
Al igual que las fresas saben mejor cuando se sumergen en chocolate, los consejos saben mejor cuando está envuelto en una capa gruesa de aliento.
Tus consejos son valiosos, pero nunca van a hacer una diferencia tan grande como tu aliento.
El aliento es lo opuesto a la adulación.
Cuando tú adulas a alguien, les dices algo positivo acerca de sí mismos que ellos saben que no es cierto. Y ellos sospechan que tú sabes que no es cierto.
Una adulador es un mentiroso que cree que le está hablando a un tonto.
Cuando tú alientas a alguien, le dices algo que has observado en ellos que ellos saben que es cierto, o que siempre han tenido la esperanza que sea cierto y tú simplemente lo estás confirmando al decirlo en voz alta.
Tú crees que es cierto y ellos saben que lo crees. Y ahora ellos lo creen también.
Le has hablado a la grandeza que llevan dentro. Has visto algo en ellos que siempre han tenido la esperanza que alguien viera.
Eso es lo que te hace un gran alentador.
La gente en tu vida necesita tu aliento más de lo que necesita tus consejos.
Piensa acerca de la gente que ha hecho la mayor diferencia en tu vida.
Esa gente que creyó en ti y te dieron su:
Tiempo
Atención
Paciencia
Confianza
Cuando digo que ellos “te dieron su confianza”, quiero decirlo de forma literal. No estoy diciendo que ellos tuvieran confianza en ti. Estoy diciendo que ellos confiaron en ti cuando tú no tenías ninguna en ti mismo. Ellos te dieron SU confianza a TI. Ellos te dieron la confianza que tú tienes hoy.
Dale a una persona confianza y ellos nunca van a olvidar tu nombre, tu cara o ese momento.
La gente que te dio su confianza vio algo en ti que querían que tú compartieras con el mundo. Su recompensa fue que llegaron a verte florecer y crecer.
Hoy ellos ven que haces una diferencia a donde sea que vayas.
¿Te gustaría convertirte en un alentador?
Cuando veas a un extraño haciendo algo con habilidad, dile: “Usted hace que eso parezca fácil y yo sé que no lo es. Usted realmente tiene talento para eso.” Y luego permite que reaccionen.
Cuando una persona dice: “Siempre he querido convertirme en un ___, pero todo el mundo me dice que no tengo la menor posibilidad de hacer eso porque yo ____.” Míralo a los ojos y dile: “¡Por supuesto que lo puedes hacer! TEN LA SEGURIDAD que lo puedes hacer. Simplemente necesitas decidir si lo vas a hacer o no.”
Cuando has conocido a una persona desde hace algún tiempo y has visto una característica recurrente en ella que admiras, dile: “Hay muchas cosas tuyas que realmente admiro, pero lo que siempre me asombra es cuando tú ______.”
Tus palabras van a encender una candela en ellos que nunca se va a apagar.
El relámpago de tu aliento va a impulsarlos hacia delante e iluminar el camino para el resto de sus vidas.
Necesitamos alentadores y los necesitamos mucho.
Quiero que consideres convertirte en uno.
Roy H. Williams