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El Memo del Lunes

Datos: Conectar los puntos

Datos: Conectar los puntos

Todos los inversionistas de Wall Street caminan de puntillas sobre el hielo que se forma encima del océano de datos. Algunos de ellos te van a decir que están patinando sobre esos datos, pero no dejes que te engañen.
La malinterpretación de los datos es el peligro constantemente presente que acecha a los inversionistas Y mercadólogos.
Todos dueños de negocios son mercadólogos.
Los datos malinterpretados crean premisas defectuosas. Y no puedes construir un mercadeo sólido sobre premisas defectuosas.
Los datos son como puntos en una página. Una persona conecta los puntos y mira un elefante. Otra persona conecta los puntos y mira un payaso. Los puntos no cambiaron. Lo que cambió fue la expectativa del que los vio. Busca un elefante y vas a ver un elefante. Busca un payaso y vas a ver un payaso. A esto se le conoce como sesgo de confirmación.
¿Pero quién, viendo los datos, alguna vez cree que está equivocado?
Steve Jobs habló acerca de los puntos en su discurso inicial para los graduandos de la Universidad de Stanford en el 2005.
“No puedes conectar los puntos viendo hacia delante; sólo puedes conectar los puntos viendo hacia atrás. Así que tienes que confiar que los puntos se van a conectar de alguna forma en tu futuro. Tienes que confiar en algo — tu instinto, el destino, la vida, karma, lo que sea. Esta forma de ver la vida nunca me ha defraudado y ha hecho toda la diferencia.”
Watts Wacker hizo un punto similar en su libro de 1998, El delta de 500 años.
“Si vas a tener éxito en este mundo real, no puedes actuar sobre suposiciones. Las suposiciones desaparecen. No puedes actuar sobre el cumplimiento predicho de alguna cadena casual. Los coeficientes de trayectoria que cumplirían esa predicción están sujetos a demasiadas variaciones y mutaciones aleatorias. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que debes confiar en la intuición, confiar en uno mismo.”
Si eres un sabueso de datos con un olfato altamente desarrollado para encontrar la verdad, ahora mismo estás pensando: “Steve Jobs y Watts Wacker simplemente no buscaron lo suficientemente profundo entre los datos. Cuando coleccionas suficientes puntos, la imagen que crean siempre está perfectamente clara”.
Yo sé como piensan los sabuesos de datos. He estado jugando al ajedrez con ellos durante 40 años. Ellos estudian datos. Yo estudio personas.
Cuando adoptamos una idea improductiva, usualmente se debe a:
1.Sesgo de confirmación. Cuando usamos los datos para apuntalar nuestra teoría favorita, los usamos en la forma en que un borracho usa un poste de luz; para soporte, no para iluminación.
2. Sesgo de disponibilidad. Tendemos a sobrevaluar los datos que están disponibles e ignorar los datos que serían caros o difíciles de obtener. “Nuestra encuesta de clientes pregunta ‘¿Cómo escucharon acerca de nosotros?’, y el 38% contestó ‘Anuncios de TV’, aunque nunca hemos estado en la TV. Eso no puede estar correcto, así que vamos a ignorarlo. Pero ahora veamos las estaciones de radio en las que dijeron que habían escuchado nuestros anuncios. Definitivamente podemos confiar en esos datos.”
3. Un fallo al examinar nuestras suposiciones. Los anuncios para jabón de hombres deberían estar dirigidos a los hombres, ¿correcto? (Falso. Las mujeres escogen sus propios anillos de compromiso casi un 50% del tiempo.) “Yo sé con certeza que nuestra compañía de plomería recibe más llamadas para remplazar calentadores de agua que para cualquier otro de los servicios que ofrecemos.” (Falso. Cuando le pedí a ese Director Ejecutivo que revisara sus récords, el No. 1 eran grifos con goteras.) “Nuestros clientes frecuentemente comentan acerca de la calidad de nuestro servicio, así que eso es lo que deberíamos anunciar, ¿correcto? (Falso. El servicio al cliente va a hacer que haya repetición de clientes, pero rara vez es la razón para la visita inicial de un cliente.) “Los clientes frecuentemente nos dicen lo diferente que es nuestra selección, así que eso es lo que deberíamos anunciar, ¿correcto?” (Falso. “Amplia selección” es una aseveración vacía. Es algo que debes mostrar, no decir.)
4. La malinterpretación de los datos. “Los datos indican claramente que tenemos un índice de conversión mucho más alto cuando los clientes llaman a nuestros agentes de venta que cuando visitan nuestra página de internet. Así que es importante que nuestros anuncios lleven tráfico a nuestros agentes de ventas. Las cifras no mienten”. (Falso. Los datos dicen “Arregla tu página de internet”. Cuando se tomaron en serio el mejorar su experiencia en línea, las órdenes en línea incrementaron al punto que ya no son la excepción, sino la regla y un negocio que ya era grande ahora duplicó su tamaño.)
Los datos usualmente son precisos para describir cantidades, pero son dolorosamente inadecuados para describir calidades.
Los datos son una fotografía del ayer. No predicen el mañana.
“No puedes conectar los puntos viendo hacia delante; sólo puedes conectar los puntos viendo hacia atrás.”
Mira tu agenda de citas. Mira las noticias. Escucha la radio. ¿Alguno de nosotros predijo bien en el 2015 cuando nos preguntaron “En dónde te miras a ti mismo en 5 años”?
Ahora regresemos a Wall Street. Con datos infinitos al alcance de sus dedos y un ejército de analistas a su lado, ¿qué tan bien les fue a los que manejan dinero de forma profesional contra el índex* durante el horizonte de inversiones de 15 años desde el 2005 al 2020?
92.43% de los administradores grandes,
95.13% de los administradores medianos, y
97.70% de los administradores pequeños no lograron tener mejores resultados que el índex.
Ve y estudia los datos si quieres.
Yo voy a continuar estudiando personas.
Roy H. Williams

Se suponía que debías obtener este Memo la semana pasada, pero el servidor los sacó en desorden. Estoy seguro que fue la culpa del mago, pero él está actuando como si no pasara nada. Pero SÍ paso algo porque — por la ineptitud del mago (y lo digo en la forma más respetuosa del mundo) — mi madriguera del conejo estaba desordenada. Pero pude arreglarla luego de unas horas de caos porque soy un can excepcional. Nunca lo olvides. — Aruuú. Indy Beagle
*Un índex de fondos es un tipo de fondo mutuo diseñado para ser espejo del desempeño del mercado de inversiones. Los fondos índex se manejan de forma pasiva, no activa. Si el mercado sube, tu inversión sube con él. Si el mercado baja, tu inversión baja. Cuando le piden consejos de inversión, Warren Buffet recomienda los fondos índex.

