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Archivo para junio, 2019

Pensamiento vertical y horizontal

martes, 25 de junio de 2019 Sin comentarios

Pensamiento vertical y horizontal

 

El pensamiento vertical es paso-a-paso, procedimental, enfocado en el resultado. Te ayuda a lograr que las cosas sucedan.
Siempre preguntándose: “¿Cuál es el siguiente paso obvio?”, el pensamiento vertical lleva a la evolución incremental y al refinamiento. Es un ajuste que mantiene lo que has logrado y luego “clic”, te da un poco más. Los japoneses le llaman kaizen, “mejora continua”.
El conocimiento vertical es angosto y profundo. Especializado. Experto. Ordenado.
El pensamiento horizontal es sin límites y ancho. Es una luz que ilumina las anomalías en un océano de similitudes. Es la red de intersecciones en un mapa de metáforas. Es el detective que resuelve rompecabezas viendo patrones, conexiones y relaciones.
Intuitivo e instintivo, el pensamiento horizontal lleva a innovaciones preguntando: “¿Qué no pertenece y por qué?”. Es un imán que saca la aguja del pajar. Los lingüistas le llaman el momento ¡Ajá!, o el momento eureka, esa experiencia humana común de entender de pronto un problema o concepto previamente incomprensible.
El conocimiento horizontal sabe un poco acerca de todo. Es caótico, busca patrones, creativo.
Todas las personas sanas piensan en forma vertical y horizontal, aunque la mayoría de nosotros prefiere una o la otra.
Las sociedades más efectivas tienen un socio que prefiere pensar verticalmente y otro que prefiere pensar horizontalmente.
Estos socios son los que hacen milagros cuando no se están volviendo locos el uno al otro.
¿Tienes una preferencia fuerte por una forma de pensar? El primer gran reto en tu viaje al éxito va a ser encontrar un socio que sea tu opuesto. Una persona que le dé el Willy a tu Wonka.
Pero esa es la parte fácil. La parte difícil es que respetes la opinión de esa persona y la uses para hacer algo, aún cuando tu instinto sea desecharlo sin pensar por ser “irrelevante”.
Lo más probable es que ya tienes a esa persona en tu vida. Probablemente más de una. Así que te dejo una sugerencia: la próxima vez que te ofrezcan una opinión o una posible solución, míralo como un regalo valioso que necesita ser abierto y examinado.
Vas a sorprenderte de la diferencia que eso hace.
Roy H. Williams

