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Archivo para diciembre, 2016

Opuestos Aparejados y Terceros Cuerpos Gravitacionales

viernes, 30 de diciembre de 2016 Sin comentarios

Opuestos Aparejados y Terceros Cuerpos Gravitacionales

Henri Poincaré no descubrió la Teoría del Caos, pero claramente escuchó los pasos que venían en 1887 cuando publicó El Problema de los Tres Cuerpos.

Todavía utilizan sus matemáticas en la NASA.

En la astrofísica, las estrellas y los planetas son “cuerpos gravitacionales” porque atraen y conservan masa y se alteran las órbitas entre sí.

La gravedad es un modelo útil de innovación para los escritores profesionales de anuncios, ya que nuestra meta es atraer y conservar la atención potencial de los clientes y, tal vez, hasta alterar sus órbitas.

Un Cuerpo Gravitacional es cualquier cosa que te hala la atención.

Dos cuerpos gravitacionales con un alto grado de divergencia se conocen como Opuestos Emparejados.

Empléalos y llamarás la atención.

Pero cuando le agregas un tercer cuerpo gravitacional – alguien altamente divergente de los otros dos primeros – y cazan – estás a punto de ver cómo se exponencian las cosas.

El grado de divergencia se determina por cuán inesperada sea la cosa.

Su poder de convergencia se determina por qué tan bien caza.

Primer Cuerpo Gravitacional:

Un musical acerca de los Padres Fundadores.

Segundo Cuerpo Gravitacional:

George Washington es negro y la mayor parte de los otros personajes “blancos” está actuada por minorías.

Tercer Cuerpo Gravitacional:

El diálogo se hace en música rap, y cada personaje tiene su propia cadencia y estilo.

Un tercer cuerpo gravitacional con un alto grado de divergencia y con una poderosa convergencia es el secreto siempre presente de la atracción masiva. Canciones exitosas, películas taquilleras, novelas bestsellers y los platos famosos de los chefs gourmet siempre los tienen.

Un tercer cuerpo gravitacional exitoso no pertenece… pero caza.

Tres cuerpos gravitacionales también son el secreto de las campañas publicitarias exitosas. Esta es una fórmula que conocen todos los Cognoscenti de Los Mundos Mágicos.

1 Fácilmente nos podemos imaginar una obra de teatro acerca de los Padres Fundadores. ¿Pero un musical?

2 Seamos sinceros. Si te hubieran dicho que una obra iba a poner minorías étnicas como los Padres Fundadores de los Estados Unidos, hubieras asumido que la obra iba a ser:

(A) una sátira

(B) una comedia

(C) una historia alternativa acerca de los Estados Unidos que “hubieran podido ser”.

Pero Hamilton no se trata de nada de esto.

3 El diálogo de la obra en rap es divergente porque el rap no existía durante la época de los Padres Fundadores. Y no es el estilo de hablar que asociamos con las figuras históricas veneradas. El rap está asociado con personas apasionadas y creativas que están oprimidas, ignoradas, abusadas y enojadas.

Espera un momento. Los Padres Fundadores eran todo eso.

El rap de Hamilton de divergente – altamente inesperado – pero convergente también – hace perfecto sentido ya que une todos los otros elementos divergentes.

Los terceros cuerpos gravitacionales parecen estar fuera de secuencia para lado izquierdo del cerebro que es linear, secuencial, racional y deductivo, pero se sienten perfectamente elegantes para el derecho que es reconocedor de patrones y que mira el cuadro entero.

Raramente somos conscientes de los terceros cuerpos gravitacionales porque hacen sentido. Por eso es que no nos damos cuenta qué tanto no pertenecen.

If you want your business to go exponential, you have to do something unexpected; something that doesn’t belong, but fits.

Si quieres que tu negocio se vuelva exponencial, tienes que hacer algo inesperado; algo que no pertenece, pero caza.

¿Quieres que el 2017 sea aún mejor que el 2016?

El primer paso es visitar la madriguera del conejo en donde Indiana Beagle te va a contar un secreto.

Sólo haz clic sobre la imagen al principio de la página e Indy te dará la bienvenida en el otro lado.

Dile que le mando un saludo.

Roy H. Williams

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Cuatro Historias de Navidad

martes, 20 de diciembre de 2016 Sin comentarios

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Cuatro Historias de Navidad

Yo todavía la llamo Navidad.

