
Road Atlanta es una famosa pista de carreras a 800 millas en Tulsa, Oklahoma, un viaje agotador para realizarlo desde el asiento trasero de un BMV 2002 del 1972.
Tony e Indy van en los asientos delanteros. Pennie y yo vamos atrás.
Sólo paramos para echar combustible.
Llegamos a Atlanta antes de la madrugada, dormimos un par de horas, luego vamos a la pista en donde 67 carros de carreras están parqueados en el tenue amanecer de una mañana con neblina.
Nos invitan a examinar todos los 67 carros. Al final de 40 minutos, Tony señala al carro número 52, un Buick Skyhawk de 1978.
Dice:
“Salvo que el conductor lo estrelle contra la pared, o explote, ese carro va a ser el que gane.”
Vi el número 52, luego los demás carros y pregunté: “¿Por qué?”
Tony dijo:
“Ese trabajo de pintura vale diez mil dólares, y los trabajos de pintura no ganan las carreras.”
“Me estás diciendo que el dueño es un idiota. ¿Entonces por qué crees que su carro va a ganar?”
Tony negó lentamente con la cabeza y luego dijo:
“El hecho que se haya gastado US$10,000 en un trabajo de pintura me deja saber que no escatimó en nada para hacer todo lo que importa. Este tipo le hizo cientos de cosas importantes a su carro antes de tan siquiera pensar en el trabajo de pintura. Este trabajo de pintura fue lo último que hizo.”
Cuando entendí lo que estaba diciendo Tony, se lo repetí: “El hecho que se haya gastado un montón de dinero para volver a pintar un carro totalmente nuevo que ya era hermoso quiere decir que ya hizo todo lo demás que pudo haberle ayudado a ganar esta carrera.”
Tony dijo:
“Los trabajos de pintura de diez mil dólares no ganan las carreras.”
Asentí con la cabeza, luego subimos la colina en silencio hacia donde íbamos a observar la carrera.
La pista en Road Atlanta consiste de dos millas y media de colinas, valles, curvas serpenteantes y rectas largas que se comen a la mayoría de carros y pilotos que se atreven a poner llantas sobre su asfalto.
Un parque cubierto de grama y árboles se asiente a mitad de esa desafiante pista como una joya brillante. Es allí en donde vamos a sentarnos sobre frazadas y ver volar los carros a velocidades sorprendentes mientras 67 pilotos trataban de distanciarse uno del otro durante 6 horas estruendosas.
Al final del tiempo asignado, sólo 24 carros permanecían sobre la pista.
El número 52 ganó por un margen impresionante.
Un cliente me dijo algo hace tras semanas de desató mi recuerdo de estar parado en esa pista con Tony hace 48 años.
Cuando un cliente joven dijo que estaba pensando gastarse una cantidad gigantesca de dinero en nuevas cubiertas para camiones, me sentí inmediatamente transportado en el pasado a esa pista, escuchando a Tony explicar por qué el carro con el trabajo de pintura de US$10,000 iba a ganar la carrera.
Mi cliente es dueño de una compañía con un crecimiento rápido, de servicios domésticos que envía a técnicos a las casas a arreglar cosas que están rotas. Él sólo ha estado en el negocio durante unos pocos años.
Lo acepté como cliente porque vi que ya había comenzado a hacer las cosas que van a llevar a su compañía más alto que las cimas de las montañas que lo rodean.
Cuando me dijo que estaba pensando en invertir una cantidad shoqueante de dinero para volver a cubrir sus camiones de servicio, le pregunté: “¿Por qué?”
Me dijo que había leído una lista de compañías muy exitosas que todas habían utilizado la misma casa de gráficas para diseñas sus nuevas cubiertas de camiones.
Le pregunté:
¿El dueño de la casa de gráficas fue el que elaboró y publicó la lista?”
Mi cliente dijo: “Sí”.
Le dije: “Una vez fui a un restaurante italiano en Weehawken, New Jersey, que tenía un rótulo prominente en la entrada que decía ‘Este establecimiento de comida está altamente recomendado por su dueño’.”
Ambos nos reímos. Luego le dije a mi cliente.
“Los trabajo de pintura no ganan las carreras y las cubiertas de camiones no hacen que crezcan las compañías. Los dueños de cada compañía en esa lista tuvieron que hacer todo lo que podían hacer que marcara una diferencia. Cuando se les acabaron las formas de gastar dinero en cosas que importan de verdad, decidieron pagar por un trabajo de pintura caro.”
Luego concluí mi consejo diciendo:
“Tú eres el dueño de esta compañía. No yo. Mi trabajo es ayudarte a hacer lo que escojas hacer. Si sientes que ya hiciste todo lo que sabes con certeza que va a marcar la diferencia, entonces gástate el dinero en las cubiertas de camiones. Pero no creas que esas compañías se convirtieron en exitosas a causa de sus cubiertas de camiones. Esas compañías se convirtieron en exitosas porque ya habían hecho todo lo demás que importaba.”
Todavía no sé qué va a escoger hacer mi cliente joven.
Pero sí sé dos cosas:
Él es inteligente, trabajo duro y se está distanciando de todos sus demás competidores.
Los trabajos de pintura no ganan las carreras.
Roy H. Williams
Nota de Indy Beagle: Por si acaso tenías curiosidad de los otros carros en la pista ese día eran:
(3) Buick Skyhawk, (2) Datsun B210, (8) Mazda RX-2, (1) Mazda RX-3, (15) AMC Gremlin, (4) BMW 2002, (2) Volvo 142 E, (3) AMC Pacer, (1) Dodge Colt, (1) BMW 320, (1) BMW 1600, (4) Datsun 510, (1) Datsun 710, (2) Datsun 200SX, (1) AMC Concord, (2) Ford Capri, (13) Ford Pinto, (3) Oldsmobile Starfire