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El Memo del Lunes

Peter, Brian, Richard e Indy

Peter Raible nació en 1929 y murió en el 2004.
“Construimos sobre cimientos que no pusimos. Nos calentamos con fuegos que no encendimos. Nos sentamos a la sombra de árboles que no plantamos. Tomamos de pozos que no cavamos. Nos beneficiamos de personas que no conocimos”
Esto es como debe ser.
Juntos somos más de lo que una sola persona puede ser. Juntos podemos construir a través de generaciones. Juntos podemos renovar nuestra esperanza y nuestra fe en la vida que falta por desarrollarse. Juntos podemos seguir el llamado de un ministerio de cuidado y justicia.
Estamos para siempre unidos en comunidad.”
Mi amigo Brian Scudamore lo dice así: “Somos más grandes y mejores, juntos”.
Hace más o menos doce años, el director de la Academia del Mago, Dr. Richard D. Grant condujo un servicio religioso dominical en el Tuscan Hall después de una reunión de todo el día de la Academia del Mago. Comenzó ese servicio inclinando la cabeza y dando en voz baja su agradecimiento a todas las gentes no presentes que trabajaron para hacer la ropa que llevábamos puesta.
Fue una experiencia sorprendentemente conmovedora.
El Dr. Grant comenzó con nuestros calcetines y habló de su apreciación por las personas que cultivan el algodón y pastorean las ovejas de donde viene la lana con la que hacen nuestros calcetines.
Y luego habló de su apreciación hacia las personas que crearon todas las pequeñas partes que forman los zapatos que calzábamos. Y mientras nombraba todas esas partes que se reúnen para hacer un zapato, vimos a cada una de esas personas trabajando y entendimos el beneficios que obtenemos de su trabajo.
Para cuando llegó a la gente que corta nuestro cabello, cada persona en ese salón estaba en contemplación profunda de este mundo maravilloso, mágico e interonectado en el que vivimos. Y amamos a la gente que nos trae cosas a través de océanos y a los pilotos de camiones que entregan las cosas a las bodegas para nosotros y a los trabajadores en las bodegas que cargan esas cosas en camiones para que puedan ser entregadas en las tiendas en donde hacemos compras y los restaurantes en donde obtenemos tantos placeres.
Espero que alguna vez encuentres una grabación de esa mañana. Me gustaría compartirla contigo.
Indy Beagle me dice que el 33 por ciento de las cosas de las cuales nos preocupamos nunca se convierten en realidad. El siguiente 33 por ciento es tan poco consecuente que no vale la pena que nos preocupemos. El tercer 33 por ciento es de cosas que puedan suceder pero que no pueden ser cambiadas, no importa cuánto ni cuán bien nos preocupemos. Esto sólo deja un porcentaje minúsculo de cosas que son importante y que podrían suceder si no hiciéramos algo.
Lo vi y le dije: “¿Esa es tu forma de decirme que me relaje?”
Viéndome directamente a los ojos, Indy simplemente asintió con la cabeza.
Y luego agregó rápidamente: “Detente a oler las rosas. Acuéstate en un campo y mira las nubes. Deja de pensar tanto acerca de tu reputación y tu cuenta bancaria y las cosas maravillosas que posees. Nadie gana la carrera de ratas, salvo las ratas”.
Luego su voz se suavizó un poco mientras me entregaba su conclusión: “Y al final, las ratas descubren que, luego de una vida de lucha, no hay recompensa para el ganador”.
Gracias, Indy. Es bueno mantener las cosas en perspectiva.
Roy H. Williams