Me han dicho que se supone que uno ya no debe hacer eso.

Se supone que uno no debe hacer muchas cosas.

Olvídate de la religión llamada cristianismo por un momento.

Ignora los errores históricos de los cristianos.

Yo estoy hablando acerca de la Navidad.

Esas frases iniciales me van a llevar a un montón de problemas salvo que me juzgues por mis motivos.

1. Yo todavía la llamo Navidad, porque, de acuerdo al relato de Lucas (1), los ángeles no se les aparecieron a oficiales de gobierno o líderes religiosos. Escogieron en vez iluminar la oscuridad de personas solitarias trabajando de noche por el salario mínimo. Se les aparecieron a pastores humildes guardando ovejas indefensas.

Yo creo que eso es genial.

El mensaje de los ángeles era esencialmente este: “¡Buenas nuevas! Dios te quiere y tiene un plan para rescatarte a ti – y al resto de la gente de este planeta – y sacarte del horrible embrollo en el que estás.”

Aún si crees que esas historias son cuentos de hadas, vale la pena darles un vistazo. La Navidad es nuestra fiesta más grande.

2. La historia de Navidad de Juan se salta Belén del todo (2), escogiendo en vez, conectar el nacimiento de Jesús al capítulo en Génesis (3) en donde Dios habla al universo a la existencia:

“Al principio era el Verbo. Y el Verbo estaba con Dios. Y el Verbo era Dios. El Verbo estaba al principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio del Verbo; sin Él no existe nada de lo que está hecho… Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.”

Vaya.

3. Mateo (4) no menciona a los pastores de Lucas o conecta al Jesús pre-encarnado a la creación del universo, como Juan, pero la de él es la única historia de Navidad que menciona a los Reyes Magos. Ellos no vieron ángeles y no nos dicen por qué decidieron seguir esa estrella. Sólo sabemos que ellos hicieron una travesía extremadamente difícil y nunca se desesperanzaron. Eran extranjeros que creyeron en algo en lo que los locales ya no creían.

Yo tengo una fascinación permanente con estos hombres sabios, los magos. También la tenían Chesterton.

“Mientras más estamos orgullosos que la historia de Belén fue fácil de entender para los pastores y casi que hasta las ovejas, más nos dejamos ir, en frescos y pinturas oscuras y magníficas acerca del misterio y majestuosidad de los Tres Reyes Magos.”

– G.K. Chesterton, Christendom in Dublin, Ch.3 (1933)

4. Yo creo que hay magos caminando entre nosotros aún hoy.

Siguiendo una estrella brillante de esperanza, ellos continúan haciendo travesías difíciles.

No están buscando alguien que haga “grande a los Estados Unidos otra vez.”

Ellos creen que los Estados Unidos – con todo y sus defectos – ya es bastante buena.

Todavía creen en el Sueño Americano.

Y si tú eres sabio

tú lo crees también.

Un día,

hace muchos años,

una buena persona le dijo a tus ancestros,

“Feliz Navidad, inmigrantes.

Bienvenidos a los Estados Unidos.”

Ella era una estatua en una isla, un regalo de Francia.

Y el poema a sus pies les susurra a toda la tierra,

“Tráiganme a su masas cansadas, pobres, apretadas, que anhelan respirar en libertad. Yo elevo mi lámpara a la par de la puerta dorada.”

Roy H. Williams

  1. Lucas 2, 6-20
  2. Juan 1, 1-14
  3. Génesis 1, 1-3
  4. Mateo 2, 1-12
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Una Travesía de Invierno

lunes, 12 de diciembre de 2016 Sin comentarios

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Una Travesía de Invierno

Yo tenía 16 años durante el invierno de 1974.

Ted tenía 52.

Trabajábamos juntos en un taller de fabricación de acero en Oklahoma.

A mí me decían el “estudiante”.

Parado cerca del calor de la jarra de café esperando a que sonara el silbato para marcar el final de nuestro descanso, Ted nos contaba historias acerca de la Segunda Guerra Mundial. Esas historias pudieran haber sido igual acerca de cavernícolas y dinosaurios, porque Pearl Harbor había sucedido 35 años antes y yo sólo tenía 16.

La historia que te voy a contar sucedió hace 42 años.

Pareciera que fue ayer.