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Nosotros los okies

Nosotros los okies

Viví en Muskogee, Oklahoma 3 años antes que Merle Haggard sacara su canción, I’m Proud to be an Okie from Muskogee (Estoy orgulloso de ser un okie de Muskogee).
Aunque sólo tenía 12 años en ese momento, me di cuenta que la canción del Hermano Haggard contenía más maíz que todo el estado de Iowa.
Me río del hecho de ser un okie, pero sinceramente, estoy orgulloso de la inventiva de mi tribu. Un okie puede construir una nave espacial mientras la está volando.
Entra a un restaurante, iglesia o discoteca en Oklahoma y escoge a 9 hombres de forma aleatoria. Dentro de ese grupo vas a tener la habilidad de:
Soldar cualquier tipo de metal.
Reparar cualquier vehículo motorizado, aparato eléctrico o mecánico.
Tirar una piedra y bajar un pájaro del cielo.
Destazar una vaca, cerdo o venado.
Contar una historia que va a hacerte reír y cantar una canción que te va a hacer llorar.
Excavar los cimientos, atar la armadura, verter una fundición de cemento, y luego,
Ponerle marco a la casa, instalar la plomería y el cableado eléctrico, colgar el cielo falso y poner los gabinetes, instalar los accesorios, ponerle techo, paredes y venderla.
Y las chicas de okie son el doble de inventivas que los chicos de okie.
Los okies aprenden sus habilidades de su familia y amigos porque la educación formal lleva demasiado tiempo y enseña muy poco. Si quieres ser un doctor o un abogado, ve a la universidad. Pero si sólo quieres ganar dinero, ve a hacerlo. No te quedes allí parado lloriqueando con un dedo entre la nariz. No te preocupes como una niña que se preocupa porque Santa Claus no conoce su dirección. Y no cuentes con tener un golpe de suerte como un niño consentido. Los okies que esperan durante años van a la quiebra.
La falta de respeto de los okies por los títulos universitarios ha tenido consecuencias no intencionadas. Recientemente recibí un correo electrónico de un amigo de la escuela que decía: “Todos estos inmunólogos están diciendo una cosa, pero algunos de los tipos con los que fui a la escuela están diciendo lo opuesto, así que ya no sé a quién creerle…”.
Cuando Pennie y yo compramos nuestra primera casa en el pueblo pequeño de Broken Arrow, se le habían agregado tres cuartos adicionales a la estructura original para hacerla de un total de 800 pies cuadrados. La construyeron en “Territorio Indio” en 1884, tan sólo 108 años luego que las colonias informaron al Rey Jorge que ya no iban a necesitar de sus servicios.
En 1744, cuando Thomas Jefferson todavía estaba en pañales, toda América del Norte fuera de las 13 colonias era “Territorio Indio”. Así que cuando una delegación de Virginia ofreció proveer de educación universitaria a una docena de chicos nativos, el Jefe Canassatego respondió: “Sabemos que ustedes tienen en alta estima el conocimiento que se imparte en estas universidades. Y el mantenimiento de nuestros jóvenes, mientras estén con ustedes, sería muy caro para ustedes. Estamos convencidos, por lo tanto, que ustedes quieren hacernos un bien con su propuesta y les damos las gracias sinceramente. Pero ustedes que son sabios deben saber que las distintas naciones tienen distintos conceptos de las cosas. Y no van, por lo tanto, a tomarse a mal si nuestras ideas acerca de este tipo de educación no coinciden con las suyas”.
“Hemos tenido algo de experiencia con la misma. Varios de nuestros jóvenes recibieron educación en las universidades de las provincias del norte. Los instruyeron en todas sus ciencias. Pero cuando regresaron con nosotros, eran malos corredores, ignorantes de cualquier medio de vivir en el bosque, incapaces de aguantar el frío o el hambre, no sabían cómo construir una cabaña, cazar un venado o matar un enemigo, hablaban nuestro idioma de forma imperfecta y por lo tanto no eran ni cazadores ni guerreros ni consejeros. Eran totalmente buenos para nada.”
“Estamos, sin embargo, agradecidos de su amable oferta, aunque declinemos aceptarla. Para mostrarles nuestro sentido de agradecimiento, si los caballeros de Virginia nos mandan una docena de sus hijos, tomaríamos todo el cuidado de darles una buena educación, instruirlos en todo lo que sabemos y convertirlos en hombres.”
Algunas personas tienen inteligencia de calle y otras personas de libros. Lo que hay que recordar es que una no niega a la otra.
Roy H. Williams

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Cómo hacer cigarros de papel