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El Memo del Lunes

Como sea que haya quedado

Como sea que haya quedado

Son las 3AM de la madrugada de un jueves y aún he escrito el Memo del Lunes por la Mañana. De hecho, ni siquiera lo he empezado.
El que estés leyéndolo en este momento quiere decir que, al final, sí lo hice, como sea que haya quedado.
Leer es una forma de transporte que te lleva a un lugar y tiempo distintos.
Estás conmigo a las 3AM mientras trato de pensar en algo que te entretenga. Sigo preguntándote qué es lo que te gustaría leer y tú sigues sin responderme.
“Escribe lo que quieras”, me dices.
A las 4:46AM miras mientras visito la página del Memo del Lunes por la Mañana para ver cuál de las 5,394 citas aleatorias va a aparecer en la pantalla para inspirarme.
“Una espada mantiene a la otra en su vaina.” — George Herbert (1593—1633)
Es un pensamiento interesante.
Supongo que George Herbert era un hombre del ejército, pero decido buscarlo en Google para asegurarme. Mientras tecleo su nombre y año de nacimiento en la barra de búsqueda de Google, me pregunto: “¿Cómo sería vivir en un mundo en donde todos van armados todo el tiempo? ¿Será que una espada mantendría a la otra en su vaina?”
Indy Beagle abre un ojo y dice suave: “No quieres apostarle a tu perro en esa pelea. Piensa en algo más.” Y luego se vuelve a dormir.
Un contemporáneo de Shakespeare, ¡George Herbert fue un famoso poeta metafísico y sacerdote de la Iglesia de Inglaterra! Nació en una familia artística y adinerada, comenzó a recibir clases en Trinity College en Cambridge en 1609 y fue reconocido como un orador excepcional por nada menos que el Rey Jacobo I. Sí, el Rey Jacobo de la Biblia del Rey Jacobo de 1611, ese Rey Jacobo.
George Herbert fue electo al Parlamento en 1624.
Ahora estamos en Inglaterra hace 397 mientras Google, nuestro guía turístico, nos dice más acerca del hombre que dijo: “Una espada mantiene a la otra en su vaina”.
“Después de la muerte del Rey Jacobo, Herbert renovó su interés en entrar a la iglesia. Abandonó sus ambiciones seculares en sus treintas y fue ordenado como sacerdote a la Iglesia de Inglaterra, pasando el resto de su vida como el rector de una parroquia rural en Fugglestone St Peter, justo en las afueras de Salisbury. Fue famoso por su atención infalible hacia sus parroquianos, llevándoles los sacramentos cuando estaban enfermos y proveyendo de comida y ropa a los necesitados. Henry Vaughn lo llamó — cito — ‘un santo muy glorioso y visionario’. Él nunca fue un hombre rico y murió de tisis a los 39 años.”
¿A todo esto, quién era Henry Vaughn y qué es la tisis?
He oído hablar de ella toda mi vida.
¡Ah! ¡Tisis es como le decían a la tuberculosis! ¿Quién lo hubiera dicho?
Henry Vaughn era otro poeta metafísico y doctor.
(Bostezo)
Habiendo exprimido la última gota de miel de la historia de “Una espada mantiene a la otra en su vaina”, tú y yo decidimos pasear alrededor de Cambridge de 1609, el año en que George Herbert entró al Trinity College y saltó a la atención del Rey Jacobo. Indy Beagle, al escuchar de nuestra travesía, decide venir con nosotros.
Nos encaminamos primero hacia El Águila y el Infante, una taverna en Cambridge frecuentada por William Shakespeare. Los locales le llaman El Ave y el Bebé. Se asienta en el lado opuesto del edificio más antiguo de Cambridgeshire, la torre de iglesia sajona de St Bene que data alrededor de 1025. Una taverna ha estado aquí desde 1353, famosa por vender cerveza a “tres galones por centavo”.
Le pregunto al cantinero si conoce a un joven llamado George Herbert. Sin levantar la vista, niega con la cabeza.
Atrás mío, escucho a Indy decir: “¿Te puedo invitar a una pinta?”
Shakespeare está sentado solo en una mesa cubierta de papeles llenos de tinta.
“Siéntense”, dice Shakespeare, mientras sirve vino de una jarra en tres copas de madera. Las copas se derraman un poco mientras las desliza al otro lado de la mesa. Mira hacia los papeles. “Esta nueva obra que escribo es una mierda.”
Indy se inclina hacia mí y me susurra al oído: “Cimbelina”.
“Comenzó como una tragedia pero ahora emerge una comedia. Siguiendo de cerca los pasos de Julio César, Hamlet y el Rey Lear, la audiencia no va a saber qué pensar.” Quita la pila de papeles de la mesa y los tira al suelo a la par suya. Levantando la jarra vacía, grita: “¡Ya no queremos más de este tinto rancio! ¡Mis amigos insisten en tener el buen italiano!”
El tinto italiano definitivamente estaba mejor; tan bueno, de hecho, Indy y yo no recordamos haber salido de la taverna.
¿Tú recuerdas qué sucedió?
Si es así, mándale la historia a indy@wizardofads.com
Él y yo quisiéramos leerla.
Roy H. Williams

