La estación de nuestra nación

La estación de nuestra nación

Me preocupa la estación de nuestra nación en estas olas ámbar de grano.
¿Qué pasó con “coronar nuestro bien con hermandad” por todo el campo de frutas?
¿Qué hicimos con nuestras majestuosas montañas púrpuras?
¿Cómo permitimos que esto le pasara a nuestra nación, tú y yo?
Necesitamos regresar a coronar nuestro bien con hermandad, de mar a brillante mar.
Tú te sabes la letra.
Hace ciento treinta años, Katharine Lee Bates escribió:
“Oh bellos cielos espaciosos
De olas ámbar de granos
De majestuosas montañas púrpuras
Sobre el campo lleno de frutas
América, América
Dios derrame su gracia sobre ti
Y corone tu bien con hermandad
De mar a brillante mar.”
En 1996, cien años después que Katharine Lee Bates escribiera esas palabras,
George Carlin dijo: “Si tienes ciudadanos egoístas e ignorantes, vas a tener líderes egoístas e ignorantes.”
Bill Clinton fue presidente en 1996, pero George no estaba hablando de Bill.
Esto es exactamente lo que dijo George Carlin ese día, hace treinta años:
“Tal vez se han dado cuenta que yo no me quejo de los políticos. Todo el mundo se queja de los políticos. Todo el mundo dice que apestan. Bueno, ¿de dónde cree la gente que salen los políticos?
No se caen del cielo. No atraviesan una membrana desde otra realidad. Vienen de padres norteamericanos y familias norteamericanas, hogares norteamericanos, escuelas norteamericanas, iglesias norteamericanas, negocios norteamericanas y universidades norteamericanas y son electos por ciudadanos norteamericanos.
Esto es lo mejor que podemos hacer, gente. Esto es lo que podemos ofrecer. Es lo que produce nuestro sistema: Basura entra, basura sale.
Si tienes ciudadanos egoístas e ignorantes, vas a tener líderes egoístas e ignorantes.
Los límites de mandato no van a servir de nada; sólo vas a terminar con un montón de norteamericanos egoístas e ignorantes nuevos. Así que, tal vez, tal vez, tal vez, no son los políticos los que apestan.”
George Carlin se paró sobre ese escenario, vio a su audiencia a los ojos y les dijo que eran egoístas e ignorantes.
Y que apestaban.
Y ellos se rieron y aplaudieron y vitorearon.
Yo he estado considerando este problema desde que lo identifiqué en el 2003.
Tal vez te recuerdas de “Pendulum” el libro que escribí acerca de este problema hace más de doce años.
Habiendo tenido ese pensamiento en el 2003, he tenido 23 años para considerarlo, así que voy a ofrecer mi última palabra sobre el asunto:
La solución de la estación de nuestra nación,
Me parece,
Es deshacernos de nuestro egoísmo:
Tú me importas a mí. Yo te importo a ti.
La ignorancia siempre nos va a acompañar.
Siempre van a haber cosas que no sabemos.
Pero si decidiéramos ya no tener enemigos,
Yo creo que nuestro mundo comenzaría a brillar.
Roy H. Williams

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