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El Memo del Lunes

Tres formas de hacerte rico: S. A. D.

Tres formas de hacerte rico: S. A. D.

Siempre me hacen ilusión los almuerzos con Ray Bard porque me enseña cosas valiosas. No es que él quiera enseñarme cosas; simplemente sucede.

Nuestros almuerzos cortos duran 3 horas. Nuestro récord son 6½.

Ray es mi editor.

Durante nuestro almuerzo más reciente, Ray dijo – y me inclino a estar de acuerdo con él – que sólo existen tres fuentes de riqueza: Suerte, Accidente y Deseo.

1 Si heredaste el dinero, te casaste con el dinero, te ganaste la lotería, compraste las acciones correctas en el momento correcto o trabajaste para la compañía correcta y te dieron un montón de opciones de acciones, tuviste suerte. No estoy diciendo eso para hacerte sentir pequeño, pero no deberías pretender que le puedes enseñar a alguien más cómo hacer lo que tú hiciste. Escoger las acciones correctas o trabajar para la compañía correcta parece algo fácil de hacer visto hacia atrás, pero jamás he visto que suceda usando la predicción.

2 Si eres un artista, un escritor o un inventor que se hizo rico, probablemente nunca lo hiciste para hacer dinero. Te hiciste rico por accidente. Siempre supiste que el dinero era una posibilidad, pero escogiste hacer lo que hiciste porque lo amas. Te rasca una picazón. Te hace feliz. Te hace sentirte vivo. Así que, de nuevo, si somos honestos, tus consejos acerca de cómo hacerte rico probablemente suenan a esto: “Sé bueno en lo que haces. Estudia, experimenta, refina tu arte. Sigue tus instintos. Confía en tu intuición. Sé fiel a ti mismo. Rompe las reglas. Bla, bla, bla”. Puedo decir eso porque lo poco que he adquirido me ha venido justo de esa forma. Y esos consejos que acabas de leer -incluido el bla, bla, bla – Es exactamente lo que le digo a la gente cuando me preguntan cómo pasar “al siguiente nivel financieramente”. Les digo eso porque ellos estarían decepcionados si les dijera la verdad, que soy un escritor porque soy vergonzosamente autoindulgente y me encanta escribir. Es algo que me permito hacer.

3 Pero casi todos Pero casi todos mis amigos con dinero se hicieron ricos intencionalmente. Era su deseo de toda la vida. Ellos te podrían enseñar a hacerte rico también, pero sólo si tienes la suficiente paciencia, disciplina y deseo.

Hacerse rico es como perder peso; sólo muy rara vez sucede por accidente.

Cómo perder peso no es un secreto; tienes que consumir menos calorías de las que quemas. Millones de personas quieren perder peso y están convencidas que sí tienen la paciencia y disciplina para perder peso. Pero las únicas que lo pierden y no lo vuelven a ganar son aquéllas para quienes el deseo de perder peso es tan grande que el dolor de permanecer como están es más grande que el dolor de hacer lo que tienen qué hacer.

De igual forma, cómo hacerse rico no es un secreto; tienes que estar dispuesto a hacer lo que otras personas no quieren. Tienes que tragarte el orgullo, restringir tus gastos, tomar decisiones difíciles, decirte no a ti mismo, levantarte cuando te boten y aprender de tus errores en vez de defenderlos. Pero lo más importante de todo, tienes que mantener el ojo en el premio con paciencia, sin descanso, obsesivamente.

¿Estás comenzando a entender lo que dije acerca de la paciencia, disciplina y deseo?

Me reuní con un hombre exitoso que se pasó 3 horas contándome acerca de los peores fracasos de su carrera. Y al final de esas 3 horas, conocí su punto ciego. Sus fracasos tenían una raíz común: este hombre comúnmente brillante creía que cualquier persona inteligente a la que se le ha enseñado la cosas correcta de hacer y que realmente cree que es lo correcto, puede dársele la confianza que haga lo que le han enseñado que haga.

Sus éxitos, por otro lado, no contaban con que la gente hiciera nada más que lo que preferían hacer.

Saber por qué hacerlo – y cómo – no es lo mismo que hacerlo.

No poderlo hacer es no tener la habilidad.

No querer hacerlo es no tener el deseo.

¿No llevan ambas al mismo sitio?

La gente inteligente como tú puede aprender fácilmente. Pero déjame ver la profundidad de tu deseo – tu disposición para hacer lo que no quieres hacer – y yo conoceré qué tan probable sea tu éxito.

Roy H. Williams