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El Memo del Lunes

Encuadre: Lo has estado haciendo toda tu vida

Escoges un encuadre cada vez que miras a través del lente de una cámara, dibujas una imagen con un lápiz o escribes palabras con una pluma. Pero hoy vas a comenzar a escoger tus encuadres de forma consciente, en vez de inconsciente.
El trabajo de un escritor de anuncios es presentar una perspectiva nueva y disparar una creencia nueva. Los mejores anuncios hacen que la gente piense y se sienta de forma distinta.
Cuando miras a través del lente de una cámara, te das cuenta que mientras te acercas más, miras más detalles pero menos contexto. Esta proporción de detalle-a-contexto se determina por tu proximidad. Y mientras circulas un objeto, su perfil y su fondo cambian con cada paso que tomas. Tu ángulo de vista determina tu perspectiva.
Proximidad: Los detalles que compartes revelan qué tan cerca estás del objeto.
Perspectiva: ¿Cuál es tu ángulo de vista? ¿Eres un primerizo o un experto? ¿Eres el productor, el consumidor o sólo un reportero con una opinión? ¿O eres el producto en sí?
Proximidad y Perspectiva:
“Estaba sofocándome, pegajoso y apestoso, envuelto en un residuo desagradable de lugares innombrables cuando un jabón mágico y agua caliente con suaves vapores me cayeron del cielo y lo pegajoso y la peste de una vida entera de abuso se me fueron derritiendo como lágrimas en la lluvia. Me dejaron desnudo, pero vivo de nuevo, viendo mi color verdadero, cuando un vendaval me levantó los pies del piso y me sostuvo en su abrazo cálido hasta que estuve radiante y seco. Éste es el nuevo yo: feliz y suave, radiante y juguetón, sonriente y con olor a nuevo. Yo soy tu alfombra. Gracias, gracias, gracias por llamar a Limpieza de Alfombras Roy.”
Ese anuncio empezó en primera persona, en perspectiva pasada (estaba…) y terminó en primera persona, presente (éste es el nuevo yo.. Yo soy…).
Qué escoges de persona (primera, segunda o tercera) y qué escoges de tiempo verbal (pasado, presente o futuro) son tan sólo dos de las muchas cosas que debes escoger cada vez que escribes. Escógelos de forma consciente en vez de inconsciente y tu escritura va a saltar a un nivel más alto.
Los escritores de anuncios buscamos reencuadrar nuestras perspectivas, redirigir nuestros pensamientos y renovar nuestras mentes.
Los entrenadores de ventas y los oradores motivacionales hacen lo mismo.
Beryl Markham era una aviadora que pudo haber sido una escritora de anuncios sorprendente. Ella publicó unas memorias en 1942 acerca de sus experiencias creciendo en el África del Este británica a principios de los 1900s.
En el 2004, National Geographic listó su libro Al oeste con la noche, como el número 8 en su lista de los 100 mejores libros de aventura.
Beryl Markham entendía acerca de proximidad y perspectiva:
“Las colinas, los bosques, las rocas y las planicies son uno con la oscuridad y la oscuridad es infinita. La tierra no es tanto tu planeta como es una estrella distante — si una estrella brilla; el avión es tu planeta y tú eres su único habitante.”
– Beryl Markham, Al oeste con la noche
Ernest Hemingway dijo:
“Ella ha escrito tan bien y maravillosamente bien que me sentí completamente avergonzado de mí mismo como escritor. Sentí que era simplemente un carpintero con las palabras, recogiendo cualquier cosa que fuera armada en el trabajo y ensamblándolo y a veces haciendo un buen chiquero. Pero ella puede escribir en círculos alrededor de todos nosotros que nos consideramos escritores… realmente es un malditamente buen libro.”
Tengo un amigo que ayuda a inventores a conseguir fondeo de inversionistas. Él dice que la parte más importante del trabajo es la construcción de “la historia para una fiesta”. Él dice: “a la gente le gusta invertir en cosas acerca de las cuales sea divertido hablar. Dales una buena historia qué contar y será más factible que inviertan su dinero en ello.”
El mundo a tu alrededor está lleno de gente dispuesta a darte su dinero a cambio de elevar su felicidad.
Simplemente tienes que empezar a contarles la historia correcta.
Roy H. Williams

