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Hablándole a la mente inconsciente

lunes, 13 de enero de 2020

Hablándole a la mente inconsciente

Mis anuncios más exitosos del 2019 fueron en los que me detuve de usar la lógica, sino que le hablé a la mente inconsciente.
Anuncia tu producto a la mente consciente del consumidor y probablemente te vas a topar con duda, desinterés y suspicacia. Pero la mente inconsciente te saluda sin ni uno de éstos.
Hablarle al inconsciente no es ni de cerca tan complicado como suena.
Este es un ejemplo reciente. Una joyería grande pidió un anuncio que disparara el interés en su departamento de diseño personalizado. Las instrucciones que me dieron fueron las típicas instrucciones que reciben la mayoría de escritores de anuncios: “Joyería de Diseño Personalizado — Nuestro joyero puede hacer prácticamente cualquier cosa desde anillos de compromiso, argollas de matrimonio, pendientes, etc. — Dinos si necesitas más información acerca de nuestros servicios”.
Estos fueron los pensamientos que pasaron por mi mente:
La joyería de diseño personalizado es la respuesta a una pregunta que pocas personas están haciendo. En consecuencia, no es una necesidad sentida.
Pero a muchas personas les encantaría tener una pieza de joyería distintiva, única, de diseño.
Si le hablo directamente a la cuestión describiendo como “nuestros talentosos diseñadores pueden diseñar piezas de joyería distintivas, únicas, de diseño para cualquier ocasión especial… anillos de compromiso, argollas de matrimonio, pendientes, lo que quieras personalizado” la gente sólo va a gruñir y entornar los ojos porque no van a ver nada en sus mentes, no van a experimentar ninguna memoria asociativa.
Por lo tanto, voy a tener que aproximarme a esto desde un ángulo inusual y tratar de disparar recuerdos positivos, asociativos en el inconsciente. (Un recuerdo asociativo es un recuerdo que está ligado a otro recuerdo.) Si tengo éxito, estos recuerdos asociativos van a inspirar la curiosidad del consumidor para comenzar a considerar opciones posibles.
Este es el guión de 30-segundos que salió de esas reflexiones:
ROY:  Sandía verde y roja
SARAH:  Miel dorada,
ROY:   Tarta de limón amarilla.
SARAH: Albaricoque anaranjado.
ROY:  Arándano azul.
SARAH:  Mora morada.
ROY:  Y el rosado de un melocotón perfecto.
SARAH:  Todos los colores de la naturaleza se pueden encontrar en piedras preciosas.
ROY:   Escoge una tinta brillante
SARAH:   o un matiz destellante
ROY:  como propio, un color que te defina
SARAH:  para que brille para siempre en tu única
ROY:   de diseño personalizado
SARAH:   joya.
ROY:  Todos los colores de las flores silvestres
SARAH: brillando, centellando en el sol de la mañana, son tuyos..
ROY: En NOMBRE DE LA TIENDA, UBICACIÓN
© Roy H. Williams, 2020
La gente que escucha ese anuncio se va a preguntar. “¿Cuál sería el color que me define?” Y sin quererlo, van a comenzar a imaginarse una pieza de joyería de diseño personalizado.
Pocas de estas personas, si es que alguna, van a considerar conscientemente que cada una de esos colores nombrados en el anuncio tienen un sabor, o que el amarillo mencionado era ácido, o que lo que le seguía era miel. Miel y limón es una combinación conocida por ser tranquilizante.
De la misma forma, pocos se van a fijar el ritmo hipnotizante de las dos voces que se terminan las frases entre sí. Esto se conoce entre los escritores como “métrica” y es cómo los idiomas escritos y hablados se vuelven musicales.
Colores, sabores y música, le hablan a la mente inconsciente y disparan asociaciones repletas y positivas.
¿Cómo se resiste uno a un campo de flores silvestres centellando y brillando en el sol de la mañana?
“¿Qué tienen qué ver frutas y flores silvestres con vender joyería personalizada?”, te preguntarás.
“Todo”, respondo.
Todo.
Roy H. Williams
P.D.: Si disfrutaste del memo de hoy, definitivamente vas a querer ver la página dos de la madriguera del conejo. Simplemente haz clic en mi imagen al principio de esta página y entras. — Indy Beagle.

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