Cómo hacer cigarros de papel

Cuando llega el momento de escribir un anuncio y no hay ninguna necesidad sentida en el corazón del cliente a la que puedas hablarle, haz un cigarro de papel.
Teddy Roosevelt era un hombre de improvisación. Él conocía sus cigarros de papel. Esto le permitía explicar el proceso de hacerlos en la menor cantidad de palabras posibles: “Haz lo que puedas, con lo que tengas, en donde estés”.
Las semanas lentas antes y después de la temporada alta se llaman la temporada de hombros. Las personas que pueden crear anuncios que traen negocios durante la temporada de hombros son las personas que quieres en tu equipo.
El invierno es la temporada alta para las calefacciones. El verano es la temporada alta para los aires acondicionados. ¿Pero cómo puede mantener a sus empleados una compañía de aires acondicionados durante la temporada de hombros, esas semanas de clima templado en medio?
“Haz lo que puedas, con lo que tengas, en donde estés.”
Extraño, ¿verdad? Teddy nos dio la respuesta antes que el aire acondicionado se inventara. 1.
Todas las compañías de aire acondicionado saben que la respuesta a la temporada de hombros es convencer al público de la importancia del mantenimiento de rutina. Pero eso es como tratar de convencer a la gente de hacer compras de Navidad por adelantado. Todo el mundo sabe que es algo inteligente de hacer, pero pocas personas lo hacen de hecho. Como resultado de nuestra procrastinación, hacemos filas largas, escogemos entre una selección limitada y pagamos precios más altos porque postergamos nuestras compras — un día a la vez — hasta el veintidós de diciembre y luego nos entregamos al pánico.
El mantenimiento del aire acondicionado es como eso. Lo postergamos hasta que la unidad se arruina.
Cuando necesitas vender un producto o servicio y nadie está sintiendo la necesidad de ese servicio, es el momento de hacer un cigarro de papel. Pero no te apoyes en la lógica. La lógica le habla a la mente del consumidor. Te tienes que ganar el corazón. Y eso requiere genio y carisma.
Este es un anuncio de TV muy exitoso para la temporada de hombros que fue producido por Casey Welch y Korey McDonald. 2
ESCENA UNO
TEC 1: Mr. Jenkins me dijo…
TEC 2: Cuando comienza a ponerse más cálido y estás pensando en encender ese aire acondicionado
TEC 3: [agita sus palmas con alarma cómica] ¡No lo hagas!
TEC 4: [mueve su dedo seriamente] ¡No lo hagas!
ESCENA DOS
TEC 2:   Los compresores de A/C se secan durante el invierno
TEC 1:  y necesitan que los lleven a servicio
TEC 2: [con las palmas hacia abajo, las mueve lentamente hacia abajo para ilustrar “suavemente”] suavemente.
ESCENA TRES
CSR 1: Por tan solo 89 dólares, un técnico de Morris-Jenkins va a lavar el exterior de la unidad y traerla a servicio
TEC 2: [con las palmas hacia abajo, las mueve lentamente hacia abajo]  suaaaaaaavemeeeente.
ESCENA CUATRO
TEC 1: Y prometemos NO interrumpir tu hogar.
DEWEY:  Venimos y nos vamos [con las palmas hacia abajo, las mueve lentamente hacia abajo] suaaaaaaavemeeeente.©
Este es otro anuncio aún más exitoso que produjeron Casey el Korey el año siguiente.
ESCENA UNO
DEWEY: [da un paso largo hacia atrás con un pie y con un movimiento envolvente de los brazos revela a los Tecs parados detrás de él y dice] ¡Otra vez llegó la hora!
TECS: [Comienza la música. Los técnicos comienzan a bailar.]
Es la hora de llegar e irnos suavemente, suavemente.
Es la hora de llegar e irnos suavemente, suavemente.
Los compresores se secan durante los meses de invierno
Y necesitan que los enciendan [con las palmas hacia abajo, las mueven lentamente hacia abajo] suaaavemeeeente.
ESCENA DOS
[Trabajando en una unidad exterior]
TEC 1: Por tan solo 89 dólares
TEC 2: Un técnico de Morris-Jenkins va a lavar tu unidad exterior
TEC 3: y traerla a servicio 
TECH 4: [con las palmas hacia abajo, las mueve lentamente hacia abajo] suaaavemeeeente.
TEC 3: [con las palmas hacia abajo, las mueve lentamente hacia abajo] suaaavemeeeente.
ESCENA TRES
DEWEY: Morris-Jenkins viene y se va.
TODOS LOS TECS: [cantando al unísono, con el movimiento de manos] suavemente, suavemente ©
Cuando ese anuncio de TV salió al aire en Charlotte, Carolina del Norte, tantas personas lo quisieron ver de nuevo que acumuló más de un millón de vistas en YouTube en menos de 90 días.
Así que ahora estás preguntándote por qué este estilo de entretenimiento improvisado se llama “hacer un cigarro de papel”.
Cuando nuestro hijo más grande, Rex, estuvo en la escuela hace más de 20 años, entró a la clase un día y se dio cuenta que “Oh-oh, hoy es el día que se supone debo presentar mi ensayo del semestre. ¿Cuál fue el tema que me asignaron?” Se rascó la cabeza un minuto, luego dijo: “Cuba, tengo que hacer una presentación oral — con apoyos visuales — acerca de Cuba”.
Haz lo que puedas, con lo que tengas, en donde estés.
Buscó a su alrededor y vio unas cuantas hojas de papel con unos marcadores, así que enrolló el papel en un cilindro del tamaño de un cigarro, lo unió con cinta adhesiva, luego lo pintó de café con una punta roja. Escribió un par de hojas acerca de azúcar, cigarros y Fidel Castro y cuando lo llamaron al frente, contó la historia de Cuba como lo hubiera hecho Groucho Marx o W.C. Fields.
El profesor le puso un A+ y le aplaudió junto con toda la clase.
El entretenimiento es la única moneda con la que puedes comprar la atención de un público desinteresado.
Rex hizo una pequeña gárgola de bronce para sostener ese cigarro de papel y me la dio para el Día del Padre. Está sentada en una repisa de la oficina de mi casa.
Roy H. Williams

P.D. Puedes ver ambos anuncios en la madriguera del conejo. — Indy Beagle
1 Teddy, en la página 337 de la autobiografía que escribió en 1913, dice que aprendió esta frase de su amigo, Squire Bill Widener, del Valle de Widener, Virginia. Teddy se fue de esta vida en 1919. Se le vio por última vez cruzando el cielo en una carroza hecha de relámpagos, tirada por caballos de fuego.
2. NOTA: Morris-Jenkins persigue con ahínco a todas las violaciones de propiedad intelectual. Así que les sugiero firme, pero suaaaavemeeente que te inspires y agarres valor de estos ejemplos, pero que por favor hagas tus propios cigarros de papel.