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El Memo del Lunes

Cosas perdidas y encontradas

Una capilla pequeña fue construida en España en el año 1150. Su nombre es “Nuestra Señora de Atocha”, debido a que se perdió un ícono religioso y luego fue encontrado en las gramas altas o “tocha” cercanas. Durante casi 1,000 años, esta capilla de Nuestra Señora de Atocha ha estado en el centro de Madrid, con la vida de la ciudad revoloteando a su alrededor.
Bueno, no exactamente “esta capilla”. En 1890, cuando al capilla original ya no podía repararse, el Papa Pío IX comisionó que se construyera una Basílica Neo-bizantina* para remplazarla. Esa Basílica fue destruida durante la Guerra Civil Española y su reconstrucción se completó en 1951. Tomando todo esto en cuenta, no es la capilla en sí misma, sino la idea de “Nuestra Señora de Atocha”, la que ha estado presente desde 1150.
La capilla original tenía 470 años cuando el Mayflower atracó en Plymouth Rock en 1620, el mismo año en el que representantes del Rey Felipe IV de España tomaron posesión de un nuevo galeón que fuera construido para él en el astillero de La Havana. Bautizado como Nuestra Señora de Atocha por la vieja capilla en Madrid, este nuevo galeón tenía 112 pies de largo, estaba hecho de caoba en vez de roble y requería una tripulación de 110 hombres.
El primer trabajo de la tripulación fue entregar 40 toneladas de oro y plata de Centro América al Rey Felipe IV de España. Les tomó más de 2 meses tan sólo embarcarlo todo en la nave. Al Atocha, fuertemente armado, le fue dado el honor de navegar como el almirante, o a la retaguardia de un convoy de 28 barcos.
Pero los capitanes de esos 28 barcos no estaban pensando en piratas cuando se embarcaron hacia España el 4 de septiembre de 1622. El tiempo extra que tomó cargar los barcos les costó 6 semanas de retraso. Salieron a navegar a la mitad de la temporada de huracanes.
El la mañana del 6 de septiembre, tan sólo dos días luego de haber levado velas del puerto de la Havana, los restos de 8 de esos 28 barcos flotaban esparcidos entre las Islas Marquesas y las Tortugas.
El grandioso Nuestra Señora de Atocha se hundió en 56 pies de agua, perdiendo todos sus 265 pasajeros, soldados, marineros y esclavos, salvo por 3 marineros y 2 esclavos que sobrevivieron colgados de la punta de un mástil. Unas pocas semanas después que estos 5 fueran rescatados, un segundo huracán se llevó al barco y sus tesoros a partes sin descubrir. El gobierno español buscó el naufragio del Atocha durante más de 60 años.
And then it became the stuff of legend. Four hundred million dollars-worth of sunken Spanish treasure was lying somewhere on the shallow ocean floor near Key West, Florida, free for the taking.
Y luego se convirtió en leyenda. Cuatrocientos millones de dólares de tesoro español hundido en alguna parte del suelo del océano poco profundo cerca de Key West, Florida, esperando ser tomado.
Durante el siglo XX, el tesoro de Nuestra Señora de Atocha fue descubierto cientos de veces en tan solo 30 pies de agua, por barcos llenos de personas que escogieron ignorarlo.
La Princesa Pennie y yo fuimos invitados de Mel Fisher y su familia en Key West Florida, poco antes que muriera Mel en 1998. Fue el hijo de Mel, Kim, quien nos contó de los cientos de anzuelos que se quedaron atascados en ese tesoro antes de sacar las barras de oro a la luz del sol en julio de 1985.
Y así nuestra historia cierra un círculo: se perdió un tesoro de un barco y luego se encontró, en las gramas altas del océano 835 años después que el tesoro por el que fuera dado su nombre fuera perdido y luego encontrado, en las gramas altas del centro de España.
España…corridas de toros… Ernest Hemingway… Key West.
Tomando en cuenta que Ernest Hemingway pasó 27 años de su vida en El Pilar, su barco hecho a la medida en Key West, estoy razonablemente confiado que por lo menos uno de esos legendarios anzuelos fue suyo. Aún así, Hemingway hubiera sido tan solo uno de incontables pescadores deportivos que regresaron a Key West al final del día a tomar una cerveza y contar la historia de haber “atrapado uno grande” que le rompió la línea.
Sí, esos pescadores ciertamente atraparon uno grande.
Tal vez el más grande de todos.
Roy H. Williams
*En la fe católica, una iglesia es un lugar de adoración que tiene un congregación permanente y que maneja un pastor o sacerdote. Una capilla no tiene pastor o sacerdote o congregación permanente. Una catedral es una iglesia manejada por un obispo. El estado de basílica puede ser otorgado solamente por el Papa, usualmente debido al significado histórico, espiritual o arquitectónico.