
Escogí el título “criaturas acuáticas” porque evoca la flexibilidad del pensamiento simbólico, el cual es el tema del mensaje de hoy.
“¿Lo evoca de dónde?”, preguntas.
De adentro tuyo.
“Criaturas”, seguido de “acuáticas” te hace imaginar cosas vivas en un mundo líquido en donde criaturas resbalosas se deslizan a través del agua de forma más elegante que pájaros en el aire, ocasionalmente rompiendo la barrera que separa su mundo del nuestro. Las vemos brevemente sobre la superficie del agua.
El lenguaje simbólico le permite a tu audiencia personalizar tu historia y participar en ella suplementando los detalles que tú no incluiste.
El lenguaje simbólico te da acceso a los pensamientos y creencias y esperanzas y sueños y sospechas que acechan en lo profundo del corazón de tu audiencia.
Esto es a lo que se refiere la gente cuando habla del “enganche de la audiencia”.
John Steinbeck describe este proceso en su prefacio a “Al este del Edén”.
“El lector se llevará de mi libro lo que él traiga consigo. El de pensamiento embotado obtendrá algo apagado y el brillante podrá encontrar cosas en mi libro que yo mismo no sabía que estuvieran allí.”
El lenguaje simbólico hace que el subconsciente se vuelva activo.
Hicimos esto la semana pasada cuando alternamos una serie de frases que no rimaban de obras de literatura no relacionadas y luego pusimos esas frases en capas como una lasagna para ver lo que le hablaban a la mente subconsciente.
Luego de leer cada línea, voy a inyectar mi propia reacción.
Algo hay que no ama una pared.
(Un deseo de cruzar una barrera)
La oscuridad se apodera de la ciudad.
(El mundo se vuelve oscuro)
De la desobediencia primera del hombre y la fruta.
(Desobediencia y fruta)
Niños jugando en el jardín.
(Inocencia en un jardín)
Ser o no ser, esa es la cuestión.
(¿Vida? ¿Muerte? Una decisión.)
El invierno trae un poco de tristeza.
(Pérdida de luz y calor)
El silencio cubre lugares escondidos.
(Silencio y escondite)
Cuando esas frases aleatorias son consideradas de forma colectiva, me recuerdan a una historia antigua en el tercer capítulo del Génesis.
(Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín.
Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
Él respondió: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»
Replicó él: «¿Quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso has comido del árbol de que te prohibí comer?»)
Esas frases aleatorias detonaron el tercer capítulo del Génesis en mi mente. Tu reacción puede haber sido completamente distinta.
Tomamos de la historia lo que traemos a ella. Esta es la naturaleza y la maravilla del lenguaje simbólico.
Bob Dylan se ganó un Premio Nobel por ello.
¿Dudas de mí?
Démosle un vistazo a las letras de los más grandes éxitos de Dylan. Creo que vas a reconocer rápidamente su sabor como una salsa reducida de pensamientos simbólicos creada por un maestro chef, un líquido concentrado tan oscuro como las aguas más profundas.
¿Cómo se siente, cómo se siente?
Estar solo, sin dirección a casa
Un completo desconocido, como una piedra rodante
Ah, nunca te has volteado a ver los ceños fruncidos
En los malabaristas y los payasos cuando hacían su trucos para ti
Nunca entendiste que no sirve de nada
No deberías dejar que otra gente te dé tu placer
Solías cabalgar sobre un corcel cromado con tu diplomático
Que llevaba sobre el hombro a un gato siamés
¿No es duro cuando has descubierto
Que no estaba donde tenía que estar?
– Bob Dylan, Like A Rolling Stone © Universal Music Publishing Group
¿Cuántas calles debe caminar un hombre
Antes que lo llames hombre?
Sí, ¿y cuántos mares debe planear una paloma blanca
Antes de dormir sobre la arena?
– Bob Dylan, Blowin’ in the Wind © 1962 by Warner Bros.
¡Hey! Señor de la pandereta, toca una canción para mí
No tengo sueño y no hay lugar al que vaya
¡Hey! Señor de la pandereta, toca una canción para mí
En el bullicio de la mañana te iré a seguir
Y luego hazme desaparecer a través de los aros de humo de mi mente
A través de las ruinas con neblina de la mente, mucho más allá de las hojas congeladas
Los árboles espantados, con miedo, hasta la playa con viento
Lejos del alcance torcido de la tristeza desquiciada
Sí, a bailar debajo del cielo de diamante con una mano saludando con libertad
En silueta contra el mar, rodeada de las arenas de circo
Con toda la memoria y el destino llevados hasta el fondo de las olas
Déjame olvidarme de hoy hasta mañana.
– Bob Dylan, Mr. Tambourine Man, © 1964, 1965 by Warner Bros.
Inspira hondo, amigo mío, porque vamos a volver a sumergirnos.
Estaba exhausto por el agotamiento,
enterrado bajo el granizo,
envenenado en los arbustos
y destrozado en el camino,
cazado como un cocodrilo,
arrasado en el maizal.
“Entra”, dijo ella, “te daré refugio de la tormenta.
De pronto me di la vuelta y ella estaba allí
Con pulseras de plata en las muñecas y flores en el pelo
Caminó hacia a mí con elegancia y me quitó mi corona de espinas
“Entra”, dijo ella, “te daré refugio de la tormenta.
Ahora hay una pared entre nosotros,
algo que se ha perdido
Di muchas cosas por sentado, se me cruzaron las señales
Tan sólo de pensar que todo comenzó en una mañana olvidada hace mucho tiempo
“Entra”, dijo ella, “te daré refugio de la tormenta.”
Bueno, el alguacil camina sobre duros clavos y el predicador cabalga un corcel
Pero nada importa mucho, es tan sólo la perdición que cuenta
Y el enterrador tuerto, él sopla un cuerno inútil
“Entra”, dijo ella, “te daré refugio de la tormenta.·
– Bob Dylan, Shelter from the Storm, © 1974 by Ram’s Horn Music
Chef, ¿puedes hacer una salsa reducida?
¿Sabes cómo crear un potaje borbollante de pensamientos simbólicos que va a convertirse en un crucigrama en nuestras mentes?
No pienses que es aleatorio, pues ciertamente no lo es.
Lo aleatorio se reconoce rápidamente como el trabajo de un tonto.
El misterio y la magia del lenguaje simbólico es que sabemos con certeza que significa algo. Y nos queda a cada uno resolver, para nosotros mismo, lo que es.
Robert Frost sabía esto mejor que ningún otro.
Cuando la gente le preguntaba: “¿Qué tratabas de decir cuando escribiste esto-o-aquello?”, Rober Frost siempre contestaba: “¿Qué te decía a ti?”
Sin importar la respuesta que le dieran, Robert Frost sonreía y contestaba: “Eso es exactamente lo que estaba tratando de decir.”
Aprende a utilizar el lenguaje simbólico.
Tu corazón ya sabe cómo.
Ahora se lo tienes que enseñar a tu mente.
Los lectores van a llevarse del Memo del Lunes por la Mañana de hoy lo que traigan a él. Los obtusos van a encontrar oscuridad, y los brillantes van a encontrar cosas que yo no sabía que estaban allí.
Roy H. Williams
“Si una historia no se trata acerca del que la oye, no la va a escuchar. Y aquí hago una regla — una grande e interesante historia se trata acerca de todos o no va a perdurar.” — John Steinbeck
El mago dice que esto también aplica a los anuncios que enlazan los corazones de los clientes con una marca. — Indy Beagle.