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El Memo del Lunes

Ver por el espejo retrovisor

Car Mirror with Copy Space Isolated on White Background.

Ver por el espejo retrovisor
“A menos que tu meta sea ir hacia atrás, no puedes progresar viendo por el espejo retrovisor.”
Una declaración inicial como esa usualmente indicaría un mensaje motivacional, pero hoy voy a hacer algo diferente.
No voy a retroceder y no voy a avanzar. Voy a detenerme para ver la larga carretera detrás de mí y el corto camino por delante.
Un humor reflexivo requiere de un espejo retrovisor.
He pasado una hora al teléfono cada viernes por la mañana durante los últimos diez años con mi amigo Dewey Jenkins. Ya no vamos a hacer eso. A Dewey le ofrecieron tanto dinero por su compañía que no tenía sentido quedársela.
Al principio de esta página hay una foto que le tomé a Dewey entrando al pórtico del segundo piso de la histórica Mansión Duke en Charlotte hace unos años. Yo había estado sentado allí afuera, admirando la vista, cuando él se aproximó con su sonrisa característica. *Clic.*
Habíamos terminado la famosa campaña “Mr. Jenkins y Bobby” dándole a Bobby US$100,000 para que pudiera perseguir su sueño de convertirse en un actor en Hollywood. Ahora teníamos que acelerar nuestra inercia y elevar nuestra trayectoria hacia un camino nuevo y diferente. Dewey y Jonathan y Casey y yo estábamos construyendo un cohete, mientras lo volábamos.
La nueva campaña, “Mr. Jenkins me dijo…”, ha sido aún más exitosa que “Mr. Jenkins y Bobby”. Mr. Jenkins aún es el centro de atención aún y cuando ahora está fuera del escenario. Los valores y creencias de su compañía están reflejados por las cosas que sus empleados recuerdan que dijo. “Mr. Jenkins me dijo…”
La gente de esa compañía va a recordar las cosas que Mr. Jenkins les dijo durante las siguientes generaciones. (Indy te puso algunos de esos anuncios de TV en la madriguera del conejo.)
Yo dejé la compañía cuando Dewey la dejó, pero Jonathan y Casey sin duda van a alcanzar las estrellas.
Dewey Jenkins me llamó a la mañana siguiente de haber cerrado la venta de su compañía.
Mr. Jenkins me dijo: “Fue el 23 de junio del 2000, cuando te escuché hablar en la Conferencia Airtime 500 en Sn. Louis. Compré tus primeros dos libros por US$20 cada uno y ellos me llevaron a un año de US$20,000,000. Y luego te vine a ver en el 2011 y comenzamos esta gran aventura…”
Y vaya que ha sido grande la aventura.
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Cerré la computadora y me fue a acostar después de haber escrito esa frase.
Han pasado tres días y muchas cosas desde entonces.
Dos más de mis amigos más cercanos vendieron sus compañías, llevando el precio colectivo de venta de las tres compañías a considerablemente más de un millardo de dólares.
Pennie me dice que te tengo que escribir la próxima semana acerca de “Tu momento en el elevador”.
Es una historia que comenzó hace 37 años.
Estoy con ganas de escribirla.
Roy H. Williams