Categorías
El Memo del Lunes

¿Buscas algo bueno qué leer?

¿Buscas algo bueno qué leer?

Hace dos semanas, aparecí en pantalla durante un simposio de negocios en Montreal para responder una serie de preguntas relacionadas con “Cómo anunciarse de forma efectiva”.
Hacia el final de mi hora con ellos, una persona en la audiencia preguntó: “¿Cuáles consideras que son tus tres libros principales acerca de Publicidad?” El moderador sonrió y dijo: “Yo puedo responder eso”, y sostuvo copias de El Mago de la publicidad, Las fórmulas secretas del Mago de la publicidad, y Los mundos mágicos del Mago de la publicidad.
La audiencia se rió.
Yo sonreí y negué con la cabeza, “no”.
“Número uno es Mercadear de forma escandalosa, por Jon Spoelstra (Marketing Outrageously). Número dos es Las 22 leyes inmutables de la publicidad por Al Ries y Jack Trout (The 22 Immutable Laws of Marketing). Número tres es Ogilvy acerca de publicidad.”
La audiencia hizo silencio mientras todos anotaban los títulos. Antes de la publicación del libro de Jon Spoelstra en el 2001, mi lista de lecturas recomendadas sólo tenía dos libros. Pero he descubierto un espíritu afín en Jon Spoelstra. Aún mejor que eso, lo que mejor hace Jon es exactamente lo que yo trato de evitar.
Démosle un vistazo a las similitudes y diferencias entre Jon y yo.
Similitudes: Jon y yo estamos de acuerdo en que es tu mensaje, no el medio, lo que determina tu éxito o fracaso. De igual forma, estamos de acuerdo en la vital importancia de evitar lo predecible empleando lo nuevo, lo sorprendente y lo diferente. Tercero, ambos apreciamos el papel de la intuición y coincidimos que, hablando en términos generales, las reglas son para los tontos.
Diferencia: Jon disfruta haciendo que pasen cosas grandes, rápido. Yo no.*
Cuando estás entre la espada y la pared y el tiempo es determinante, Jon es el hombre a quién llamar.
En numerosas ocasiones, Jon ha aceptado generosamente dar clases en la Academia del Mago y siempre lo ha hecho de gratis. Pero ahora él necesita algo de ti y de mí.
No te preocupes. Como todas las ofertas de Jon, ésta es irresistible: Jon tiene un nuevo libro que va a salir el otro mes y que nos está dando a nosotros para bajarlo de inmediato a cambio de nuestra promesa que vamos a subir una reseña en Amazon. Puedes decir lo que quieras en la reseña del libro. La meta es que Jon tenga por lo menos 100 reseñas subidas el día en que su libro se lance oficialmente.
100 reseñas en Amazon suena como algo que sería fácil de lograr, ¿verdad? Créeme, no lo es.
¿Te apuntas?
Aquí es en donde empiezas.

Roy H. Williams
*Aunque yo entiendo cómo hacer que cosas grandes sucedan rápido, encuentro que la ansiedad de todo es agotadora. La adrenalina no es mi amiga. Les da un revolcón emocionante de energía a la mayoría de personas (huída), pero en mí sólo dispara la ira del combate (pelea). En consecuencia, evito a los clientes que necesitan un milagro. Esto es definitivamente egoísta de mi parte, pero hey, soy auto indulgente. ¿Tú ya lo sabías, verdad? — RHW

