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El Memo del Lunes

Tu momento en el elevador

Cuando Pennie y yo nos preparábamos para mudarnos del pueblo de nuestra niñez, le dije a mi amigo Phil que me sentía como que estaba aferrado a la punta de una cuerda en la media-luz del limbo y que no tenía ni idea de dónde estaba atada la otra punta. No he olvidado lo que él me dijo:
“Este es tu momento en el elevador. Estás entre dos mundos. Estás dejando atrás lo que ha sido, pero no has llegado aún a lo que va a ser. No sabes si vas a un lugar más alto o más bajo. Lo único que tienes por seguro es que cuando esas puertas del elevador se abran, vas a estar rodeado de caras nuevas, espacios nuevos, lugares nuevos; todo va a ser diferente. Va a comenzar un nuevo capítulo de tu vida y vas a tener que descifrarlo todo. Pero esa parte es fácil. La parte difícil es estar en el elevador. La parte difícil es no saber.”
Tu fiesta de despedida ya terminó; tus amigos ya se fueron. Te esperan una nueva oportunidad y una nueva ciudad, pero aún no estás allí. Estás en el elevador. Es incómodo y lleno de incertidumbre. Quieres que esas puertas se abran para que puedas enfrentarte a lo que espera.
Tú recuerdas ese sentimiento, ¿verdad?
El consejo de Phil acerca del elevador vino de un libro que había leído. Él me dijo que el libro se llamaba Pasajes: Crisis predecibles de la vida adulta, de Gail Sheehy. Fue publicado en 1976.
Cuando murió Phil Johnson, me dejó su corbata favorita. Está llena de libreras llenas de hermosos libros de punta a punta. Él la usaba seguido.
Phil también me dejó su biblioteca de más de 3,000 libros, una porción de la cuál llena ahora las libreras en el cuarto de lectura del Emporio Encantado en la Villa de La Mancha, apenas a 200 yardas al sur de la Torre de la Academia del Mango.
La próxima vez que estés en el campus, camina hacia el Emporio Encantado y siéntate en una de las suaves sillas de lectura de cuero rojo con una copa de vino y un libro de la biblioteca de Phil. Cuando mires los títulos de los libros que él leía, vas a conocer al hombre.
Creo que vas a disfrutar haberlo conocido.

Roy H. Williams

¿Alguna vez cantaste esta canción en la escuela dominical?
“Profuuuundo y aaancho. Profuuundo y aaancho. La madriguera del conejo de hoy es profunda y ancha.”