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Montar el elefante blanco

Montar el elefante blanco
La generación de hombres de Oklahoma a la que pertenezco tiene la inexplicable tradición de molestar a sus amigos sin piedad. Es una tradición tonta. Yo lo sé, pero estas son las reglas:
Sólo molestamos a nuestros amigos más cercanos. Decirle a extraños el tipo de cosas que les decimos a nuestros amigos sería invitarlos a una pelea a puño limpio.
Mientras más exagerada y sin fundamento sea la acusación, más divertida es.
Nunca molestamos diciendo cosas que pudieran posiblemente percibirse como ciertas. En otras palabras, si crees que los que estás diciendo pudiera contener un grano de verdad — aún uno minúsculo — ya no estás siendo divertido, estás siendo un bravucón y un pendejo.
Mi amigo Ken es dueño de una compañía de plomería en otro estado. Así que cuando me mandó un video de su nuevo inodoro de $7,000, comencé a molestarlo sin piedad acerca de lo que ese inodoro decía acerca de él como hombre. Ese inodoro high-tech se convirtió en el eje de un sube-y-baja de parque de diversiones de niños sobre el que yo podía saltar cuando él menos se lo esperaba y mandarlo a volar por el cielo dando vueltas.
Simplemente no hay en dónde esconderte cuando tus amigos te pueden preguntar acerca de tu inodoro pretencioso en los momentos menos esperados y las maneras menos esperadas.
Un día hubo un golpe a la puerta: “¿Usted es Roy Williams?”
“Sí.”
“Firme aquí.”
Oh-oh. Ken me había mandado un inodoro pretencioso para mí. Antes que pudiera esconderlo, lo vio Pennie y le gustó. “Pero es demasiado bonito para esta casa”, dijo ella.
“¿Estás diciendo que esta casa no es digna de un inodoro como este?”
Ella me vio y asintió: “Sí, eso es exactamente lo que estoy diciendo.”
Amigos, no se pueden imaginar la clase de mejoras que se requieren cuando te regalan un inodoro pretencioso.
Me recordó la historia del Rey de Siam quien le daba elefantes blancos como un regalo pasivo-agresivo a cualquiera que le disgustara. Los elefantes blancos son escasos y eran considerados sagrados en Siam, así que la gente estaba obligada a tratarlos con cuidados especiales y darles de comer comida cara y nunca usarlos para trabajar. El regalo de un elefante blanco imponía una carga financiera gigantesca sobre la persona que recibía uno y por supuesto nunca podías vender el elefante, bajo pena de parecer malagradecido.
Síp, lo que me habían dado era un elefante blanco.
Evidently, Ken grew up in a state where young boys know how to jump on the teeter-totter, too.
Nunca he montado el elefante porque, sinceramente, me da miedo.
Siempre les explico a los invitados que quieren montar mi elefante blanco que deben aproximarse a él con reverencia cuando emprenden el viaje a presentarse ante él. El elefante entonces se arrodillará para permitirles montarlo mientras la música de ángeles flota por el cuarto y una luz extraña comienza a brillar.
Prometo que no estoy inventándome esto.
Mi amigo Manley Miller una vez se quedó toda la noche jugando con el control remoto para poder aprender todos los trucos del elefante. Cuando Manley nos contó a Pennie y a mí acerca de sus escapadas con el elefante a la mañana siguiente, me di cuenta que mi amigo Ken me había ganado en mi propio juego.
Evidentemente, Ken creció en un estado en donde los niños también saben cómo saltar sobre el sube-y-baja.
Roy H. Williams

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¿Qué le pasó a la prensa?

¿Qué le pasó a la prensa?

Cuando James Madison hizo el bosquejo de la Primera Enmienda (de la Constitución de los Estados Unidos), “la prensa” se refiere a los periódicos de ese país, como la Gaceta de Pennsylvania propiedad de Benjamin Franklin, el periódico más popular de las 13 colonias.
Las cosas continuaron por su camino muy bien durante más o menos 200 años, luego un día salimos a recoger el periódico, nos sentamos a leerlo y nos dimos cuenta que eran las noticias de ayer.
Bienvenido al Siglo XXI, en donde tu teléfono también es tu periódico, TV, enciclopedia, revista, menú de restaurante, manual de instrucciones, centro comercial, mapa mundial y guía telefónica.
El chip de computadora nos dio el internet, un reino sin regulaciones en donde gente irresponsable tiene libertad de esparcir reportes falsos, fabricar datos y alterar fotos a través de toda la sociedad como un lanzallamas lavando un campo de grama seca.
Presto, el mundo está en llamas.
Yo creo que la gente tiene derecho a sus opiniones propias, pero no a hechos propios.
Cuando yo era un hombre más joven, los noticieros de televisión y radio eran lugares confiables en donde recoger hechos fidedignos, aún y cuando la presentación de esos hechos estuviera sesgada por la opinión del reportero.
Los directores de noticias se tomaban en serio su papel de guardianes de la integridad periodística, al igual que la mayoría de los reporteros de primera línea. Pero sus consciencias colectivas y sus buenas intenciones no eran lo que nos mantenían a salvo.
La gente de los Estados Unidos son los propietarios de las ondas de esa nación.
La regulación del acceso a esas ondas comenzó con el Acto de Radio de 1912, que luego fue reemplazado por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) en 1934.
Durante la mayor parte del Siglo XX, los Estados Unidos tuvo garantías que hacían que las noticias de televisión y radio fueran fidedignas, pero en los 9 años entre 1987, el 7o año de la presidencia de Reagan y 1996, el 4o año de la presidencia de Clinton, esas garantías fueron desmanteladas sin hacer ruido.
Miremos las más importantes:
1. La Doctrina de la Justicia: Incorporada en 1949, la Doctrina de la Justicia requería que los noticieros presentaran cuestiones controversiales de importancia pública y que lo hicieran en una forma que fuera honesta, equitativa y balanceada. Si fallabas en servir al público en esta forma, podías perder tu licencia para transmitir noticias.
Los noticieros detestaban la Doctrina de la Justicia, por supuesto, porque era un dolor de cabeza.
En 1987, Edward O. Fritts, presidente de la Asociación Nacional de Noticieros, argumentó que “los noticieros creen en la justicia” y que la Doctrina de la Justicia era “inconstitucional y una transgresión en contra de la libertad de expresión. Es una intrusión en el juicio periodístico de los noticieros”. El Presidente Reagan estuvo de acuerdo y emitió una orden ejecutiva.
Puf… No más Doctrina de la Justicia.
Las estaciones de TV y radio ahora tenían libertad para sesgar las noticias de forma tan agresiva como quisieran.
2. Límites de Propiedad: En 1927, comenzamos a preocuparnos acerca de qué pudiera suceder si muy pocas personas controlaran las noticias. En consecuencia, nadie ha tenido permiso de ser propietario de más de tres estaciones de TV a nivel nacional. Ese número se incrementó a cinco estaciones en 1944, luego la regla de 7-7-7 de 1953 decía que nadie podía ser dueño de más de 7 estaciones de TV, 7 estaciones de radio FM y 7 estaciones de radio AM. En 1985, 7-7-7 se convirtió en 12-12-12.
Luego en 1996 la FCC eliminó todos los límites sobre las estaciones de radio y dijo que podías ser dueño de cuantas estaciones de TV quisieras, siempre y cuando esas estaciones de TV no estuvieran llegando en forma conjunta a más del 35% de la audiencia nacional. Como resultado, se reunieron camionadas de dólares de inversionistas y la “consolidación” de noticieros comenzó.
Luego en el 2002, la FCC de 5 miembros votó 3-2 siguiendo las líneas de partido (3 republicanos, 2 demócratas) para tirar el límite de audiencia nacional.
Bingo… si juntas suficiente dinero, ya puedes controlar las noticias.
A los noticieros de los Estados Unidos ya no se les exigió que sirvieran al interés público o que presentaran ambos lados de una cuestión, ni siquiera que dijeran la verdad.
Asi que durante los últimos 18 años, nos han rodeado de lanzallamas por todas partes.
Cómo me alegro que eso no haya resultado en una población polarizada.