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Dos chicos de Oklahoma

lunes, 17 de junio de 2019 Sin comentarios

Dos chicos de Oklahoma

En aquellos tiempos no le disparabas a nadie salvo que en realidad necesitaran que les dispararas.
Así que cuando alguien te mostraba la pistola, sabías que era por algo. No siempre sabías por que, así que lo educado era preguntar.
“¿Por qué el fierro?”
“Hace que la gente no se lleve la caja del dinero.”
“Sólo quiero una sandía. ¿Vendes? ¿O sólo las enseñas?”
El camión era un Inernational Harvester de 1950 que había sido feo desde el día que había nacido y el chico era un Hatfield de 1955 con un corte de pelo casero que no se iba a ganar ningún premio tampoco. Parecía como de a once años.
“Vendemos. Setenta y cinco centavos cada una.”
Les dejé tres cuartos en la ranura de la caja y escuché cómo se deslizaban cientos más cuando él la puso debajo del asiento del camión en donde había estado durmiendo.
“Escoge”, dijo.
“Escoge tú”.
“Todas son igual de buenas”.
Le saqué otro cuarto y él lo dejó caer entre su bolsillo.
Descalzo, se encaramó a la cima de la pila y se estiró para alcanzar un lugar detrás de la cabina. Valió la pena el cuarto extra.
“¿No funciona el camión?”
“Siempre vendemos algunas después que cae el sol y este es un buen lugar. No quería dejarlo ir.”
“Tu papá es listo.”
“No tengo papá.”
“Entonces tu abuelo.”
“No necesitas ser listo para quedarte parqueado en un bueno lugar. Sólo tener sentido común.”
“Es listo por enseñarte cómo flashear ese fierro sin apuntarlo.”
“Es ilegal apuntarlo.”
“Yo sé. Y tu abuelo es listo por asegurarse que tú lo sepas.”
Me enseñó la pistola sobre una palma abierta. “Walter Colt. Era del papá de mi abuelo.”
La vi y asentí. “Bonita”, pero no la toqué. Mi abuelo me había enseñado a mí también.
Dije: “¿Quieres una sandía?”
“¿Qué estás pensando?”
“Véndeme una por 35 centavos y la compartimos.”
“¿La comemos aquí?”
Asentí. Él se metió la mano en el bolsillo y con un movimiento suave de la muñeca produjo una navaja de 7 pulgadas.
“Escoge tú esta vez”, me dijo. Dos minutos más tarde, puse mi dedo sobre una sandía y lo vi a los ojos. Él sonrió. “Escogiste una buena. ¿Cómo te llamas?”
“Roy.”
“Yo soy Mack”. Partió la sandía y luego con un movimiento apenas perceptible, dobló la hoja contra su cadera y metió la navaja de vuelta en su bolsillo. La mano se convirtió en una palma abierta.
“Me debes 35 centavos”.
Le dejé caer dos monedas. Nos sentamos los dos en la parte de atrás del camión y comenzamos a comer la sandía. “Me pusieron el nombre de mi abuelo. ¿A ti te pusieron el nombre de tu abuelo, Mack?”
Puso la mano en la navaja entre su bolsillo y negó con la cabeza lentamente. “El de mi papá”. Mack cambió el tema. “No pareces con suficiente edad para manejar”, dijo.
Me sonreí, “La policía cree que sí”.
“¿Tienes quince?”, preguntó él. Asentí.
Dejé que el tema de su papá quedara allí durante unos minutos mientras comimos el corazón de la sandía en silencio. Cuando habíamos terminado de comer y había puesto mi sandía de 75 centavos en el suelo del asiento del copiloto, Mack me dijo: “Tu mamá no crió tontos, Roy”.
“¿Por qué lo dices?”
“La mayor parte de personas pone la sandía en el asiento. Luego cuando frenan, la sandía se cae al suelo y revienta”.
“¿Cómo sabes?”
Mack se sonrió: “Porque siempre regresan y compran otra”.
Encendí el carro, lo puse en reversa y comencé a cantar por lo bajo “Oh el tiburón, querida, tiene tantos dientes, bebé. Y los enseña, así de blancos”.
Escuché la voz de Mack en la oscuridad: “Igual que una navaja, los tiene el viejo MacHeath, bebé. Y los mantiene, fuera de vista”.
Encendí las luces pero Mack ya estaba escondido en su asiento de nuevo, durmiéndose con la pistola de su abuelo y la navaja que le había dejado el papá.
Roy H. Williams