Categorías
El Memo del Lunes

Cualquier cosa que valga la pena hacerse…

Cualquier cosa que valga la pena hacerse…

Lo has escuchado toda tu vida: “Cualquier cosa que valga la pena hacerse, vale la pena hacerla bien”.
Esto parece ser una buena exhortación, en la superficie. Pero no nos detengamos en la superficie. Miremos hasta adentro.
Esas doce palabras: “Cualquier cosa que valga la pena hacerse, vale la pena hacerla bien”, supone que uno tiene la habilidad de hacer la cosa bien. ¿Pero qué pasa si no tienes esa habilidad? ¿Está bien hacerlo mal al principio?
Reuní unos ensayos y fotos en 1997, luego le pagué a una imprenta para que imprimiera 7,500 copias de un pequeño libro casero. El título no fue afortunado, la carátula era ridícula y mi diagramación falló anticiparse al empastado, así que el texto estaba demasiado metido hacia la espina. Tenías que abrir las páginas y ver hacia la rajadura para leerlo.
¿Está bien que haya hecho un mal trabajo en ese primer libro?
¿Está bien que continúe amando ese extraño cachorro aunque no haya vendido ni una copia?
Mi segundo libro se convirtió en el libro de negocios número 1 en los Estados Unidos, de acuerdo al Wall Street Journal y mi tercer libro fue un bestseller del New York Times, luego mi esposa y yo pasamos los siguientes 20 años construyendo una escuela para empresarios desadaptados e independientes, esos innovadores e improvisadores, renegados y rebeldes, quienes sospechan de la sabiduría tradicional.
Nunca he portado las esposas del Perfeccionismo y el Conformismo y no te recomiendo que lo hagas. Usarlas demasiado apretadas causa parálisis por análisis: ese miedo paralizante al fracaso.
Cuando una persona que se enfrenta a un desafío grande comienza a compartir sus ansiedades de desempeño conmigo, siempre los agarro de los hombros, los miro profundo a los ojos y les digo con todo el amor que puedo juntar: “Sólo cállate y hazlo”.
Cualquier cosa que valga la pena hacerse, vale la pena hacerse mal.
Si no estás dispuesto a jugar mal al golf al principio, nunca vas a ser un buen golfista.
Si no estás dispuesto a escribir mal al principio, nunca vas a ser un buen escritor.
Si no estás dispuesto a cocinar mal al principio, nunca vas a ser un buen chef.
Una de las cosas que hago todos los días es vestirme. Pero nadie nunca me ha acusado de hacerlo bien. Ponerse la ropa definitivamente vale la pena hacerse. Simplemente no creo que valga la pena hacerlo bien. Verse arrugado y fracasado es mi condición natural, porque he visto el tiempo y esfuerzo que requiere verse planchado y nítido y, sinceramente, no siento que valga la pena. Por lo menos no para mí.
Julie DeMille se estaba estresando por encontrar dos calcetas que hicieran juego cuando lo absurdo del momento le abofeteó en la cara. Así que decidió adoptar un lema para las calcetas: “Si no puedes encontrar la pareja, encuentra a un amigo”.
Creo que Julie DeMille puede ser mi clase de loca.
¿Tú eres mi clase de loco? Si es así, permíteme, como tu hermano mayor, ofrecerte algo de aliento y consejo:
Las buenas decisiones vienen de la experiencia.
La experiencia viene de las malas decisiones.
Te vas a sentir culpable de vez en cuando y eso puede ser bueno.
Los sentimientos de culpa van a hacer que hagas los cambios que necesitas hacer.
Pero ruego que nunca te sientas avergonzado.
La culpa se trata de lo que hiciste.
La vergüenza se trata de lo que eres.
Los perfeccionistas van a venir a tu vida y te van a decir que tienes “verdadero potencial” y que podrías ser igual que ellos — planchados y listos, nítidos y con buena postura — si sólo te empujaras un poco más. Te van a decir que te arrepientas de tu herejía de ser feliz y estar contento y te dirán: “Si no duele, no ganas”, como si estuvieran citando las sagradas escrituras.
Ya lo busqué: no está en la Biblia.
Esta misma gente te va a decir que nunca deberías estar satisfecho.
Van a levantar la barbilla y te van a decir con orgullo: “Lo suficientemente bueno, nunca lo es”.
Esto tampoco está en la Biblia. Pero si lees las partes musicales, mágicas de la Biblia — te sugiero el Evangelio según San Juan — vas a verte al espejo, sonreír y decir: “¡Suficientemente bueno! Dios me quiere así como soy”.
¿Puedo, como tu hermano mayor, ofrecerte tres sugerencias?
A donde sea que vayas, acepta a la gente como es y trata de pasártelo bien.
Sea lo que sea que hagas, ¡hazlo de todo corazón y con gusto! Y deja que el resultado sea lo que es.
Para hablar con Dios, aceptarte a ti mismo y estar contento es la riqueza más grande posible.
Y eso, por cierto, sí está en la Biblia.
Roy H. Williams

