
La magia de ser invisible en una isla
Seis meses después,
Se me ocurrió algo;
Escribir para YouTube es igual que escribir
Para la radio y la TV.
Cada escritor tiene a su disposición
Las mismas técnicas y herramientas;
Micrófonos, efectos de sonido
Y cámaras de cualquier tipo.
Pero si vas a tener éxito
Debes limitarte a ti mismo
Al micrófono de tus teclazos;
A los efectos de sonido y las cámaras de tu mente.
Cuando escuchamos las palabras de Shakespeare
Se convierten en música en nuestros oídos
Y cuando escuchamos a Robert Frost
Ya no estamos perdidos.
Esos ritmos, música mental
Y refranes
Me recuerdan al lenguaje
De la Biblia del Rey Jacobo.
Así que,
¿Ahora que haremos?
Yo voy a tratar de imitarlos
Y tú también lo harás.
Escribiremos palabras
Para la televisión y la radio.
Les contaremos historias y nuestros clientes
Se harán ricos, lo sabes.
Escribiremos ensayos
Y enseñaremos todo lo que demostremos.
La gente va a recordar
Lo que les enseñamos
Pero olvidarán quién les dijo
Que era así.
Escribiremos canciones
Que harán que los cantantes
Sean comprensibles.
Pero nosotros mismos
Siempre seremos invisibles.
¿Por qué hacemos esto,
Tú y yo?
Lo hacemos
Porque tenemos qué hacerlo,
No necesitamos
Saber por qué.
Lo hacemos porque
Nos sentimos compelidos.
Escribir es el único momento
En el que no sentimos
Como si tuviéramos que estar haciendo
Algo más.
Roy H. Williams
Pennie y yo estábamos en Nueva York hace 40 años para ArtExpo en el Jacob K. Javits Center. Pasamos 3 días viendo más de 10,000 piezas de arte y conociendo a muchos cientos de artistas mientras caminábamos esos 500,000 pies cuadrados juntos. Al final del evento, nos fuimos a casa con tan sólo 3 piezas, todas las cuales se las compramos a un artista israelí relativamente desconocido llamado Reudor Gratch.
Invitamos a Reudor y su esposa, Effie, a cenar esa noche a “One if By Land, Two if By Sea”, en Greenwich Village. Pasamos una noche increíble con ellos.
Al día siguiente, abrí un periódico y me fijé que una de las serigrafías que le habíamos comprado a Reudor era tan solo una de TRES piezas de arte que el periódico había fotografiado para su crítica del ArtExpo de ese año.
La puedes ver al principio de esta página.