 

¿Te recuerdas de Bluto de las viejas caricaturas de Popeye? En 1974 su nombre era Harold y tenía 32 años. Musculoso y enojado, Harold obtenía lo que quería a través de la intimidación.

Un día probé si estaba fanfarroneando. Le dije que “no” a Harold.

Pero Harold no fanfarroneaba.

Recuperé la consciencia al pie de las estanterías de almacenamiento en donde manteníamos las hojas de aluminio de 6 pies de los ventiladores. Ted me dijo contó que el golpe rápido de Harold me levantó del piso y me tiró a un metro de donde estaba parado. Cuando me fui a mi casa al final del turno, mi cuello estaba tan tieso que no podía voltear a ver.

Mi madre supo inmediatamente qué había sucedido.

Cuando salí de la escuela al día siguiente, Ted me estaba esperando en el estacionamiento del trabajo. Me dijo que no entrara. Dos policías habían sacado a Harold con esposas un poco antes y sus amigos estaban planeando vengarse.

NOTA: Nunca le pegues a un menor que está siendo criado por una madre soltera. Las madres enojadas pelean diferente que los hombres.

Yo trabajé en ese taller por 2 años más.

Un día Ted dijo: “Estudiante, cada persona que conoces tiene algo qué enseñarte. Tu trabajo es averiguar cuál es su habilidad y lograr que te la compartan.”

Ted, como siempre, tenía razón. Cuando supones que todo el mundo que conoces tiene una habilidad valiosa, los comienzas a ver de forma diferente.

Harold fue una persona diferente cuando regresó a trabajar.

Cuentas legales aplastantes y la humillación de la cárcel le dieron una peor golpiza de la que él me había dado. Con el consejo de Ted fresco en mi mente, le pregunté a Harold cuál era el secreto de levantar del piso a un hombre con un golpe.

La respuesta de Harold me sorprendió porque su técnica tenía poco qué ver con la fuerza física.

Unos años más tarde, aprendí que el éxito en los negocios tiene poco qué ver con la inteligencia y el éxito en las ventas tiene poco qué ver con ser hablador y el éxito en la publicidad tiene poco qué ver con el producto.

Los negocios no se tratan de saber, sino de hacer.

Las ventas no se tratan de hablar, sino de escuchar.

La publicidad no se trata acerca del producto, sino del cliente.

Y bajar al piso a un hombre con un golpe no se trata de tus puños, sino de tus pies.

La próxima vez que estés en la Academia del Mago, te enseño.

Pero sólo si quieres saber.

Roy

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Kermit, Theodore and Edwin

lunes, 5 de diciembre de 2016 Sin comentarios

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Kermit, Theodore and Edwin

Cuando Kermit Roosevelt tenía quince años, compartió un libro de poemas con su padre, el Presidente de los Estados Unidos. Para alentar a Kermit, su padre envió una reseña larga de ese libro a The Outlook, una publicación importante de ese momento, diciendo: “Hay un toque indiscutible de genialidad en los poemas recolectados en este libro…”

Theodore Roosevelt tuvo seis hijos: Alice la traviesa, Ted Jr. el héroe, Kermit el escritor, Ethel el visionario, Archie el guerrero y Quentin el colorido.

Sorprendentemente, era Kermit, el escritor, quien siempre aparecía al lado de su padre cuando el viejo Presidente necesitaba un protector. Cuando Theodore a los 51 años dejó la Casa Blanca y anunció que se iba a desaparecer en la selva de África para realizar un safari de un año, Kermit dejó Harvard para acompañarlo.

Cuatro años después, cuando Theodore anunció que se iba a esfumar en la selva de América del Sur para hacer un mapa del no explorado Río de la Duda, Kermit renunció a su trabajo y dejó a su prometida para asegurarse que su padre permaneciera seguro.

Si no hubiera sido por Kermit, Theodore Roosevelt no hubiera regresado vivo.

Esto no es especulación.

Fluyendo de las montañas del Perú hacia donde se une con el imponente Amazonas muy adentro en la selva del Brasil, el Río de la Duda era un misterio. Su longitud y trazo no estaban dibujados en ningún mapa. Las únicas cosas que se sabían con certeza eran que sus orillas estaban llenas de caníbales y sus aguas llenas de pirañas come hombres, reptiles de cinco metros y anacondas del largo de buses escolares.