Categorías
El Memo del Lunes

Los perros chatarreros

Los perros chatarreros

Los perros chatarreros de la comunidad de negocios son esos desadaptados y solitarios, renegados y rebeldes, innovadores e improvisadores que saben que la sabiduría tradicional es más tradición que sabiduría.
Lee Iacocca era un perro chatarrero.
El hijo de un inmigrante vendedor de hot-dogs, Iacocca fue el visionario que nos dio el Ford Mustang. Luego lo despidió Henry Ford II, un perro de competencia, porque Henry II dijo que él no quería que Iacocca se convirtiera en su Director Ejecutivo. Consciente que el momento de su propio retiro se estaba aproximando, Henry II dejó muy claro que quería dejarle la compañía a su hijo Edsel II, quien entonces sólo tenía 28 años.
Luego de ser despedido, Iacocca se fue feliz a trabajar para Chrysler en donde rescató a esa compañía de la extinción al inventar la minivan. Más adelante, cuando le dijo al jefe de ingeniería de Chrysler que necesitaba un prototipo del convertible LeBaron para usarlo en un anuncio de TV, el ingeniero-perro-de-concurso le dijo cuántos meses le iba a tomar diseñar uno. Un verdadero perro chatarrero, Iacocca se sonrió y le dijo: “Sólo agarra un LeBaron y córtale el techo. Lo necesito para mañana”.
Enfocados en el resultado más que en el proceso, los perros chatarreros siempre son desastrosos.
Los perros chatarreros se preocupan por los logros.
Los perros de concurso se preocupan por las apariencias.
Cuando el tiempo está calmado y el agua tranquila, el perro de concurso es dueño del horizonte. Pero cuando se te viene la tormenta encima y hay gente a punto de morir, quieres que ese perro chatarrero esté dirigiendo el barco.
En 1962, Miguel de 16 años escapó de Cuba con la chaqueta que su mamá había hecho a mano de trapos de limpieza. Llegó solo a los Estados Unidos. “Hamburger” era su única palabra en inglés. Cinco años más tarde, Miguel se casó con una madre adolescente y adoptó a su hijo de tres años, el pequeño Jeffrey Jorgensen. Miguel le dio a Jeffrey la habilidad y la confianza para sobrevivir y prosperar. También le dio a Jeffrey su apellido orgullosamente cubano: Bezos. Cuando Jeffrey Chatarrero tenía 30 años, pidió prestado dinero de familia y amigos para empezar un negocio en el garage de su casa alquilada. Le puso a ese negocio el nombre del río más grande de Suramérica. Tal vez lo hayas escuchado.
Cuando era niño, uno de los héroes de Bezos era Walt Disney, el cuarto de cinco niños de una familia tan pobre que dos de sus hermanos mayores, hartos de la constante pobreza y trabajo, se escaparon cuando Walt tenía tan solo 4 años. Cuando Walt tenía 16, trató de enlistarse en la Armada para poder ir a pelear en la Primera Guerra Mundial pero lo rechazaron por su edad. Luego trato sin éxito de unirse a las Fuerzas Armadas Canadienses. Finalmente lo aceptaron como piloto de ambulancias de la Cruz Roja.
Walt no tenía un cv impresionante. Los perros chatarreros raramente lo tienen.
Cuando terminó la guerra, la primera compañía de Disney, Laugh-O-Gram quebró en Kansas City, así que se mudó a Hollywood en donde su primera serie animada, Oswald el Conejo de la Suerte fue un gran éxito. Disney perdió los derechos de ese personaje cuando su distribuidor lo estafó. Así que Walt, siempre el perro chatarrero, empezó a trabajar en otro personaje animado, un ratón. Tal vez hayas escuchado de él también.
Disney Studios hizo La Dama y el Vagabundo, una película acerca de una perra de concurso princesa que se enamora de un perro chatarrero. Y luego hicieron los Aristogatos, una película acerca de un gato de callejón llamado O’Malley que rescata a una gata de casa llamada Duquesa que luego se enamora de él. Y cuando vimos Los Rescatistas unos años después, todos nos enamoramos de la niñita chatarrera llamada Penny cuando se enfrentó a los lagartos de Madame Medusa.
Ahora que lo pienso, ¿alguna vez ha habido una película exitosa de Disney que no nos haya dado un perro chatarrero desadaptado a quien apoyar?
Para que quede grabado (y literalmente quiero decir “grabado”) ningún individuo ha recibido tantos Premios de la Academia como Walt Disney. De hecho, ninguna otra persona ha sido nominada a tantos.
Comencé a considerar el memo de hoy cuando puse una película en pausa, Enemigos Públicos, para transcribir un poco de diálogo entre J. Edgar Hoover, aquel pequeño perro de concurso director del FBI y Melvin Purvis, su agente chico dorado quien tenía el encargo de entregar al criminal asaltabancos John Dillinger, a la justicia, vivo o muerto.
Hoover: “John Dillinger asaltó un banco y se llevó US$74,000 mientras tú no pudiste arrestar a (Babyface) Nelson.”
Melvin Purvis: “Señor, acepto toda la responsabilidad. Ahora quisiera hacer una petición de transferir hombres con calificaciones especiales para aumentar el personal aquí en Chicago. Hay algunos antiguos hombres de la ley de Texas y Oklahoma que ahora están en la oficina de Dallas.”
Hoover: “Creí que entendías lo que estoy construyendo: una fuerza moderna de jóvenes profesionales de la mejor clase.”
Melvin Purvis: “Me temo que nuestro tipo de persona no pueda hacer el trabajo.”
Hoover: “Perdona, no puedo escucharte.”
Melvin Purvis: “Nuestro tipo de persona no puede hacer el trabajo.”
Hoover: “No te escucho.”
Melvin Purvis: “Nuestro tipo de persona no puede hacer el trabajo. Sin ayuda calificada, voy a tener que renunciar a este encargo. De otra forma, estoy llevando a mis hombres al matadero.”
Furioso, Hoover manda a Charles Winstead (Stephen Lang), un agente chatarrero del FBI a ayudar a Purvis a localizar y asesinar a Dillinger. Protagonizada por Johnny Depp como Dillinger y Christian Bale como Purvis, Enemigos Públicos es una mirada interesante a los Estados Unidos de entonces cuando estaba llegando al zenit del ciclo “Nosotros” previo.
El zenith de ese “Nosotros” fue en 1943. Si quieres saber qué sucedió inmediatamente después de ese zenith, mira Trumbo (2015) con Brian Cranston.
El actual “Nosotros” va a llegar a su zenith en el 2023.
Agárrate que el viaje va a ser una locura.
Roy H. Williams

