
La tierra era estacionaria y el sol viajaba a su alrededor. Esto era un hecho establecido y todo el mundo lo sabía.
Pero Copérnico tuvo la audacia de preguntarse: “¿Y si todo el mundo está equivocado?” Copérnico murió de causas naturales en mayo de 1543, poco después que se publicara su libro revolucionario.
Galileo fue arrestado, condenado y castigado por la Inquisición en 1633 por probar que Copérnico tenía razón: “El sol no gira alrededor de la Tierra, la Tierra gira alrededor del sol.”
Giordano Bruno se enfrentó a un castigo aún más fuerte que el de Galileo administrado por la misma Inquisición. Bruno fue quemado en la hoguera por herejía después de proponer que las estrellas eran soles distantes rodeadas de sus propios planetas y que el universo era infinito.
Dos mil años antes que esos tres astrónomos decidieran que todos estaban equivocados, Sócrates se preguntó: “¿Y su todos están equivocados?”
El fue sentenciado a muerte por sus enseñanzas, pero su “método socrático” de utilizar la interrogación para descubrir la verdad evolucionó en nuestro moderno método científico, así mismo como en nuestro sistema legal moderno de interrogación cruzada adversarial en las cortes.
“Pero la persecución irracional de innovadores ya no sucede, ¿verdad?”
Después de escribir Sentido Común, el panfleto legendario que inició el incendio de la revolución de los Estados Unidos y creó el Experimento Norteamericano que continúa aún, Thomas Paine escribió La edad de la razón, que criticó la religión institucionalizada. Fue declarado ilegal en Gran Bretaña, escapando por poco de la guillotina en la Francia revolucionaria y completamente rechazado en Los Estados Unidos. Thomas Paine murió en la pobreza el 8 de junio de 1809 en la Greenwich Village de Nueva Yor.
En 1847, Ignaz Semmelweis se preguntó: “¿Y si todos están equivocados?” Luego obligó a que todos los doctores del ala obstétrica en el Hospital General de Viena, se desinfectaran las manos antes de atender un parto.
El índice de muertes entre madres jóvenes en el ala obstétrica cayó de un 18% a menos del 2%.
Estos resultados probaron que Semmelweis tenía razón con su teoría acerca de la transferencia de enfermedades, pero los otros doctores estaban tan ofendidos que lo hostigaron hasta causarle una crisis nerviosa, y luego lo internaron en un asilo psiquiátrico en donde los guardias lo mataron a golpes.
El índice de muerte entre madres jóvenes que dieron a luz en el Hospital General de Viena regresó a un 18%.
En 1903, George Bernard Shaw escribió: “El hombre razonable se adapta al mundo: el no razonable persiste en tratar de adaptar el mundo a sí mismo. Por tanto, todo el progreso depende del hombre no razonable.”
Hay pocos pensamientos tan audaces o poderosos como cuando una persona se dice a sí misma: “¿Y si todos están equivocados?”
Te voy a contar una última historia.
Mi amigo genio Matthew recientemente se mudó a un casa en medio del bosque en un lugar lejano.
Antes de mudarse, vivía an Austin en donde trabajaba de forma remota para un tecnólogo viejo y famoso que observaba de cerca y con tiempo a los centros de datos y se dijo sí mismo: “¿Y si todos están equivocados?”
El viejo tecnólogo reclutó físicos teóricos, científicos de materiales raros y un sinnúmero maravilloso de otras especies en extinción, uno de los cuáles fue mi amigo Matthew. Él les dijo: “El mundo ya no necesita más centros de datos. Necesita una forma completamente distinta de hacer computación que utilice una milésima de esa cantidad de electricidad.”
Su equipo no está creando software ni procesadores ni ninguna de las otras cosas que uno asocia con computadoras. Están inventando una forma completamente distinta de hacer computación que va a utilizar menos de una milésima de la energía que usan las computadoras de hoy.
Piensa en eso por un minuto.
Dos semanas antes de empacar sus cosas, vender su casa y manejar hacia el ocaso, Matthew nos dijo que el equipo reclutado por el viejo tecnólogo había alcanzado probar el concepto. Y luego nos enseñó la prueba y nos dijo que no habláramos de eso por lo menos durante un mes.
Luego nos describió algunos de los sinnúmero de obstáculos que van a impedir el anuncio, aceptación, adopción y distribución masiva de este nuevo método de hacer computación.
Matthew continúa trabajando para el viejo tecnólogo cuyo equipo de especies en extinción está llevando su visión cada vez más cerca de ser escalable. Matthew dice que se está divirtiendo más que nunca antes en su vida.
Le deseo lo mejor. ¿Tú no?
Roy H. Williams