
El firmamento es un término poético o arcaico para el cielo o la bóveda celeste.
“Llamar al firmamento” o hacer el “llamado al firmamento” es un modismo que significa hacer un ruido muy fuerte, como gritar, aplaudir o cantar, que pareciera hacer eco en todo el cielo. Implica crear un sonido que celebra o es bullicioso que llena el aire.
¿Vas a llamar al firmamento?
“Jet” Eisenberg supo inmediatamente por qué yo estaba haciendo lo que hice. Él dijo que yo le hablé de ellos en el día en que nos conocimos hace más de un cuarto de siglo.
Él dijo que yo he hablado de ello en cada clase que me ha escuchado impartir.
La mayoría de personas continúan estando confundidas acerca de mi compromiso con @GreatWritersSeries, así que recientemente actualicé la descripción de ese canal en YouTube. (Deberías suscribirte, por cierto.”
Puede ser que reconozcas una frase dentro de esa descripción que utilicé en el Memo del Lunes por la Mañana de la semana pasada.
Esta es mi nueva descripción en YouTube:
La meta de @GreatWritersSeries es tentarte a leer gran literatura: las novelas, historias, poemas, artículos de noticias que ganaron el Pulitzer y el Nobel. Las letras de canciones y guiones que ganaron el Grammy y el Tony.
Porque te van a cambiar.
La gran literatura es el rayo que te atraviesa el cerebro, ilumina tu mente y le prende fuego a tu lengua.
“Porque así como lees, así vas a hablar y escribir.”
Roy H. Williams tuvo una profesora de inglés maravillosa durante sus últimos años de la secundaria en Broken Arrow, Oklahoma.
Su nombre era Linn Ball.
Ella le enseñó a escuchar la música de la gran escritura y bailar.
Ella le enseñó a elevar sus ojos al cielo para que pudiera volar.
Ella le enseñó a escuchar la música de las palabras inesperadas mientras se chocan entre sí y llenan la pantalla del cine de la mente con escenas que son sorprendentes y verdaderas.
Él quiere hacer lo mismo para ti.
Momentos antes que yo te empezara a escribir este Memo del Lunes por la Mañana, subí en YouTube un video musical de un poema escrito en 1929 por Ogden Nash.
El título de ese poema es: “Sin doctores hoy, gracias.” Puedes ver y escuchar esa actuación en la madriguera del conejo de hoy.
Es esto:
Ellos me dicen que la euforia es el sentimiento de sentirse maravilloso, pues bueno, hoy me siento euforiano.
Hoy tengo la agilidad de un dios griego y el apetito de un victoriano.
Sí, hoy pueda que hasta valla por el mundo sin mis botas de lluvia,
Hoy soy un aventurero bravucón, ¿habrá alguien que me quiera aventurear y bravuquear?
Este es mi día euforiano.
Voy a llamar al firmamento y antes que alguien conteste voy a salir corriendo.
Voy a domesticar un caribú
Y cubrirlo de marabú.
Voy a escribirme mis memorias.
¡Ah, juventud, juventud! ¡Qué días euforianos que eran!
Yo no era mucho de ir a los dormitorios,
Generalmente me gustaba estar donde estaba la comida.
¿Alguien quiere restos?
Tengo restantes.
¿Alguien quiere naufragios?
Puedo naufragar.
Puedo jugar a los palillos chinos en el Wurlitzer,
Puedo hablar portugués como un berlitzer.
Puedo ponerme o quitarme los zapatos sin amarrar o desamarrar las correas porque uso mocasines.
Y prácticamente conozco la diferencia entre serúmenes y anticocasines.
Gente amable, no crean que alardeo, no me clasifiquen como un vanaglorioso.
Sólo estoy un poco euforioso.
Sólo estoy un poco euforioso.
Quiero que bailes.
Quiero que vueles.
Quiero que la pantalla de cine de tu mente se llene con escenas sorprendentes y verdaderas.
Quiero que te sientas euforioso.
Roy H. Williams