Categorías
El Memo del Lunes

Arcoiris de perros

Arcoiris de perros

El beagle que vive en el hemisferio derecho de tu cerebro tiene un set de habilidades completamente distinto al del nerd que vive a la par.
El beagle de mi cerebro se llama Indy.
¿Cuál es el nombre del beagle en el tuyo?
Tu beagle te da intuición impulsiva y percepción instintiva.
Tu beagle te da temeridad juguetona, sospechas y sentimientos en el estómago.
Tu beagle tiene un sentido amargamente agudo, penetrantemente bello de reconocimiento global de patrones que detona la premonición ocasional.
Poindexter es el nerd que vive en la otra mitad de mi cerebro.

Él siempre me hace que me coloque bien los anteojos sobre la nariz.
¿Cómo se llama el nerd en el tuyo?

Poindexter usa un buscador.
Indy usa un bromeador.

Mi Poindexter es amigo de Mr. Peabody, la persona más inteligente del mundo. ¿Recuerdas a Mr. Peabody y su hijo adoptivo, Sherman, del show de Rocky y Bullwinkle? Si no, Indy tiene un video en la página 4 de la madriguera del conejo que te va a ayudar a recordar.

Lo interesante de Sherman y Mr. Peabody es que Jay Ward invirtió sus papeles. Es el humano, Sherman, quien es ingenuo acerca del a ciencia y Peabody, el beagle, el nerd apretado que se apoya en el razonamiento frío y deductivo.

No es que haya algo malo en ello. El razonamiento frío y deductivo tiene su lugar, pero el fuego dorado de la inspiración y el resplandor color verde-dinero de la innovación vienen de ese sentido bellamente penetrante de reconocimiento de patrones que mira las relaciones entre todas las partes.

Tu beagle intuitivo mira lo que está y no está allí. Y mira lo que pudiera agregarse o quitarse para que algo sea más elegante y bello.

Este fabuloso beagle reconocedor de patrones vive en el hemisferio derecho sin palabras de tu cerebro y si fija en más que sólo patrones visuales. Se da cuenta de patrones de conducta, patrones de historia, patrones de música y de lenguaje. Y reconoce las formas de los problemas y las formas de sus soluciones.

Las formas son simplemente patrones. Es por eso que los rompecabezas son como calistenia para tu beagle. Las formas de esas piezas y sus patrones de color y la posición de cada pieza sobre la mesa cuando empiezas es patrón, multiplicado por patrón, multiplicado por patrón, multiplicado por el número de piezas en la caja. (Ray Bard, eso fue para ti.)

Tu beagle del lado derecho del cerebro es el corazón y el alma de la inspiración y la innovación y su única comida es jugar. Temerario, vagar intuitivo, esa pérdida artística y con propósito de tiempo, eso que haces porque quieres y no porque debes.

Jugar es lo que te recarga las baterías.

¿Cuál es, para ti, la mejor forma de jugar?

Más importante, ¿desde hace cuánto que no lo haces?