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Cómo decidimos comprar

lunes, 17 de junio de 2019 Sin comentarios

Cómo decidimos comprar

Los escritores de anuncios amateurs suponen que todos toman decisiones basándose en los mismos criterios que ellos usan. Eso hace que ellos inconscientemente enmarquen sus mensajes para alcanzar a la gente exactamente como ellos.
Los escritores de anuncios profesionales enmarcan sus mensajes para hablarle a la necesidad sentida de un cliente específico.
Las personas son multi-dimensionales. Tomamos decisiones para comprar basándonos en una variedad de criterios, pero dos de los grandes son Tiempo y Dinero.
“El Tiempo y el Dinero son intercambiables.
Siempre puedes ahorrar uno gastando más del otro.”
— Pennie Williams
Una persona que siente que no tiene ni dinero ni tiempo está enterrado en obligaciones financieras y de relaciones.
Una persona que cree que tiene más tiempo que dinero es alguien que caza ofertas.
Una persona que tiene más dinero que tiempo está trabajando demasiado y le pagan muy bien.
Una persona con mucho dinero y tiempo está buscando qué hacer.
Consciente o inconscientemente, cada anuncio está enmarcado para hablarle a una de esas perspectivas.
No se trata realmente si podemos permitirnos gastar el dinero. Se trata acerca de si SENTIMOS que podemos permitirnos gastarlo. Una persona puede sentir que tiene el tiempo, pero no el dinero, para comprar un producto en una categoría, pero más adelante en ese día sentir que tienen el dinero, pero no el tiempo, para comprar un producto diferente en una categoría distinta.
Evaluamos mensajes — negocios, información y publicidad — basándonos en Relevancia y Credibilidad:
Relevancia: “¿Es importante para mí? ¿Esto me importa?”
Credibilidad: “¿Lo creo?”
Un mensaje alto en relevancia pero bajo en credibilidad es exageración.
“Me interesaría si te creyera.”
Un mensaje bajo en relevancia pero alto en credibilidad es una tediosa pérdida de tiempo.
“Te creo, pero simplemente no me interesa.”
¿Estás hablándole a las necesidades sentidas de tu cliente o sólo te estás hablando a ti mismo?
¿Las cosas que dices son creíbles o suenan como una exageración sin substancia?
Refuerzo de Identidad y Auto-Expresión:
Compramos mucho de lo que compramos para recordarnos a nosotros mismos — y contarle al mundo a nuestro alrededor — quiénes somos. Un sorprendentemente alto porcentaje de las compras se tratan acerca de la auto-expresión.
Nos identificamos con las organizaciones que nos muestran un reflejo de nuestra mejor auto-imagen. Cuando percibimos que una organización comparte nuestro punto de vista y nuestras creencias, la preferimos a ella y sus productos.
Gánate el corazón y le seguirá la mente. La mente siempre va a crear una lógica para justificar lo que el corazón ya decidió.
Indy dice que te diga “Aruú” y que te está esperando en la madriguera del conejo.
Roy H. Williams
El indispensable Tim Miles y el rutilante Ray Seggern — Magos de la Publicidad muy exitosos — van a ser acompañados del querido Dr. Richard D. Grant del 21 al 23 de agosto para explicar Cómo obtener y mantener clientes. Técnicas reales. Historias de éxito reales. Progreso real. Deberías planificar estar aquí. — Indy Beagle
El Taller de Publicidad para Arte sólo se imparte una vez cada 5 años, aunque los aspirantes a artistas que asisten a esa clase siempre dicen que les cambió la vida. ¿Estás cansado que la gente admire tu talento y te haga cumplidos, pero que muy pocos de ellos te paguen dinero por tu arte? Mercadeo para Arte del 7 al 8 de agosto.
¿Tienes un hijo/a, nieto/a entre 12 y 16 años?
Taller para Escritores Jóvenes del 17 al 18 de julio

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La importancia de los finales

