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Simbolismo, superstición y decisiones

lunes, 11 de noviembre de 2019 Sin comentarios

Simbolismo, superstición y decisiones

El pensamiento simbólico se expresa comúnmente a través de símiles, metáforas y música, permitiéndonos comunicar lo desconocido y no familiar, relacionándolo con lo conocido y familiar.
Los símbolos suceden cuando una cosa toma el lugar de la otra.
El simbolismo juega un papel en el refuerzo de la identidad. Las marcas, hobbies, expresiones artísticas, asistencia a eventos y conexiones sociales son formas simbólicas de decir: “Éste es quien yo soy. Esto es lo que hago. Esto es lo que apoyo. Esto es lo que rechazo. Así es como me veo a mí mismo”.
La gente de mercadeo le llama estas mediciones “psicográficas”.
Los símbolos son cosas poderosas y amigables que nos ayudan a relacionarlos con el mundo a nuestro alrededor. Nos ayudan a tomar esas decisiones difíciles entre dos cosas buenas. “¿Con cuál de estas dos cosas me identifico más fuertemente?”
La auto determinación es una cosa buena.
La cooperación es una cosa buena.
Brexit es la guerra de Gran Bretaña entre estas dos cosas buenas.
Los Estados Unidos está teniendo una guerra propia.
Entender cómo los símbolos pueden afectar el humor del corazón y la actitud de la mente es una parte natural de la autoconsciencia. Pero los símbolos se distorsionan y oscurecen cuando los abrazamos demasiado fuerte o los llevamos un paso demasiado lejos.
La superstición es la creencia de que un símbolo trae en sí mismo el poder de realizar cambios.
Las feromonas son una serie de banderas químicas que emiten los animales que indican sexualidad, miedo y dominación; humores del corazón y actitudes de la mente.
La bandera de una nación es un pedazo de tela de colores al final de un palo.
Su único poder reside en los corazones y mentes de los que la miran.
Estamos unidos cuando estamos de acuerdo en qué quiere decir ese símbolo.
Estamos divididos cuando no estamos de acuerdo.
La única decisión difícil es la decisión entre dos cosas buenas.
Cuando estamos profundamente divididos, creemos que nuestros adversarios son estúpidos y malvados. Si somos gentiles, los llamamos “mal informados y engañados”, lo cual es una forma sólo un poco más amable de decir la misma cosa.
La reconciliación y la unidad no van a comenzar hasta que veamos más allá de nuestras reacciones polarizadas para ver lo bueno en lo que cree la otra parte. Este es el camino a un discurso productivo.
Sinceramente, yo ya estoy un poco cansado del discurso destructivo, ¿tú no?
Sin importar tus creencias políticas, tienes al menos un amigo cercano que cree en la cosa buena que está actualmente en el camino de la cosa buena en la que tú crees. En otras palabras, sus creencias políticas no están alineadas con las tuyas. ¿Tu relación con esa persona es suficientemente fuerte, tu confianza en esa persona es suficientemente profunda, como para escucharlo callado mientras ellos explican en lo que creen y por qué lo creen? ¿Puedes encontrar la cosa buena en la que cree tu amigo?
Pide y se te concederá; busca y encontrarás; toca y la puerta se abrirá.
Recuerda: Tu meta es ver a través de sus ojos por un momento.
Quieres ver lo que ellos miran. Este no es el momento ni el lugar para hacer que ellos miren lo que tú miras. Si no puedes contenerte de corregirlos e interrumpir con tus creencias, probablemente vas a perder un amigo.
El camino a la paz requiere valentía, moderación, la disposición de escuchar y una mente abierta.
El otro camino — el emocionante — es el camino que lleva a la guerra.
Roy H. Williams