Frank Chapman, el curador del Museo Americano de Historia Natural dijo:

“Se puede decir con toda confianza… que en toda América del Sur no hay un viaje más difícil o peligroso que bajar el Río de Duda.”

El director del Museo de Historia Natural, Henry Osborn, le escribió a Roosevelt varias veces rogándoles que abandonara su plan.

Roosevelt le respondió a Osborn en una carta dirigida a Frank Chapman:

“Dígale a Osborn que yo ya he vivido y disfrutado tanto de la vida como otros nueve hombres que conozco; he tenido mi plato lleno y si es necesario que deje mis huesos en América del Sur, estoy completamente preparado para hacerlo.”

Afortunadamente para Theodore, su hijo Kermit no estaba preparado para que él hiciera eso.

Luego que llegaron a América del Sur, la expedición tuvo que atravesar 400 millas salvajes antes de llegar al Río de la Duda. Pero luego se lanzaron a la selva.

“La mayoría de los hombres eran exploradores veteranos y muchos de ellos se consideraban a sí mismos como maestros de la naturaleza. Eran cazadores sigilosos, con buena puntería y sobrevivientes experimentados y, con las herramientas correctas, ellos creían que nunca se encontrarían a sí mismos en una situación en lo salvaje que no pudieran controlar. Pero mientras luchaban para avanzar por las orillas del Río de la Duda, cualquier base de esa confianza se estaba esfumando rápidamente. Comparado con las criaturas del Amazonas, incluyendo los indios cuyo territorio estaban invadiendo, todos ellos eran – desde el más humilde camarada hasta el ex presidente de los Estados Unidos – presas torpes y obvias.”

  • El Río de la Duda, de Candice Millard

La expedición evitó los rápidos de agua blanca guiando sus canoas a través de ellos con cuerdas mientras ellos caminaban por la orilla del río. Pero cuando la selva estaba en lo más espeso sobre ellos, dos canoas se zafaron y perdieron la mayoría de sus insumos. Los hombres se vieron forzados a parar durante varios días para construir nuevas. En un esfuerzo para recuperar el tiempo perdido se decidieron a recorrer los rápidos en las canoas. Cuando dos de las canoas se trabaron en las rocas en una sección de agua blanca peligrosa, Theodore Roosevelt se lanzó al agua para liberarlas y se resbaló, abriéndose una herida larga en el muslo.

Una infección se instaló esa noche y durante los siguientes días, él se movía entre la inconsciencia y la consciencia, completamente incapaz de caminar. En un momento de pensamiento claro, Theodor se dio cuenta que no tenía chance y que también estaba poniendo en peligro las vidas de los otros hombres. Halando al naturalista estadounidense, George Cherrie, hacia su lado, le dijo.

“Señores, me dio cuenta que algunos de nosotros no vamos a terminar esta aventura. Cherrie, quiero que tú y Kermit continúen. Ustedes pueden salir. Yo me quedo aquí.”

Kermit convenció calmadamente a su padre de que, aún si se pegara un tiro para que el resto de los hombres pudiera continuar, Kermit jamás dejaría su cuerpo. Por eso, matarse sería matar también a Kermit.

Kermit Roosevelt se paso las siguientes semanas cargando a su padre en una camilla a través de la selva. Su padre perdió 60 libras, pero Kermit lo llevó vivo a su casa.

Estas son tan sólo algunas de las cosas por las que nunca se le dio el mérito a Kermit.

¿Recuerdas a Richard Cory, el poema del memo de la semana pasada? Ése era del libro que Kermit compartió con su padre cuando tenía quince años.

Kermit Roosevelt envió un tenue rayo de luz a la oscuridad del poeta Edwin Arlington Robinson, pero fue suficiente para sacarlo de su desesperación, iluminar su talento, ganarle tres Premios Pulitzer y establecerlo como el poeta más importante de su generación.

Dios bendiga a Kermit Roosevelt.

¿Sobre quién

vas a enviar

tu luz

hoy?

Roy H. Williams

Acerca de la foto: (I) Theodore con el bebé Kermit. (D) Kermit en el Río de la Duda en América del Sur con E.A. Robinson en la parte superior derecha y Laura Richards (una de los muchos amigos que ayudaron a pagar la impresión de su primer libro) viéndolo. Continuaremos esa historia en la Madriguera del Conejo. ¿Sabes cómo entrar? – Indy

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