Roy H. Williams

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¿Buscas algo bueno qué leer?

¿Buscas algo bueno qué leer?

Hace dos semanas, aparecí en pantalla durante un simposio de negocios en Montreal para responder una serie de preguntas relacionadas con “Cómo anunciarse de forma efectiva”.
Hacia el final de mi hora con ellos, una persona en la audiencia preguntó: “¿Cuáles consideras que son tus tres libros principales acerca de Publicidad?” El moderador sonrió y dijo: “Yo puedo responder eso”, y sostuvo copias de El Mago de la publicidad, Las fórmulas secretas del Mago de la publicidad, y Los mundos mágicos del Mago de la publicidad.
La audiencia se rió.
Yo sonreí y negué con la cabeza, “no”.
“Número uno es Mercadear de forma escandalosa, por Jon Spoelstra (Marketing Outrageously). Número dos es Las 22 leyes inmutables de la publicidad por Al Ries y Jack Trout (The 22 Immutable Laws of Marketing). Número tres es Ogilvy acerca de publicidad.”
La audiencia hizo silencio mientras todos anotaban los títulos. Antes de la publicación del libro de Jon Spoelstra en el 2001, mi lista de lecturas recomendadas sólo tenía dos libros. Pero he descubierto un espíritu afín en Jon Spoelstra. Aún mejor que eso, lo que mejor hace Jon es exactamente lo que yo trato de evitar.
Démosle un vistazo a las similitudes y diferencias entre Jon y yo.
Similitudes: Jon y yo estamos de acuerdo en que es tu mensaje, no el medio, lo que determina tu éxito o fracaso. De igual forma, estamos de acuerdo en la vital importancia de evitar lo predecible empleando lo nuevo, lo sorprendente y lo diferente. Tercero, ambos apreciamos el papel de la intuición y coincidimos que, hablando en términos generales, las reglas son para los tontos.
Diferencia: Jon disfruta haciendo que pasen cosas grandes, rápido. Yo no.*
Cuando estás entre la espada y la pared y el tiempo es determinante, Jon es el hombre a quién llamar.
En numerosas ocasiones, Jon ha aceptado generosamente dar clases en la Academia del Mago y siempre lo ha hecho de gratis. Pero ahora él necesita algo de ti y de mí.
No te preocupes. Como todas las ofertas de Jon, ésta es irresistible: Jon tiene un nuevo libro que va a salir el otro mes y que nos está dando a nosotros para bajarlo de inmediato a cambio de nuestra promesa que vamos a subir una reseña en Amazon. Puedes decir lo que quieras en la reseña del libro. La meta es que Jon tenga por lo menos 100 reseñas subidas el día en que su libro se lance oficialmente.
100 reseñas en Amazon suena como algo que sería fácil de lograr, ¿verdad? Créeme, no lo es.
¿Te apuntas?
Aquí es en donde empiezas.

Roy H. Williams
*Aunque yo entiendo cómo hacer que cosas grandes sucedan rápido, encuentro que la ansiedad de todo es agotadora. La adrenalina no es mi amiga. Les da un revolcón emocionante de energía a la mayoría de personas (huída), pero en mí sólo dispara la ira del combate (pelea). En consecuencia, evito a los clientes que necesitan un milagro. Esto es definitivamente egoísta de mi parte, pero hey, soy auto indulgente. ¿Tú ya lo sabías, verdad? — RHW

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Cualquier cosa que valga la pena hacerse…