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Consciencia de otro mundo

lunes, 4 de noviembre de 2019 Sin comentarios

Consciencia de otro mundo

“La palabra ‘artista’ no se aplica a los escritores tan fácil como a los músicos o escultores o pintores, porque el medio en el que trabajan — nuestro lenguaje — es utilizado por todos sin pensarlo en particular o alguna consideración por la economía o la forma. El lenguaje es el afán común de cualquier clase de experiencia y no entra en la cabeza de la mayor parte de personas que lo utilizan con alguna habilidad consciente o efectividad.”
“Pero el escritor serio es un artista y el lenguaje es su medio y la forma en la que lo emplea es del mayor de los intereses. Graham Green ha dicho que ‘el arte creativo parece permanecer una función de la mente religiosa’ y que es esta cualidad de consciencia de otro mundo…”
– Robertson Davies, El corazón feliz, p. 115
“Cuando Cervantes invitó a una nueva generación de lectores a seguir a su caballero por la Sierra Morena, ellos descubrieron a través de sus lágrimas de risa que habían entrado en un mundo nuevo. Para los escritores y lectores por venir, las páginas de un libro nunca podrían ser otra vez objetos extraños de maravilla, para ser admirados desde la distancia. Desde entonces, abrir un libro significaría entrar en un espacio más parecido al propio, una Sierra Morena vecina en vez de un bosque mítico o un desierto mítico y aún esos lugares de misterio y magia desde El País del Nunca Jamás, hasta Hogwarts, siempre serían lugares a los que otras versiones de nosotros mismos irían a buscar alivio de las presiones, el dolor o simplemente el aburrimiento de nuestras vidas diarias.”
– William Egginton, El hombre que inventó la ficción, p. 136
“En mi vida como escritora, me recuerdo frecuentemente — me consuelo — con lo que William Faulkner dijo acerca de El sonido y la furia. Toda la novela, decía él, dependía de una imagen, el atisbo de los calzones enlodados de una niña pequeña vistos desde el suelo mientras ella escala un árbol. ¿Cómo puede un mundo entero girar alrededor de una cosa tan pequeña e incidental? ¿Puede ser que Faulkner concibió su obra maestra a partir de este momento delgado y sucio?
“Yo imagino que la mayoría de escritores de novelas comenzaron con un fragmento similar, un pedazo de experiencia tan irresistible, tan perturbador e inevitable — siempre allí, en la periferia de la consciencia — que tienen que construir un mundo elaborado a su alrededor. Este mundo, esta novela, no es simplemente un contenedor o una forma de limar la imagen hasta hacerla desaparecer, sino un intento de hacerla comprehensible y guardar su poder.”
– Kathryn Harrison, Cuando la inspiración empezó de forma estoica desde una fotografía vieja
“La ficción usualmente se mira como un entretenimiento de escape… pero es difícil reconciliar la teoría escapista de la ficción con los patrones profundos que encontramos en el arte de contar historias… Nuestros varios mundos ficticios son — en su totalidad — escapes de horror. La ficción puede que nos libere temporalmente de nuestros problemas, pero lo hace entrampándonos en un nuevo set de problemas — en mundos imaginarios de luchas y estrés y penas mortales.”
— Jonathan Gottschall, El animal que cuenta cuentos: Cómo las historias nos hacen humanos
“Ve, pues — existen otros mundos distintos a este.”
– Stephen King
Si quieres ver un mundo distinto, la herramienta que utilices va a ser lo que te defina. Oscar Wilde era dramaturgo. Él puso sus palabras, al igual que un ventrílocuo, en las bocas de actores en el escenario. Los escritores de anuncios, guionistas y novelistas sólo se diferencian por sus muñecos de ventrílocuo, las máscaras detrás de las que se esconden.
A algunos muñecos de ventrílocuo se les llama “presentadores de noticias” y ellos no se diferencian de los actores en cualquier otra ficción. La pregunta que debemos hacernos es: “¿Quién se esconde detrás de esa máscara y qué mundo imaginario nos está tratando de vender?”.
Roy H. Williams
P.D.: En una cena para 49 premios Nóbel en 1962, el presidente John F. Kennedy bromeó que el evento era “la colección más extraordinaria de talento, conocimiento humano, que jamás se haya reunido en la Casa Blanca, con la posible excepción cuando Thomas Jefferson cenaba solo”.
Thomas Jefferson era famoso por odiar los periódicos, aunque sospecho que hubiera odiado la radio, la televisión y el internet aún más. Cuando le escribió a su amigo John Norvell en 1807, Jefferson le dijo: “El hombre que no lee nada tiene mejor educación que el hombre que sólo lee los periódicos. Los anuncios contienen las únicas verdades que pueden creerse en un periódico.”

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Ver, pensar y hacer

lunes, 21 de octubre de 2019 Sin comentarios

Ver, pensar y hacer

Cada uno de nosotros crea nuestra propia realidad de nuestras interpretaciones de las cosas que observamos. Un patrón sistemático de interpretaciones se llama sesgo cognitivo.
Así es como funciona el sesgo cognitivo: si crees que los duendes hacen que llueva, entonces cada vez que llueve es prueba que existen los duendes.
Los sesgos cognitivos pueden ser minúsculos o masivos. Wikipedia tiene 192 de los más comunes organizados alfabéticamente en su Lista de sesgos cognitivos. Estos son algunos de mis favoritos:
Efecto de tercera persona: la creencia que los mensajes comunicados por medios masivos tienen un mayor efecto en otros que en nosotros.
Efecto de animadora: la tendencia de la gente de parecer más atractiva en un grupo que sola.
Efecto halo: La tendencia que las características positivas o negativas de una persona se pasen de un área de la personalidad a otra en nuestras percepciones de ellas. Esto es similar al Estereotipo de la Atracción Física, en la que suponemos que la gente que es físicamente atractiva también posee otras cualidades sociales deseables.
Y luego, por supuesto, hay algunos sesgos cognitivos trágicos como:
Desvanecimiento de la compasión: la predisposición a comportarse más compasivo hacia un menor número de víctimas identificables que a un número grande de víctimas anónimas.
Realismo ingenuo: la creencia que vemos la realidad como es — objetivamente y sin sesgo; que todos pueden ver los hechos fácilmente, que la gente racional va a estar de acuerdo con nosotros; y que los que no lo hacen no están informados, son holgazanes, irracionales o están sesgados.
Pero existen un par de sesgos cognitivos que no está en la lista de Wikipedia y estos sesgos corren tan profundo en nosotros, que forman nuestras creencias acerca de la naturaleza de la realidad y de cómo funciona el universo.
Este par de sesgos cognitivos deberían ser mejor llamados una dualidad, ya que mientras más te acercas a uno de ellos, más te alejas del otro.
Llamémosles:
“Causa-y-Efecto”
“No puedes saber algo con certeza hasta que llegas allí”.
La “Causa-y-Efecto” supone que vivimos en un mundo organizado que se puede predecir con certeza si tan sólo tenemos suficiente data. “Causa-y-Efecto” es el mundo de la Física de Newton y de cocinar con una receta. “Planifica tu trabajo y trabaja tu plan”.
La creencia contraria es que podemos calcular probabilidades, pero “No puedes saber algo con certeza hasta que llegas allí”. Este es el mundo de la improvisación, del Plan B, y la habilidad para cocinar algo maravilloso de lo que encuentres en la alacena. “Trabaja con lo que tengas”.
Los físicos han estado tratando de reconciliar estos sistemas de creencias desde 1927 cuando descubrieron que la Relatividad General y la Mecánica Cuántica son mutuamente excluyentes, aunque ambas pueden ser probadas de incondicionalmente.
Einstein, el campeón de la “Causa y Efecto” le dijo a Niels Bohr: “Yo, de cualquier forma, estoy convencido que Dios no tira los dados”.
A lo que Niels Bohr, el campeón del “No puedes saber algo con certeza hasta que llegas allí” replicó: “Deja de decirle a Dios qué hacer con sus dados”.
El físico Stephen Hawking diría más tarde: “Dios no sólo juega con dados, sino que algunas veces los tira a donde no se pueden ver”.
Tu sistema de creencias interno, inconsciente, dictamina si vas a:
A: Crear una receta, un plan paso-a-paso y luego buscar adquirir los elementos para actualizar ese plan, o
B: adquirir lo que sea que esté disponible para ti y luego decidir cómo organizarlo para su máximo aprovechamiento.
Ambos sistemas han probado ser profundamente efectivos.
Nunca trates de convencer a un practicante del sistema opuesto que su forma de pensar es estúpida, tonta o auto limitante.
Ellos probablemente tienen una larga lista de logros que van a demostrar que estás equivocado.
Roy H. Williams