Ve. Allí es en donde encontrarás tu respuesta.
Roy H. Williams

Categorías
El Memo del Lunes

La genialidad de lo que no está

La genialidad de lo que no está
Tres amigos, que no se conocen entre sí, me mandaron el mismo consejo la semana pasada.
Lo que hace que esta convergencia sea particularmente interesante es que no hubo un detonante en común. Cada uno de los tres mensajes que recibí fue provocado por algo distinto.
¿La esencia de esos mensajes?
Tienes que dejar cosas fuera.
La genialidad rara vez se trata de lo que está allí.
La genialidad se trata de lo que no está.
David Freeman es un coach mundialmente famoso para construir personajes ficticios. Sus credenciales y logros son enormes. David leyó en mi memo del 18 de mayo que: “Finalmente voy a escribir ese guión acerca del cual he estado pensando y hablando desde hace 15 años. Es una película de amistad acerca de un tipo con 12 amigos. Estoy planificando rodarla en Nueva Orleáns el próximo año”. Así que me mandó un correo electrónico desde Hollywood.
“Si vas a tener 12 personajes, la sabiduría tradicional es que 1, 2, 3, 4 y tal vez 5 deberían ser mucho más principales que los otros. Mientras más personajes se supone que tengamos que conocer y que nos deban importar, menos emoción siente la audiencia porque no se puede involucrar profundamente con un personaje si nuestra atención está dividida entre demasiados. Los personajes requieren tiempo en pantalla para que nos involucremos emocionalmente con ellos. Mientras más personajes principales, menos tiempo de pantalla para cada uno.”
De acuerdo con David, un guionista debe escoger cuáles personajes deben estar completamente realizados. Los otros se dejan efectivamente fuera.
Stephen Semple es un estudiante de toda la vida del proceso de ventas. Él estudia cada aspecto de la persuasión, desde la publicidad para generar prospectos hasta las demostraciones de productos para presentaciones de ventas. Stephen me escribió acerca de cómo leer los apuntes de sus reuniones de Zoom le enseñó como la gente habla distinto de lo que escribe.
“Repetimos palabras, terminamos las frases de otros y nos olvidamos de la gramática.”
De acuerdo con Stephen, cuando estamos muy involucrados en una conversación inspirada, dejamos mucho de lo que hubiéramos escrito.
Tom Grimes es un estudioso, un pensados, un filósofo y un amigo y el Presidente Plenipotenciario de los Bastardos Mundiales Sin Valor. Tom es dueño de un negocio creciente, pero siempre está disponible para tomar tu llamada o responder a tu correo. Así que le pregunté qué hace todo el día.
Tom respondió:
“Los ‘líderes’ famosos frecuentemente son personas muy ruidosas… o estaban lidiando con una crisis. A veces pensamos que el liderazgo se trata de lidiar con las consecuencias después que las cosas explotan. No apreciamos que el verdadero objetivo es nunca dejar que las cosas exploten.”
“Una vez estaba en una planta de tratamiento de agua de una fábrica grande. El lugar era misteriosamente silencioso. Cuando hice la observación que parecía que el equipo de mantenimiento no hacía casi nada, el operador en jefe me explicó que el secreto de manejar una operación como la suya era un estricto Programa de Mantenimiento Preventivo. Dijo que si ves a gente corriendo por todas partes quiere decir que hay un problema. Y que el objetivo del equipo de mantenimiento es prevenir los problemas antes que se conviertan en problemas. Un lugar callado es la señal de una operación bien llevada.”
De acuerdo con Tom, el secreto de ser un líder genial es dejar fuera las emergencias.
Cuando le preguntaron el secreto de escribir novelas bestsellers, Elmore Leonard dijo: “Dejo fuera las partes que se salta la gente”.
Los pintores impresionistas dejan fuera los detalles, obligándonos a proveerlos desde los almacenes de nuestra imaginación.
Los fotógrafos talentosos dejan fuera secciones de lo que fotografían, obligándonos a imaginarnos las partes que se extienden más allá de los marcos.
Cuando escribes anuncios, si tratas de quedar bien con todos, vas a quedar bien con nadie. Tienes que escoger a quiénes perder.
Indy Beagle tiene unos buenos ejemplos de esto en la madriguera del conejo. Sugiere que te apresures. El conejo está suelto. La aventura comenzó.
Roy H. Williams

Necesito tu ayuda contestando una pregunta del mago en la página 6 de la madriguera del conejo de hoy. Allí te espero. — Indy Beagle
“Como escritor, uso la habilidad que tengo a mi alcance, por supuesto. Determino cuáles escenas dejar y, de igual importancia, cuáles escenas sacar.” — Frederick Buechner, Secretos en la oscuridad, pág. 174 (una de las 4,874 citas en la base de datos de citas aleatorias”.