Cualquier cosa que valga la pena hacerse…

Lo has escuchado toda tu vida: “Cualquier cosa que valga la pena hacerse, vale la pena hacerla bien”.
Esto parece ser una buena exhortación, en la superficie. Pero no nos detengamos en la superficie. Miremos hasta adentro.
Esas doce palabras: “Cualquier cosa que valga la pena hacerse, vale la pena hacerla bien”, supone que uno tiene la habilidad de hacer la cosa bien. ¿Pero qué pasa si no tienes esa habilidad? ¿Está bien hacerlo mal al principio?
Reuní unos ensayos y fotos en 1997, luego le pagué a una imprenta para que imprimiera 7,500 copias de un pequeño libro casero. El título no fue afortunado, la carátula era ridícula y mi diagramación falló anticiparse al empastado, así que el texto estaba demasiado metido hacia la espina. Tenías que abrir las páginas y ver hacia la rajadura para leerlo.
¿Está bien que haya hecho un mal trabajo en ese primer libro?
¿Está bien que continúe amando ese extraño cachorro aunque no haya vendido ni una copia?
Mi segundo libro se convirtió en el libro de negocios número 1 en los Estados Unidos, de acuerdo al Wall Street Journal y mi tercer libro fue un bestseller del New York Times, luego mi esposa y yo pasamos los siguientes 20 años construyendo una escuela para empresarios desadaptados e independientes, esos innovadores e improvisadores, renegados y rebeldes, quienes sospechan de la sabiduría tradicional.
Nunca he portado las esposas del Perfeccionismo y el Conformismo y no te recomiendo que lo hagas. Usarlas demasiado apretadas causa parálisis por análisis: ese miedo paralizante al fracaso.
Cuando una persona que se enfrenta a un desafío grande comienza a compartir sus ansiedades de desempeño conmigo, siempre los agarro de los hombros, los miro profundo a los ojos y les digo con todo el amor que puedo juntar: “Sólo cállate y hazlo”.
Cualquier cosa que valga la pena hacerse, vale la pena hacerse mal.
Si no estás dispuesto a jugar mal al golf al principio, nunca vas a ser un buen golfista.
Si no estás dispuesto a escribir mal al principio, nunca vas a ser un buen escritor.
Si no estás dispuesto a cocinar mal al principio, nunca vas a ser un buen chef.
Una de las cosas que hago todos los días es vestirme. Pero nadie nunca me ha acusado de hacerlo bien. Ponerse la ropa definitivamente vale la pena hacerse. Simplemente no creo que valga la pena hacerlo bien. Verse arrugado y fracasado es mi condición natural, porque he visto el tiempo y esfuerzo que requiere verse planchado y nítido y, sinceramente, no siento que valga la pena. Por lo menos no para mí.
Julie DeMille se estaba estresando por encontrar dos calcetas que hicieran juego cuando lo absurdo del momento le abofeteó en la cara. Así que decidió adoptar un lema para las calcetas: “Si no puedes encontrar la pareja, encuentra a un amigo”.
Creo que Julie DeMille puede ser mi clase de loca.
¿Tú eres mi clase de loco? Si es así, permíteme, como tu hermano mayor, ofrecerte algo de aliento y consejo:
Las buenas decisiones vienen de la experiencia.
La experiencia viene de las malas decisiones.
Te vas a sentir culpable de vez en cuando y eso puede ser bueno.
Los sentimientos de culpa van a hacer que hagas los cambios que necesitas hacer.
Pero ruego que nunca te sientas avergonzado.
La culpa se trata de lo que hiciste.
La vergüenza se trata de lo que eres.
Los perfeccionistas van a venir a tu vida y te van a decir que tienes “verdadero potencial” y que podrías ser igual que ellos — planchados y listos, nítidos y con buena postura — si sólo te empujaras un poco más. Te van a decir que te arrepientas de tu herejía de ser feliz y estar contento y te dirán: “Si no duele, no ganas”, como si estuvieran citando las sagradas escrituras.
Ya lo busqué: no está en la Biblia.
Esta misma gente te va a decir que nunca deberías estar satisfecho.
Van a levantar la barbilla y te van a decir con orgullo: “Lo suficientemente bueno, nunca lo es”.
Esto tampoco está en la Biblia. Pero si lees las partes musicales, mágicas de la Biblia — te sugiero el Evangelio según San Juan — vas a verte al espejo, sonreír y decir: “¡Suficientemente bueno! Dios me quiere así como soy”.
¿Puedo, como tu hermano mayor, ofrecerte tres sugerencias?
A donde sea que vayas, acepta a la gente como es y trata de pasártelo bien.
Sea lo que sea que hagas, ¡hazlo de todo corazón y con gusto! Y deja que el resultado sea lo que es.
Para hablar con Dios, aceptarte a ti mismo y estar contento es la riqueza más grande posible.
Y eso, por cierto, sí está en la Biblia.
Roy H. Williams