ADVERTENCIA: La madriguera del conejo de hoy no es extensa, pero es muy profunda y está repleta. “Profunda” por sus ideas grandes, complejas y su reformulación de nuestro entendimiento. ¡Ustedes me trajeron cosas muy pesadas esta semana! También tenemos una fotos aéreas preciosas. Aruú. — Indy Beagle

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Escape

lunes, 14 de octubre de 2019 Sin comentarios

Escape

Karl Marx dijo muy famosamente: “La religión es el opio de las masas”.
No, seamos más específicos. Lo que dijo en realidad fue: “Die Religion ist das Opium des Volkes”.
Antes de continuar, déjame decir que mi creencia en Dios es una elección que no está basada en argumentos o evidencia. Admito sin pena que escojo creer.
Aquellos, como Karl, quienes escogen no creer, frecuentemente dicen que mi creencia
En un alma inmortal
Y una vida después de ésta
Y en un Creador que nos da ambas,
No es nada más que un escape.
El escapismo es un tema interesante.
Los amantes de la naturaleza dan paseos largos para escaparse de la artificialidad de la vida intramuros.
Los amantes de los viajes se van de travesía para escapar lo predecible de sus alrededores.
Los amantes de los deportes miran juegos para escapar de la monotonía de sus vidas cotidianas.
Los amantes de la literatura leen libros para escapar de la silla en la que están sentados.
Los amantes de la nicotina y del alcohol fuman y toman para escapar de su humor.
Los amantes de la ciencia recogen datos para escapar de la idea de un mundo que está más allá del entendimiento.
En su libro, Acerca de historias: Y otros ensayos de literatura, C. S. Lewis escribe acerca de quejarse con su amigo, J.R.R. Tolkien acerca de esos pragmáticos condescendientes que descartan la ficción con un desprecio y un gesto de la mano:
“Nunca lo entendí del todo hasta que mi amigo el Profesor Tolkien me hizo una pregunta muy sencilla: ‘¿Qué clase de persona te esperas que estén más preocupados con y hostiles hacia la idea de escaparse?’ Y me dio la respuesta obvia: carceleros”.
Yo voto por el escape.
Escapa de lo que te disgusta haciendo lo que te gusta.
En las palabras de Charles Baudelaire:
“Y si algunas veces te despiertas, en las gradas de palacio, en lo verde de una cuneta, en la soledad tenebrosa de tu cuarto, tu intoxicación cediendo o esfumada, pregúntale al viento, las olas, las estrellas, los pájaros, los relojes, pregúntale a todo lo que huye, todo lo que se queja, todo lo que se mueve, todo lo que canta, todo lo que habla, pregúntales qué hora es. Y el viento, las olas, las estrellas, los pájaros, relojes, van a responder, ¡Es hora de elevarte! ¡Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, elévate; elévate constantemente! De vino, de poesía o de virtud, como quieras”.
Si amas la naturaleza, elévate en naturaleza. Si amas los viajes, los deportes, la literatura o la ciencia, elévate sobre eso. Y si amas a Dios, elévate en Él.
Voy a terminar con una cita de Oscar Wilde: “El egoísmo no es vivir como uno quiere hacerlo; es pedirle a otros que vivan con uno quiere hacerlo”.
Demócratas y republicanos, ¿están escuchando?
Roy H. Williams

