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El Memo del Lunes

La Propaganda y el Color de la Luz

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La Propaganda y el Color de la Luz

Sunlight is composed of red, green and blue light waves. Combine these together and you get white light.

La luz del sol está compuesta de ondas de luz rojas, verdes y azules. Combina éstas y obtienes luz blanca.

Quita el rojo de la luz blanca y ya no podrás ver el rojo en nada que esté iluminado por esa luz. El rojo ya no va a existir. Quita el azul y ya no vas a poder ver el azul.

Este es el secreto de la propaganda.

La propaganda es una palabra cargada de emoción, por lo que probablemente deberíamos establecer una definición para el propósito de esta discusión: 

“La propaganda es una forma de persuasión que se rehúsa a considerar el punto de vista de su oponente. En vez de eso, la propaganda se va a burlar, va a vilipendiar y a demonizar a su oponente o ignorar completamente la perspectiva de su oponente.”

Googlea “propaganda” y vas a aprender que el término se remonta a 1662, cuando el Papa Gregorio XV decidió enviar a sus misioneros a propagar – propagando – la fe. Para facilitar esto, él creo la sacra congregatio chritiano nomini propagando. El cardenal del Propagando llegó a ser conocido como el “Papa Rojo” debido a la importancia de sus funciones y la extraordinaria extensión de su autoridad.

En 1982, el Papa Juan Pablo II le cambió el nombre a la congregación para la evangelización de los pueblos, probablemente porque Joseph Goebbels le había dado un mal nombre a la la palabra “propaganda” cuando fue Ministro de Propaganda en la Alemania nazi.

Los católicos en 1622 querían eliminar la perspectiva protestante, lo cuál es justo, porque los protestantes querían eliminar la perspectiva católica.

Esta polarización hizo que millones murieran en guerras religiosas, pero eso no hace que la religión sea mala. Es una perspectiva polarizada – ya sea en la religión, el deporte o lo que sea – la que es mala.

Una persona puede tener un punto de vista fuerte e inamovible, pero aún así retener la cortesía y amplitud de visión para entender cómo una persona inteligente puede abocarse por el punto de vista opuesto.

Piensa que tu oponente está viendo un partido deportivo desde un asiento exactamente opuesto al tuyo. Ambos están viendo el juego, pero su izquierda es tu derecha y tu derecha es su izquierda. ¿Entonces quién de ustedes es el mentiroso? ¿Quién de ustedes es el tonto?

200 millones de musulmanes son chiitas.

1.6 billones de musulmanes son sunitas. 

Cuando el Profeta Islámico Mahoma murió en el año 632 A.D., surgió un debate acerca de quién debía ser su sucesor. Ambos bandos estaban de acuerdo que Alá es el único Dios y que Mahoma era su mensajero, pero un grupo (los chiitas) creían que el sucesor de Mahoma debería ser alguien de su descendencia, mientras que el otro (los sunitas) sentían que una persona devota que siguiera las costumbres del Profeta sería aceptable.

Ambos, sunitas y chiitas 

leen el Corán,

creen que el Profeta Mahoma era el mensajero de Alá,

ayunan durante el Ramadán,

prometen hacer peregrinaje a la Meca,

practican rezos rituales cinco veces al año,

dan caridad a los pobres

y se compromenten con su fe.

Pero en vez de celebrar lo que tienen en común y usar esos lazos para facilitar la paz y la prosperidad, los sunitas y los chiitas han escogido la guerra cruel.

Pareciera que los demócratas y los republicanos están escogiendo algo similar.

Yo, por mi parte, no quiero nada de eso.

La Justicia y la Misericordia son ambas importantes y buenas y verdaderas.

Pero existen en tensión perpetua, una guerra eterna.

Estoy seguro que me van a criticar por decir esto, pero me parece que una parte quiere hacer brillar una luz roja y desnuda sobre la importancia de protegernos de aquéllos que nos pudieran hacer daño, mientras la otra quiere hacer brillar una calmada luz azul sobre el dolor de los que luchan y están oprimidos.

Si los propagandistas tienen éxito en su intento por eliminar el rojo o el azul de la luz que brilla sobre los Estados Unidos, me temo que vamos a darnos cuenta que nos amputamos un brazo porque no entendíamos su propósito.

Roy H. Williams