo.
Y cada uno de ellos va a necesitar un consejero — un amigo más viejo y sabio — que los aconseje, los aliente y los prepare para lo que tienen por delante.
Juan bar Zebedeo no estaba hablando de Padres biológicos cuando escribió esa carta de lo que llamamos la Primera de San Juan.
Las personas a las que Juan llama “Padres” son aquellas quienes ya han caminado el bosque sin camino y encontrado su rumbo hasta atravesarlo.
Las personas a las que Juan llama “Padres” son aquellas quienes ya “saben”.
El sueño americano promete que cuando hayas terminado tu travesía y hayas completado tu tarea, puedes recrear, disfrutar y celebrar con egoísmo tu éxito por el resto de tu vida.
Y esa ciertamente permanece como opción, si es lo que te atrae. Pero yo creo que no lo hará.
Yo creo que tú vas a escoger aconsejar, alentar y apoyar a la próxima generación que debe arrasar un camino nuevo y diferente a través de un desierto nuevo y diferente del que tú y yo enfrentamos.
Yo creo que vas a encontrar satisfacción en tu rol ocasional como el “Viejo o Vieja del Bosque”.
Roy H. Williams
*Yo consolidé y reorganicé lo que vas a encontrar en el capítulo dos de la Primera Carta de San Juan, pero si la lees detenidamente, creo que vas a estar de acuerdo que mi forma de volverla a contar es fiel al mensaje del texto original.