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Pensamiento mágico, segunda parte

lunes, 7 de octubre de 2019 Sin comentarios

Pensamiento mágico, segunda parte

(A.) “Había calor afuera.”
(B.) “El sol enfurecido me quemó desde arriba.”
¿Cuál de estas dos frases sentiste que era más interesante?
La personificación es una técnica utilizada por escritores y narradores para emocionar la imaginación de sus lectores y escuchas.
La personificación le da atributos humanos a cosas no humanas.
Hace veinticinco años, yo escribí: “Mientras Edmund Hillary contemplaba el horizonte desde la cima del Monte Everest, monitoreaba el tiempo en un reloj de pulsera que había sido diseñado específicamente para resistir la furia de la montaña más enojada del mundo…”
Más tarde en ese mismo anuncio, el joyero dice: “Encontrarás tu Rolex esperando pacientemente que tú llegues a recogerlo… en Joyeros Justice.”
Estas son algunos otros ejemplos de personificación:
“El agua fragmentada hizo una pared de niebla.
Olas enormes miraban sobre el hombro de las que seguían
Y pensaron hacerle algo a la orilla
Que el agua nunca le hizo antes a la tierra.”
— Robert Frost, las primeras líneas de Una vez sobre el Pacífico
“¿Tienes una fuente en tu pequeño corazón
En donde soplan las flores tímidas
Y a donde van a tomar los pájaros ruborizados
Y donde las sombras tiemblan tanto?”
— Emily Dickinson, ¿Tienes una fuente en tu pequeño corazón?
Te puedes haber fijado que ambos de esos ejemplos son de poetas famosos. Esto no fue ni accidente ni coincidencia. Yo he creído durante mucho tiempo que los buenos poetas son los mejores maestros de cómo escribir publicidad poderosa. Un poeta puede cambiar lo que pensamos y sentimos y hacerlo en una economía breve y apretada de palabras.
¿Te escuché decir “autor de canciones”? ¿Qué es un autor de canciones sino un poeta que también escribe música?
Yo considero que la personificación es parte de una categoría más grande llamada Pensamiento Mágico, una forma de escribir caracterizada por elementos de lo fantástico — intercalados con un sentido de la presentación serio — en una historia que en su mayoría es verdadera.
El pensamiento mágico se evidencia mejore en un estilo de escritura conocido como Realismo Mágico, el cual está mejor ejemplificado por Gabriel García Márquez:
Tan pronto como José Arcadio cerró la puerta del dormitorio, el estampido de un pistoletazo retumbó la casa. Un hilo de sangre salió por debajo de la puerta, atravesó la sala, salió a la calle, siguió en un curso directo por los andenes disparejos, descendió las escalinatas y subió pretiles, pasó de largo por la calle de los Turcos, dobló una esquina a la derecha y otra a la izquierda, volteó en ángulo recto frente a la casa de los Buendía, pasó por debajo de la puerta cerrada atravesó la sala de visitas pegado a las paredes para no manchar los tapices, siguió por la otra sala, eludió en una cura amplia la mesa del comedor, avanzó por el corredor de las begonias y pasó sin ser visto por debajo de la silla de Amaranta que daba una lección de aritmética a Aureliano José, y se metió por el granero y apareció en la cocina donde Úrsula se disponía a partir treinta y seis huevos para el pan.
— ¡Ave María Purísima! -gritó Úrsula
– Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, cap. 7
Pero no todos tienen el gen que permite el pensamiento mágico.
Considera la famosa canción de England Dan y John Ford Coley. ¿Recuerdas estas frases?
“No estoy hablando de vivir juntos
Y no quiero cambiarte la vida
Pero hay un aire tibio que mueve las estrellas brillantes
Y realmente me gustaría verte esta noche.”
La gente que no tiene el gen del pensamiento mágico escucha:
“… pero hay un aire tibio que se mueve, las estrellas brillantes,
Y realmente me gustaría verte esta noche.”
El valor del pensamiento mágico es que estimula la imaginación y pone a los escuchas en un marco de pensamiento en el que pueden considerar cosas nuevas y diferentes. El pensamiento mágico no le atrae al hemisferio linear, secuencial, de razonamiento deductivo, izquierdo de nuestro cerebro. Le atrae al hemisferio derecho, el cual no separa la fantasía de la realidad; ese es el trabajo del cerebro izquierdo. El reino del cerebro derecho es la tierra de las posibilidades infinitas, en donde cualquier cosa y todo puede suceder.
Las franquicias de películas como Los juegos del hambre, La guerra de las galaxias, Viaje a las estrellas, Muerte súbita, Crepúsculo, Indiana Jones, James Bond, Jason Bourne, John Wick, La Matriz, Parque jurásico, Misión: Imposible, Los piratas del Caribe, Los guardianes de la galaxia, y El señor de los anillos, existen enteramente en el reino del pensamiento mágico.
Los Estudios Marvel construyeron un imperio sobre eso, al igual que Disney y Pixar.
El pensamiento mágico no debe ser confundido con la simple exageración.
Los mentirosos y los farsante exageran. Pero los narradores persuasivos nos encantan con el pensamiento mágico, diciendo lo que es obviamente imposible como si fuera perfectamente razonable.
La próxima vez que necesites persuadir a alguien, ¿podría ser útil ponerlos en un marco de pensamiento para considerar cosas nuevas y diferentes? ¿Crees que ayudaría persuadirlos para que entraran en el reino de las posibilidades en el que cualquier cosa y todo es posible?
Si es así, sólo tengo cuatro palabras para que consideres:
“La Academia del Mago”.
Roy H. Williams
NOTA DE Indy Beagle — el mago ha estado escribiendo una columna para la revista Radio Ink, cada dos semanas durante los últimos 21 años. Luego de hacerle un par de alteraciones menores, mandó el Memo del Lunes por la Mañana de hoy como un documento en un correo electrónico a Ed Ryan, el editor en jefe de esa revista. El texto que lo acompañaba decía: “Ed, junté 837 de las palabras más amigables que pude encontrar. En este momento están teniendo una fiesta en el documento adjunto”.
Je, je, je. Ese chico no puede contenerse cuando lo alcanza el Pensamiento Mágico. — Indy