lunes, 3 de junio de 2019 Sin comentarios

La importancia de los finales

El Shabat judío comienza cada viernes a la puesta del sol porque el quinto verso del Génesis dice: “Y la noche y la mañana fueron el primer día”.
Cada principio comienza con un fin.
Trece colonias se convirtieron en 13 “estados unidos” cuando la lucha por libertad terminó y el gobierno bajo una Constitución comenzó en 1789. Este fue el principio de la primera América, una tierra de libertad y oportunidad.
Esos “estados unidos” se convirtieron en algo menos unido durante la Guerra Civil de 1861 a 1865. Más acerca de eso más adelante.
En 1880 y 1881, Charles M. Russell y Frederic Remington se dirigieron hacia el oeste para capturar los recuerdos de una época que ellos vieron se estaba terminando. Sus cuadros y esculturas del Oeste Salvaje ahora se venden por millones de dólares.
Teddy Roosevelt tomó los últimos vestigios del Oeste Salvaje a Cuba en 1898 cuando dirigió sus “jinetes salvajes” a la cima de una montaña durante la Guerra Española-Estadounidense. Su arribo a esa cima significó el final del Oeste Salvaje, el final del Imperio Español y el final del primer Estados Unidos.
El segundo Estados Unidos comenzó cuando Teddy Roosevelt se convirtió en presidente en 1901. Los Estados Unidos ahora era una tierra de logros, un Poder Mundial, una nación de carros y tiendas por departamentos y Coca-Cola, luces eléctricas, agua corriente y casas prefabricadas.
Combatieron en dos Guerras Mundiales, Korea, Viet Nam y Tormenta del Desierto antes del final de ese siglo y les enseñaron a sus hijos que cualquier podía trabajar de jornalero, pero que si querían un “trabajo bien pagado” necesitaban ir a la universidad.
Tomó 112 años moverse del fin de la lucha por la libertad a la tierra de logros de Teddy Roosevelt y el comienzo de los segundos Estados Unidos en 1901.
En el 2013 — ciento doce años luego que Teddy tomó la Casa Blanca — vimos el logro ralentizarse y el comienzo de los terceros Estados Unidos, una tierra de realidad virtual, moneda virtual y propiedad virtual. Juegos en línea multi jugadores masivos, Bitcoin y Uber, Facebook y Tuiter, Google y Airbnb.*
El 2013 también marcó la mitad entre el ascenso del péndulo de la sociedad hacia la cima del “Nosotros”.
El punto medio de un ascenso del “Nosotros” es cuando comenzamos a llevar una cosa buena demasiado lejos. Pasamos de “luchar juntos por el bien común” a simplemente “luchar juntos”. La civilización occidental ha hecho esto cada octava década desde los últimos 3,000 años.
Escribí largamente acerca de eso en Pendulum hace algunos años.
¿Recuerdas ese libro?
1783 marcó el final de la Guerra de la Revolución.
1783 fue la cima de un “Nosotros”.
1863 marcó la mitad de la Guerra Civil.
1863 fue la cima de un “Nosotros”.
1943 marcó la mitad de la Segunda Guerra Mundial.
1943 fue la cima de un “Nosotros”.
2023 marcará la cima de nuestro actual “Nosotros”.
Me pregunto, ¿a la mitad de qué nos encontraremos en ese momento?
Es importante recordar que el movimiento del péndulo de la sociedad entre las cimas del “Yo” (1983) y el “Nosotros” (2023) es un arco sociológico, no uno psicológico.
La sociología es el estudio de los valores y creencias y motivos de grupos de personas. La psicología es el estudio de los valores, creencias y motivos del individuo.
Hablemos más acerca de los finales. Y la sociología.
El Scientific American publico recientemente la explicación definitiva de por que la temporada final de Game of Thrones cayó corta de la marca puesta por George R. R. Martin. De acuerdo a Zeynep Tufekci, nos encantaron las primeras 7 temporadas de la serie porque “era una narración sociológica e institucional en un medio dominado por lo psicológico e individual… Este es un cambio importante de examinar porque el hecho que contemos nuestras historias primordialmente desde un punto sociológico o uno psicológico, tiene grandes consecuencias para cómo lidiamos con nuestro mundo y los problemas con los que nos enfrentamos”.
Un poco de ayuda en “cómo lidiamos nuestro mundo y los problemas con los que nos enfrentamos” sería bienvenida justo ahora, ¿no crees?
Tufekci procede a advertirnos: “Este modo exageradamente personal de narración o análisis nos deja despojados de una comprensión más profunda de los eventos y la historia. Entender solamente la personalidad de Hitler no nos va a decir mucho acerca del surgimiento del fascismo, por ejemplo. No que no haya importado, pero un demagogo diferente probablemente hubiera podido aparecer para tomar su lugar en Alemania entre esas dos sangrientas guerras mundiales en el siglo veinte. Por eso, la respuesta a ‘¿Matarías a Hitler bebé?’, que a veces se presenta como un desafío de ética de viajes en el tiempo debería ser ‘no’, porque probablemente no importaría demasiado.”
Es fácil hecharle la culpa de la Segunda Guerra Mundial a la psicología de un hombre porque así es como preferimos contar historias en los Estados Unidos: nos gusta enfocarnos tan cerca que el cuadro y la historia aparecen pixelados. Pero si alejas esa cámara para ver la historia sociológica más grande, verás cómo se desarrolla una historia completamente diferente.
Con un final mucho mejor.
El problema de los Estados Unidos — cualquier que sea que te tenga más preocupado — no fue causado por ninguna sola persona. Fue causado por todos.
Y su solución también va a depender de todos.
Roy H. Williams

*NOTA DE INDY: Otros aspectos del tercer Estados Unidos incluyen técnicos de aires acondicionados y plomeros ganando US$100,000 al año mientras graduados universitarios disgustados se ahogan en préstamos estudiantiles. Por cierto, tengo una madriguera del conejo genial para ti hoy. Aruú.

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