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Los perros chatarreros

Los perros chatarreros

Los perros chatarreros de la comunidad de negocios son esos desadaptados y solitarios, renegados y rebeldes, innovadores e improvisadores que saben que la sabiduría tradicional es más tradición que sabiduría.
Lee Iacocca era un perro chatarrero.
El hijo de un inmigrante vendedor de hot-dogs, Iacocca fue el visionario que nos dio el Ford Mustang. Luego lo despidió Henry Ford II, un perro de competencia, porque Henry II dijo que él no quería que Iacocca se convirtiera en su Director Ejecutivo. Consciente que el momento de su propio retiro se estaba aproximando, Henry II dejó muy claro que quería dejarle la compañía a su hijo Edsel II, quien entonces sólo tenía 28 años.
Luego de ser despedido, Iacocca se fue feliz a trabajar para Chrysler en donde rescató a esa compañía de la extinción al inventar la minivan. Más adelante, cuando le dijo al jefe de ingeniería de Chrysler que necesitaba un prototipo del convertible LeBaron para usarlo en un anuncio de TV, el ingeniero-perro-de-concurso le dijo cuántos meses le iba a tomar diseñar uno. Un verdadero perro chatarrero, Iacocca se sonrió y le dijo: “Sólo agarra un LeBaron y córtale el techo. Lo necesito para mañana”.
Enfocados en el resultado más que en el proceso, los perros chatarreros siempre son desastrosos.
Los perros chatarreros se preocupan por los logros.
Los perros de concurso se preocupan por las apariencias.
Cuando el tiempo está calmado y el agua tranquila, el perro de concurso es dueño del horizonte. Pero cuando se te viene la tormenta encima y hay gente a punto de morir, quieres que ese perro chatarrero esté dirigiendo el barco.
En 1962, Miguel de 16 años escapó de Cuba con la chaqueta que su mamá había hecho a mano de trapos de limpieza. Llegó solo a los Estados Unidos. “Hamburger” era su única palabra en inglés. Cinco años más tarde, Miguel se casó con una madre adolescente y adoptó a su hijo de tres años, el pequeño Jeffrey Jorgensen. Miguel le dio a Jeffrey la habilidad y la confianza para sobrevivir y prosperar. También le dio a Jeffrey su apellido orgullosamente cubano: Bezos. Cuando Jeffrey Chatarrero tenía 30 años, pidió prestado dinero de familia y amigos para empezar un negocio en el garage de su casa alquilada. Le puso a ese negocio el nombre del río más grande de Suramérica. Tal vez lo hayas escuchado.
Cuando era niño, uno de los héroes de Bezos era Walt Disney, el cuarto de cinco niños de una familia tan pobre que dos de sus hermanos mayores, hartos de la constante pobreza y trabajo, se escaparon cuando Walt tenía tan solo 4 años. Cuando Walt tenía 16, trató de enlistarse en la Armada para poder ir a pelear en la Primera Guerra Mundial pero lo rechazaron por su edad. Luego trato sin éxito de unirse a las Fuerzas Armadas Canadienses. Finalmente lo aceptaron como piloto de ambulancias de la Cruz Roja.
Walt no tenía un cv impresionante. Los perros chatarreros raramente lo tienen.
Cuando terminó la guerra, la primera compañía de Disney, Laugh-O-Gram quebró en Kansas City, así que se mudó a Hollywood en donde su primera serie animada, Oswald el Conejo de la Suerte fue un gran éxito. Disney perdió los derechos de ese personaje cuando su distribuidor lo estafó. Así que Walt, siempre el perro chatarrero, empezó a trabajar en otro personaje animado, un ratón. Tal vez hayas escuchado de él también.
Disney Studios hizo La Dama y el Vagabundo, una película acerca de una perra de concurso princesa que se enamora de un perro chatarrero. Y luego hicieron los Aristogatos, una película acerca de un gato de callejón llamado O’Malley que rescata a una gata de casa llamada Duquesa que luego se enamora de él. Y cuando vimos Los Rescatistas unos años después, todos nos enamoramos de la niñita chatarrera llamada Penny cuando se enfrentó a los lagartos de Madame Medusa.
Ahora que lo pienso, ¿alguna vez ha habido una película exitosa de Disney que no nos haya dado un perro chatarrero desadaptado a quien apoyar?
Para que quede grabado (y literalmente quiero decir “grabado”) ningún individuo ha recibido tantos Premios de la Academia como Walt Disney. De hecho, ninguna otra persona ha sido nominada a tantos.
Comencé a considerar el memo de hoy cuando puse una película en pausa, Enemigos Públicos, para transcribir un poco de diálogo entre J. Edgar Hoover, aquel pequeño perro de concurso director del FBI y Melvin Purvis, su agente chico dorado quien tenía el encargo de entregar al criminal asaltabancos John Dillinger, a la justicia, vivo o muerto.
Hoover: “John Dillinger asaltó un banco y se llevó US$74,000 mientras tú no pudiste arrestar a (Babyface) Nelson.”
Melvin Purvis: “Señor, acepto toda la responsabilidad. Ahora quisiera hacer una petición de transferir hombres con calificaciones especiales para aumentar el personal aquí en Chicago. Hay algunos antiguos hombres de la ley de Texas y Oklahoma que ahora están en la oficina de Dallas.”
Hoover: “Creí que entendías lo que estoy construyendo: una fuerza moderna de jóvenes profesionales de la mejor clase.”
Melvin Purvis: “Me temo que nuestro tipo de persona no pueda hacer el trabajo.”
Hoover: “Perdona, no puedo escucharte.”
Melvin Purvis: “Nuestro tipo de persona no puede hacer el trabajo.”
Hoover: “No te escucho.”
Melvin Purvis: “Nuestro tipo de persona no puede hacer el trabajo. Sin ayuda calificada, voy a tener que renunciar a este encargo. De otra forma, estoy llevando a mis hombres al matadero.”
Furioso, Hoover manda a Charles Winstead (Stephen Lang), un agente chatarrero del FBI a ayudar a Purvis a localizar y asesinar a Dillinger. Protagonizada por Johnny Depp como Dillinger y Christian Bale como Purvis, Enemigos Públicos es una mirada interesante a los Estados Unidos de entonces cuando estaba llegando al zenit del ciclo “Nosotros” previo.
El zenith de ese “Nosotros” fue en 1943. Si quieres saber qué sucedió inmediatamente después de ese zenith, mira Trumbo (2015) con Brian Cranston.
El actual “Nosotros” va a llegar a su zenith en el 2023.
Agárrate que el viaje va a ser una locura.
Roy H. Williams

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El Memo del Lunes

Arcoiris de perros

Arcoiris de perros

El beagle que vive en el hemisferio derecho de tu cerebro tiene un set de habilidades completamente distinto al del nerd que vive a la par.
El beagle de mi cerebro se llama Indy.
¿Cuál es el nombre del beagle en el tuyo?
Tu beagle te da intuición impulsiva y percepción instintiva.
Tu beagle te da temeridad juguetona, sospechas y sentimientos en el estómago.
Tu beagle tiene un sentido amargamente agudo, penetrantemente bello de reconocimiento global de patrones que detona la premonición ocasional.
Poindexter es el nerd que vive en la otra mitad de mi cerebro.

Él siempre me hace que me coloque bien los anteojos sobre la nariz.
¿Cómo se llama el nerd en el tuyo?

Poindexter usa un buscador.
Indy usa un bromeador.

Mi Poindexter es amigo de Mr. Peabody, la persona más inteligente del mundo. ¿Recuerdas a Mr. Peabody y su hijo adoptivo, Sherman, del show de Rocky y Bullwinkle? Si no, Indy tiene un video en la página 4 de la madriguera del conejo que te va a ayudar a recordar.

Lo interesante de Sherman y Mr. Peabody es que Jay Ward invirtió sus papeles. Es el humano, Sherman, quien es ingenuo acerca del a ciencia y Peabody, el beagle, el nerd apretado que se apoya en el razonamiento frío y deductivo.