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Una lista de deseos a la inversa

lunes, 30 de septiembre de 2019 Sin comentarios

Una lista de deseos a la inversa
Creí creyendo que todos tenían igualdad de oportunidades y que lo que se hiciera con esa oportunidad dependía de cada uno. Creía que yo era el producto de mis escogencias y que tú eras el producto de las tuyas. La gente sólo luchaba porque había escogido mal.
Sigo creyendo en la vital importancia de la escogencia individual.
Pero no nos ofrecen las mismas opciones.
En estos tiempos, cuando miro mis logros modestos los veo como productos secundarios de mi set de habilidades natural, mis intereses, mis circunstancias, mis oportunidades y mis amistades. No me miro a mí mismo como un “ganador” o “perdedor”. Me miro a mí mismo como un escritor.
Ya no miro la vida como un juego que se juega contra otros.
¿Alguna vez has conocido a una persona que veía a todos como “ganadores” o “perdedores”? Yo he caminado con ese tipo de gente y escuchado su canción secreta:
“Recoge todo lo que puedas.
Ponlo en una lata.
Siéntate sobre la lata.
Envenena el resto.”
Le hecho la culpa a Charles Darwin. ¿No fue él quien nos dijo que somos animales?
Si crees en este concepto de la supervivencia del más apto, “depredador y presa” de la humanidad, entonces Bernie Madoff y Jeffrey Epstein no hicieron nada malo. Los ganadores son depredadores. Los perdedores la presa. Los débiles son la comida de los fuertes.
Déjame ser claro: la mente humana sana no es la mente de un depredador, o de una presa.
El sociópata y el psicópata tienen la mente de un depredador.
Y la persona con una “mentalidad de víctima” tiene la mente de una presa.
Yo creo que tú y yo tenemos un propósito más elevado.
La mayoría de nosotros pasamos por una fase de Supervivencia en la que sólo estamos tratando de pagar las cuentas. Tenemos que meterle combustible al carro, comida a la alacena, mantener un techo sobre nuestras cabezas y “¡Ay Dios! ¿Ya hay que pagar la prima del seguro otra vez?”.
¿Has estado allí?
Si tenemos suerte, después pasamos a una etapa de Adquisición en la que adquirimos más dinero, una casa más bonita, un mejor carro y nos vamos de vacaciones de verdad. Esta fase de Adquisición muchas veces está ornamentada con logros y reconocimiento.
Si creas campañas publicitarias, debes entender la diferencia entre los motivos de los clientes en la fase de Supervivencia y sus motivos en la fase de Adquisición.
Los más sanos emocionalmente entre nosotros nos mudamos a una fase de Distribución que está marcada por una especie de lista de deseos a la inversa. Ya no nos enfocamos en lo que podemos adquirir. Nuestra atención se vuelca hacia lo que vamos a hacer con lo que tenemos.
La gente emocionalmente sana quiere hacer del mundo un lugar más feliz.
Ha sido mi observación que los sociópatas y los psicópatas y los narcisistas nunca pasan de la fase de Adquisición. Cada respiración es una bocanada avariciosa de más riqueza, poder y fama en la esperanza secreta que puedan establecer una dinastía. La gente que nunca pasa de la fase de Adquisición de la vida tienden a volverse cada vez más depredadores. Cada tarea incómoda es “el trabajo de alguien más”.
– Fred Eisenberg
“Puedes juzgar la ética de un hombre por la condición en la que deja un baño público.”
— Fred Eisenberb
La nobleza obliga es la responsabilidad inferida de la gente privilegiada para actuar con generosidad y nobleza hacia los menos privilegiados. Bill Gates y Warren Buffet tienen un fuerte sentido de esto. La mayoría de billonarios, no.
En un mundo futuro, perfecto, aquellos cuyos sets de habilidades, intereses, circunstancias, oportunidades y amistades los eleven hacia la riqueza y el poder, van a enfocar sus mentes en la creación de trabajos para aquellos de nosotros que simplemente necesitamos a alguien que crea en nosotros.
Lamentablemente, no vivimos en un mundo perfecto. En nuestro mundo, la primera obligación es hacia los accionistas. “Maximiza las ganancias”. Si hay una segunda obligación, no me está clara en este momento.
Me he fijado que las personas generalmente dicen la verdad cuando están en el final de sus días.
El libro bíblico de Eclesiastés son las memorias de Salomón cuando él se está acercando al final de su vida.
John Huey se sentó junto al lecho del muerte de Sam Walton. El libro impresionante que salió de esas dos semanas fue Sam Walton: Hecho en América.
Lee Iacocca escribió ¿A dónde se fueron todos los líderes?
John Steinbeck escribió Travesías con Charley.
Y James Michener escribió Esta noble tierra.
Pocos de nosotros reciben una advertencia que el final está cerca. Pero si lo haces, ¿qué consejo dejarías a la próxima generación que va a ocupar este planeta?
Roy H. Williams

