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El Memo del Lunes

Anastasia, Audrey, Alice y Shirley

Anastasia, Audrey, Alice y Shirley

El ideal femenino era diferente hace cientos de años. Menos sexo, más encanto.

Fue su encanto lo que nos atrajo a la joven Anastasia Romanov, la hija del Zar Nicolás II de Rusia. Es por esto que nos rehusamos a creerlo cuando la asesinaron en 1918 al finalizar la Revolución Bolchevique. Durante los siguientes 50 años les dimos la bienvenida a cada impostora que decía ser ella.

El encanto elegante y sin esfuerzo permaneció como el ideal femenino hace tan poco como 50 años. Es lo que nos atraía a las películas de Audrey Hepburn.

Anastasia y Audrey representan a la Reina Regia, uno de los cuatro arquetipos femeninos de Carl Jung.

Pero Anastasia y Audrey fueron hechas a un lado por las bombas rubias de Marilyn Monroe y Jayne Mansfield, chicas de póster para la objetivización de la mujer. Y digo “chicas de póster” muy literal. Marilyn fue la página central de la primera edición jamás impresa de la revista Playboy, con Jayne siguiéndole los pasos 17 meses después.

Marilyn and Jayne represent the Erotic Lover, another of the four feminine archetypes.

Marilyn y Jayne representan a la Amante Erótica, otro de los cuatro arquetipos.

Así como la Reina Regia estuvo en boga hace 100 años, lo estuvo la ingenua insolente. Los Estados Unidos todos estuvieron pendientes de las aventuras de Alice Roosevelt, la traviesa hija menor de Teddy. Y cuando Alice salió de la Casa Blanca, la reemplazamos con la pequeña Shirley Temple, la personificación impetuosa de la Anita la Huerfanita.

Esta persona joven de “bufón de la corte” de Alice y Shirley y Anita la Huerfanita es un sub-tipo del arquetipo de la Mujer Sabia,

La cual es la variación femenina del masculino Mago o Hechicero. Continúa hasta hoy como un ícono del empoderamiento femenino en personajes como Katniss Everdeen de Los juegos del hambre, Lara Croft de Tomb Raider, Bella Swan de Crepúsculo y Hermione Grainger de la serie de Harry Potter.

Poder de las chicas.

Dejé el primero de los arquetipos femeninos para último sin embargo, porque la Madre Eva es la menos apreciada y la más malinterpretada.

Culpo de esto a los traductores de la Biblia del King James de 1611.

Nos encontramos con Eva en el segundo capítulo del Génesis cuando Dios dice: “No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer un ezer kenegdo”. La versión del King James lo traduce como “una ayuda adecuada para él”, mientras otras traducciones sólo dicen “ayudante” o “ayuda”.

Esta mala traducción en 1611 causó que los cristianos creyeran que el papel apropiado de las mujeres era como “asistente” o sirviente de sus hombres.

Let’s look at the two separate words that form ezer kenegdo.

El término hebreo ezer kenegdo es notoriamente difícil de traducir.

De hecho, no aparece en ninguna parte de la Biblia salvo por el capítulo segundo del Génesis.

Pero sabemos con certeza que no quiere decir “ayudante”. Una traducción más precisa sería “salva vidas”.

Miremos a las dos palabras que forman ezer kenegdo.

Ezer siempre se interpreta como “poder” o “fuerza” o “rescate”.

A través de la Biblia, sólo se refiere a Dios, especialmente cuando necesitas desesperadamente que te respalde.

“No hay nadie como el Dios de Jesurún, que para ayudarte cabalga en los cielos, entre las nubes, con toda su majestad.” — Deut. 33,26

“¡Sonríele a la vida, Israel! ¿Quién como tú, pueblo rescatado por el Señor? Él es tu escudo y tu ayuda; él es tu espada victoriosa. Tus enemigos se doblegarán ante ti; sus espaldas te servirán de tapete”. — Deut. 33, 29

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.” — Salmos 121, 1-2

“Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga.” Salmos 20, 1-2

Kenegdo quiere decir “enfrentando”. Que también quiere decir “opuesto”. Por lo tanto,

“No es bueno que el hombre esté solo; le voy a crear un poder que lo enfrente”.

“Le voy a crear una fuerza que lo oponga”.

“Le voy a crear un rescate que lo mire a la cara”.

Cada una de estas traducciones es ampliamente más precisa que “ayudante” o “ayuda”.

¿Recuerdas cuando Arwen rescata a Frodo en El señor de los anillos?*

Arwen es una princesa, una bella doncella de los duendes. Ella entra en la historia justo a tiempo para rescatar a Frodo en el momento en el que la herida envenenada hecha por el cuchillo está a punto de llevárselo.

ARWEN: Se está desvaneciendo. No va a durar mucho. Tenemos que llevarlo donde mi padre. He estado buscándolos a ustedes durante dos días. Hay cinco espantos detrás de ustedes. En dónde estén los otros cuatro, no lo sé.

ARAGORN: Quédate con los hobbits. Te enviaré caballos.

ARWEN: Yo soy una jinete más rápida. Yo lo llevaré.

ARAGORN: El camino es demasiado peligroso.

ARWEN: Yo no les temo.

ARAGORN: (cediendo, le toma la mano) Arwen, cabalga duro. No mires hacia atrás.

Es ella, no el guerrero Aragorn, quien cabalga con gloria y rapidez. Ella es la única esperanza de Frodo. Ella es a quien se le confía con su vida y, con él, el futuro de toda la Tierra Media.

Ella es su ezer kenegdo.

El arquetipo de la Madre Eva corresponde al arquetipo masculino del Guerrero.

Eso no te lo esperabas, ¿verdad?

¿Puedes imaginarte cómo hubiera sido la historia de diferente si esos traductores en 1611 hubieran encontrado la valentía para traducir lo que realmente dice la Biblia?

Roy H. Williams