No es que haya algo malo en ello. El razonamiento frío y deductivo tiene su lugar, pero el fuego dorado de la inspiración y el resplandor color verde-dinero de la innovación vienen de ese sentido bellamente penetrante de reconocimiento de patrones que mira las relaciones entre todas las partes.

Tu beagle intuitivo mira lo que está y no está allí. Y mira lo que pudiera agregarse o quitarse para que algo sea más elegante y bello.

Este fabuloso beagle reconocedor de patrones vive en el hemisferio derecho sin palabras de tu cerebro y si fija en más que sólo patrones visuales. Se da cuenta de patrones de conducta, patrones de historia, patrones de música y de lenguaje. Y reconoce las formas de los problemas y las formas de sus soluciones.

Las formas son simplemente patrones. Es por eso que los rompecabezas son como calistenia para tu beagle. Las formas de esas piezas y sus patrones de color y la posición de cada pieza sobre la mesa cuando empiezas es patrón, multiplicado por patrón, multiplicado por patrón, multiplicado por el número de piezas en la caja. (Ray Bard, eso fue para ti.)

Tu beagle del lado derecho del cerebro es el corazón y el alma de la inspiración y la innovación y su única comida es jugar. Temerario, vagar intuitivo, esa pérdida artística y con propósito de tiempo, eso que haces porque quieres y no porque debes.

Jugar es lo que te recarga las baterías.

¿Cuál es, para ti, la mejor forma de jugar?

Más importante, ¿desde hace cuánto que no lo haces?

Ve. Allí es en donde encontrarás tu respuesta.
Roy H. Williams

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El Memo del Lunes

La genialidad de lo que no está

La genialidad de lo que no está
Tres amigos, que no se conocen entre sí, me mandaron el mismo consejo la semana pasada.
Lo que hace que esta convergencia sea particularmente interesante es que no hubo un detonante en común. Cada uno de los tres mensajes que recibí fue provocado por algo distinto.
¿La esencia de esos mensajes?
Tienes que dejar cosas fuera.
La genialidad rara vez se trata de lo que está allí.
La genialidad se trata de lo que no está.
David Freeman es un coach mundialmente famoso para construir personajes ficticios. Sus credenciales y logros son enormes. David leyó en mi memo del 18 de mayo que: “Finalmente voy a escribir ese guión acerca del cual he estado pensando y hablando desde hace 15 años. Es una película de amistad acerca de un tipo con 12 amigos. Estoy planificando rodarla en Nueva Orleáns el próximo año”. Así que me mandó un correo electrónico desde Hollywood.
“Si vas a tener 12 personajes, la sabiduría tradicional es que 1, 2, 3, 4 y tal vez 5 deberían ser mucho más principales que los otros. Mientras más personajes se supone que tengamos que conocer y que nos deban importar, menos emoción siente la audiencia porque no se puede involucrar profundamente con un personaje si nuestra atención está dividida entre demasiados. Los personajes requieren tiempo en pantalla para que nos involucremos emocionalmente con ellos. Mientras más personajes principales, menos tiempo de pantalla para cada uno.”
De acuerdo con David, un guionista debe escoger cuáles personajes deben estar completamente realizados. Los otros se dejan efectivamente fuera.
Stephen Semple es un estudiante de toda la vida del proceso de ventas. Él estudia cada aspecto de la persuasión, desde la publicidad para generar prospectos hasta las demostraciones de productos para presentaciones de ventas. Stephen me escribió acerca de cómo leer los apuntes de sus reuniones de Zoom le enseñó como la gente habla distinto de lo que escribe.
“Repetimos palabras, terminamos las frases de otros y nos olvidamos de la gramática.”
De acuerdo con Stephen, cuando estamos muy involucrados en una conversación inspirada, dejamos mucho de lo que hubiéramos escrito.
Tom Grimes es un estudioso, un pensados, un filósofo y un amigo y el Presidente Plenipotenciario de los Bastardos Mundiales Sin Valor. Tom es dueño de un negocio creciente, pero siempre está disponible para tomar tu llamada o responder a tu correo. Así que le pregunté qué hace todo el día.
Tom respondió:
“Los ‘líderes’ famosos frecuentemente son personas muy ruidosas… o estaban lidiando con una crisis. A veces pensamos que el liderazgo se trata de lidiar con las consecuencias después que las cosas explotan. No apreciamos que el verdadero objetivo es nunca dejar que las cosas exploten.”
“Una vez estaba en una planta de tratamiento de agua de una fábrica grande. El lugar era misteriosamente silencioso. Cuando hice la observación que parecía que el equipo de mantenimiento no hacía casi nada, el operador en jefe me explicó que el secreto de manejar una operación como la suya era un estricto Programa de Mantenimiento Preventivo. Dijo que si ves a gente corriendo por todas partes quiere decir que hay un problema. Y que el objetivo del equipo de mantenimiento es prevenir los problemas antes que se conviertan en problemas. Un lugar callado es la señal de una operación bien llevada.”
De acuerdo con Tom, el secreto de ser un líder genial es dejar fuera las emergencias.
Cuando le preguntaron el secreto de escribir novelas bestsellers, Elmore Leonard dijo: “Dejo fuera las partes que se salta la gente”.
Los pintores impresionistas dejan fuera los detalles, obligándonos a proveerlos desde los almacenes de nuestra imaginación.
Los fotógrafos talentosos dejan fuera secciones de lo que fotografían, obligándonos a imaginarnos las partes que se extienden más allá de los marcos.
Cuando escribes anuncios, si tratas de quedar bien con todos, vas a quedar bien con nadie. Tienes que escoger a quiénes perder.
Indy Beagle tiene unos buenos ejemplos de esto en la madriguera del conejo. Sugiere que te apresures. El conejo está suelto. La aventura comenzó.
Roy H. Williams

Necesito tu ayuda contestando una pregunta del mago en la página 6 de la madriguera del conejo de hoy. Allí te espero. — Indy Beagle
“Como escritor, uso la habilidad que tengo a mi alcance, por supuesto. Determino cuáles escenas dejar y, de igual importancia, cuáles escenas sacar.” — Frederick Buechner, Secretos en la oscuridad, pág. 174 (una de las 4,874 citas en la base de datos de citas aleatorias”.