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Leones inquietos

lunes, 23 de septiembre de 2019 Sin comentarios

Leones inquietos

De nuevo nos estamos sintiendo inquietos.
And when I say we, I don’t mean me, I mean all of us.
Y cuando digo “nos” no me refiero a mí, me refiero a todos nosotros.
Estamos actuando como si hubiéramos escuchado las cuatro notas del Dies irae, esa frase musical portentosa que ha anunciado la tragedia inminente desde hace 800 años. Estando así de inquietos, estamos tomando decisiones grandes con muy poca información y esas decisiones van a tener consecuencias.
Los leones inquietos como tú y yo son peligrosos.
No voy a especular acerca de las causas específicas para nuestros sentimientos de inquietud, pues sospecho que tenemos varias razones distintas.
Primero nos sentimos inquietos el 11/09 cuando vimos que sucedía lo imposible.
Luego nos volvimos a inquietar en el 2008 cuando nos traicionaron Enron y Worldcom y Bernie Madoff y las hipotecas por debajo de la prima.
Estoy de acuerdo con lo que escribió Leonard Pitts en el 2006.
“Frecuentemente hablamos acerca del Huracán Katrina y del 11/09 en términos de fracasos: fracasos de inteligencia, fracasos de planeación, fracasos de comunicación. Pero estas catástrofes fueron primero que nada, fracasos de imaginación. ¿Sabíamos que un huracán grande podía destruir Nueva Orleans? Sí: hasta era parte del guión de los guías turísticos. ¿Sabíamos que terroristas querían derribar el World Trade Center? Sí: ya habían hecho un atentado creíble en 1993. ¿Y qué hicimos con lo que sabíamos? Nada. Algunos desastres, creo, son tan grandes y horribles que está literalmente fuera de nuestro alcance el poder concebirlos. Así, los desechamos a la primera, nos retraemos en nuestro ‘conocimiento’ de que algo no puede suceder, porque, pues, simplemente no puede.”
— Leonard Pitts, 6 de julio del 2006
Leonard Pitts obviamente estaba inquieto cuando escribió eso.
Nos sentimos inquietos cuando aplastan nuestras creencias.
“Belief is about collecting ideas and investing in them. Faith is about having your ideas obliterated and having nothing to hang onto and trusting that it’s going to be all right anyway.”
– Barbara Hall
I appreciate Barbara Hall’s perspective.
Tragedy is the arrival of the unexpected bad.
Serendipity is the arrival of the unexpected good.
I say we should begin looking for the unexpected good.
What do you say?
“La creencia es acerca de coleccionar ideas e invertir en ellas. La fe es acerca de que te destruyan tus ideas y no tengas nada de qué aferrarte y confiar que de todas formas va a estar bien.”
— Barbara Hall
Aprecio la perspectiva de Barbara Hall.
La tragedia es el arribo de lo malo inesperado.
La casualidad feliz es el arribo de lo bueno inesperado.
Yo digo que deberíamos comenzar a buscar lo inesperadamente bueno.
¿Qué dices tú?
Prepararse para lo malo inesperado es ser cauteloso y no hay nada de malo en ello. Pero anticiparse a lo bueno inesperado es tener esperanza. Y eso está bien también, ¿verdad?
“Si quieres creer en algo, entonces cree en ello. Sólo porque algo no es cierto, no es razón para que no creas en ello… Algunas veces las cosas que pueden ser o no realidad son las cosas en las que una persona debe creer más.
— Hub McCann, Leones de segunda mano
Te escribo estas palabras porque estoy viendo a cierta gente sólida tomar decisiones dudosas porque se sienten inquietos. Están cambiando lo que pueden porque se sienten frustrados por lo que no pueden cambiar.
Yo creo en los milagros, pero la mayoría de milagros suceden lentamente.
“Hay magia en el mundo. La hay. La gente te va a decir que no — ellos sólo quieren que regreses a trabajar y te calles y no hagas preguntas. Esta es la gente que no sabe en dónde buscar, o que no fueron bendecidos con ojos que pueden ver magia. Ojos mágicos. Si los tienes, desarróllalos.”
— Tennessee Williams
¿Aún crees en los milagros? ¿Tienes ojos que pueden ver la magia centelleante en el aire a tu alrededor?
La casualidad feliz es el arribo de lo bueno inesperado.
Creo que la escucho tintinear un poco más allá.
Roy H. Williams

*Dies irae — puse un video tremendamente interesante en la segunda página de la madriguera del conejo de hoy que resalta algunos ejemplos famosos de películas que usan el Dies irae. Vas a obtener lo que necesitas los primeros minutos. ¿Puedes permitirte gastar tu tiempo conmigo esta mañana? ¡Te veo allí! Aruú, Indy Beagle.

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¿Qué es un ciclo de compra?

lunes, 16 de septiembre de 2019 Sin comentarios

¿Qué es un ciclo de compra?

Comemos comida todos los días y manejamos carros todos los días. Pero las compras de comida suceden en un ciclo de compra corto y las compras de carro suceden en un más largo.
¿Qué tan seguido compra el ciudadano promedio el producto o servicio que tú vendes?
El ciclo de compra de tu producto determina qué tan rápido van a comenzar a funcionar tus anuncios.
La comida y el entretenimiento tienen ciclos de compra cortos. Es por esto que los anuncios que venden comida y entretenimiento pueden generar resultados grandes, rápido, aún y cuando el anunciante sea nuevo y desconocido.
Pero para hacer que sucedan cosas en un ciclo de compra largo, debes convertirte en la compañía en la que los clientes piensan inmediatamente y acerca de la cual se sienten mejor.
Los sistemas de aire acondicionado y los anillos de compromiso tienen ciclos de compra largos.
He aprendido a no discutir ciclos de compra en foros públicos porque por lo menos un mercadólogo se va a poner inmediatamente rojo y va a decir: “La gente compra sistemas de aire acondicionado y anillos de compromiso todos los días. Mi publicidad está dirigida a la gente que está en el mercado para esos productos en este momento”.
Esta es su lógica: “Cuando una persona está lista para comprar un producto, van a ir en línea y van a investigar un poco. Esto es el momento de verdad cero. Aparece en GRANDE en ese momento y vas a dominar la categoría de tu producto”.
Yo estoy de acuerdo que la gente van a ir a buscar en línea. Google es la nueva guía telefónica y los medios sociales nos permiten escuchar a los clientes que ya compraron el producto. Pero es tonto creer que los clientes entran a este “momento de verdad cero” sin prejuicios, preferencias y predisposiciones.
330 millones de estadounidenses van a comprar 2 millones de anillos de compromiso este año. Esto quiere decir que 1 estadounidense en 165 va a comprar un anillo de compromiso.
Pero un año tiene 365 días.
Esto significa que tan solo un estadounidense en 60,225 va a comprar un anillo de compromiso el día de hoy.
En un ciclo de compra largo, debes ganarte el corazón de los clientes del mañana con un mensaje memorable — repetido sin descanso — y luego esperar a que ellos necesiten lo que tú vendes.
Utiliza la repetición seductiva de la publicidad extremadamente barata para alcanzar a los clientes del mañana junto con todos sus influenciadores. Si se compran de forma sabia, los medios masivos pueden alcanzar al mismo individuo 3 veces por semana, 52 semanas al año, por aproximadamente 40 centavos de dólar.
156 repeticiones de un anuncio de 60 segundos van a ser escuchadas por ese individuo este año.
¿Escuchaste la parte de los 40 centavos?
US$40,000 al año te da consciencia de tope de mente con aproximadamente 100,000 personas.
Calcula el porcentaje del público que puedes permitirte alcanzar, sin olvidar nunca que la repetición de tres veces a la semana es esencial si te quieres convertir en una palabra común en la casa. No alcances al 100% de tu ciudad y convéncelo el 10% del camino. Alcanza al 10% de tu ciudad y convéncelo el 100% del camino.
Hazle publicidad al por qué. Espera al cuándo.
Mientras más tiempo hagas esto, mejor funciona. Vas a ganar ímpetu, año tras año. Tus proporciones de conversión en línea se van a disparar. Tus costos de mercadeo en línea se van a desplomar. Vas a profundizar la relación con los clientes, año tras año. Ellos van a desarrollar una fuerte predisposición hacia ti. Se van a sentir como que te conocen. Te van a considerar un aliado y amigo.
Los publicistas que se suscriben a la teoría de Google del “momento de verdad cero” son corredores de distancias cortas. Ellos creen en esperar hasta que el cliente está activa, consciente e inmediatamente en el mercado para el producto.
Los corredores de distancia corta toman decisiones en un horizonte de corto plazo. Pienso en ellos como “bastarditos nerviosos”.
Si tu categoría tiene un cliclo de venta largo, te sugiero que abraces el plazo de horizonte inevitable.
Conviértete en un corredor de distancias largas.
Levanta la bandera del Equipo Tortuga.
Roy H. Williams

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El problema con los empleados

lunes, 16 de septiembre de 2019 Sin comentarios

El problema con los empleados
“Los entrenas, les recuerdas, los incentivas, pero aún así no hacen lo que los entrenaste hacer”. Esto es lo que los empresarios se dicen acerca de los empleados.
¿Puedes relacionarte?
Frances Frei es un famoso profesor en la Escuela de Negocios de Harvard quien aconseja a ejecutivos que se están embarcando en iniciativas de cambios a gran escala con la esperanza de alcanzar la transformación de la organización. La profesora Frei les dice a estos ejecutivos: “No puedes cambiar la conducta de una persona sin que primero hayas cambiado sus creencias”.
Frances me llamó hace algunos años cuando ella estaba a punto de publicar su libro: Servicio no común: Cómo ganar poniendo a los clientes en el centro de tu negocio.
Las creencias empuja la conducta.
La primera vez que me expusieron a esta idea fue hace 18 años cuando Paul Schumann fue a la Academia del Mago. Paul pasó 30 años en IBM trabajando de futurista. Al igual que la profesora Frei, su especialidad era “predecir potenciales escenarios futuros y crear estrategias innovadoras para adquirir una ventaja competitiva”.
Cuando le pedí a Paul que compartiera algunas observaciones de su rica experiencia, nos advirtió acerca de los peligros de la “inercia cultural corporativa”. No estando familiarizado con ese término, le pedí a Paul que nos diera un ejemplo. Su respuesta me sorprendió. Él dijo: “Puedes ganarte la confianza de todo el mundo en el nivel Ejecutivo — Financiero, Operativo, etc. — y luego caer de rodillas ante gerentes medios quienes simplemente escogen no implementar lo que les dijeron que hicieran. En una compañía grande, la cultura se desayuna a la estrategia”.
“¿Me puedes presentar a Dewey Jenkins? Me encantaría conocerlo.”
Esta pregunta me la hacen por lo menos una vez a la semana, usualmente el propietario de otra compañía grande.
“Lo siento, pero no. Sin embargo, ya convencí a Jonathan Bancroft que escriba un libro que va a tener las respuestas a todas las preguntas que quisieras hacerle a Dewey. Te diré por anticipado cuando ese libro esté a punto de ser publicado”.
La primera edición de ese libro “El Sr. Jenkings me contó…” fue de 30,000 copias. Casi 28,000 de ésas ya vendieron y el libro apenas fue lanzado.
El libro de negocios promedio vende 5,000 copias en la vida de ese libro. El Sr. Jenkins me contó…, no es el libro de negocios promedio.
Jonathan Bancroft fue a trabajar para el Sr. Jenkins hace 21 años como un ayudante de técnico. Hace unos años, se convirtió en presidente de la compañía.
No puedo arreglar que hables con Dewey Jenkins, pero estás a unos cuantos clics de las respuestas a todas las preguntas que quisieras hacerle.
Tienes puestas las zapatillas rojas, Dorothy, y ya te dijeron cómo finalmente alcanzar lo que has tratado de hacer desde que comenzó la película.
¿Vas a comenzar a chocar los tacones? ¿O quieres regresar a pelear con esos monos voladores?
Roy H. Williams

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Ten cuidado de los errores invisibles

domingo, 1 de septiembre de 2019 Sin comentarios

Ten cuidado de los errores invisibles

Mi educación extraña fue comprada con decenas de millones de dólares de dinero de otra gente.
Esta es la historia de cómo sucedió. Cuando cumplí 20 años, me pasé los siguientes 2 años haciéndoles 3 preguntas a empresarios:
“¿Alguna vez has hecho algo de publicidad que sentiste que verdaderamente funcionara? Cuéntame.”
“¿Alguna vez has estado emocionado acerca de un plan de publicidad que luego sentiste que fue una pérdida de dinero? Cuéntame.”
“¿Aún estás haciendo lo que sentiste que realmente funcionó? ¿Por qué no?”
Elaboré esas preguntas porque las cosas que me estaban enseñando acerca de la publicidad no tenían sentido para mí.
Cuando un veinteañero dice que está “estudiando publicidad” y pregunta si puedes compartir tus observaciones y experiencias con él, la mayor parte de personas lo hacen felizmente. En el lapso de dos años, los errores de publicidad que todos estaban cometiendo me parecieron enormemente obvias.
La mayor parte de personas habían seguido el mismo camino lógico para llegar a la misma respuesta equivocada.
Estudiamos negocios exitosos porque creemos que podemos ser exitosos haciendo lo que ellos hicieron. Ignoramos los fracasos en la creencia tonta que no tienen nada qué enseñarnos.
Cuando los fracasos se vuelven invisibles, los errores seductores que causaron esos fracasos también se vuelven invisibles. Es por esto que todos tienden a cometer los mismos errores en la publicidad.
Las lecciones importantes se aprenden del fracaso, no del éxito. Como hombre joven, coseché las lecciones de cientos de empresarios cuya experiencia colectiva llegaba a un total de docenas de siglos y decenas de millones de dólares.
¿Te sorprende que los errores cometidos por esos empresarios sean igual de comunes hoy?
Cuando enfocamos nuestra atención en aquellos que tuvieron éxito — e ignoramos las lecciones de quienes fallaron — nos lanzamos de lleno en “sesgo de sobreviviente”, un fallo lógico peligroso pero invisible.
Estudia sólo los que sobrevivieron el proceso de selección.
Ignora a aquellos que no sobrevivieron.
Felicitaciones. Acabas de tropezarte con el sesgo de sobreviviente.
Cuando el Centro de Análisis Navales evaluaron los agujeros de balas en los aviones que regresaban de misiones durante la Segunda Guerra Mundial, se recomendaba armadura para las áreas que mostraban más daño. Un ingeniero, Abraham Wald, popularizó el término “sesgo de sobreviviente” cuando él apuntó que: “Estos son los aviones que fueron capaces de retornar a la base. Las áreas que necesitamos reforzar son las áreas que están sin daño en estos aviones, porque ésas son las áreas en las que el daño hace que sea imposible que regresen”.
La mayoría de nosotros hacemos de forma inconsciente lo que todo el resto del mundo está haciendo. ¿Pero qué pasa si todos están equivocados?
La razón por la que la historia se repite es porque no le pusimos atención la primera vez.
La sabiduría tradicional usualmente es más tradición que sabiduría.
Cuando insiste en ser normal, te condenas a ser promedio.
Aléjate de la manada. Conduce un experimento. No importa cómo termine, habrás aprendido algo que no sabías antes.
O te podrías ahorrar todo eso y simplemente venir a la Academia del Mago. Vamos a trabajar duro todo el día y luego sentarnos a 900 pies encima de la ciudad en el Observatorio de Estrellas David McInnis y aúllale a la luna.
Si esa frase te dio miedo, probablemente no te guste este lugar. Pero si instintivamente supiste que estaba bromeando y te hice reír un poco, ¿qué estás esperando?
Aruú,
Roy H. Williams

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