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El Memo del Lunes

El Dilema de Joe Darion

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El Dilema de Joe Darion

Parado en una esquina de un teatro a oscuras, Joe escucha mientras la majestuosa música melancólica se eleva de la fosa de la orquesta para volar por encima de las luces.

Joe fue contratado para escribir la letra de una obra musical acerca de Don Quijote. El primer escritor – el famoso poeta W. H. Auden – fue despedido porque sus letras eran deprimentes, derrotistas y amargadas. Joe Darion es su reemplazo, solitario y no calificado, un don nadie parado en la oscuridad con la espalda contra la pared.

“¡Esta música pide a gritos letras que hablen de un deseo tan profundo que un hombre pueda elevarse sobre sí mismo!” Joe mira hacia la oscuridad más allá de las luces, esperando capturar un atisbo de esas letras. 

La música continúa, tan anhelante y dulce como la esperanza de un mejor mañana.

Joe cierra los ojos y ve estrellas en donde estaban las luces.

Sus ojos están húmedos. “Y pensar que el compositor era un escritor de jingles de Madison Avenue, cuya única fama era la cancioncita de televisión `A Nadie No Le Gusta Sara Lee.´ El hombre se ha elevado sobre sí mismo.”

“El dramaturgo también se ha elevado sobre sí mismo. Pero él estaba parado sobre los hombros de un gigante.”

Joe reconoce la obra como un inteligente recuento de la obra de John Steinbeck quien ganó el Premio Nobel de Literatura dos años atrás y quien ahora está enfermo. “Seguramente Wasserman va a aceptar la deuda que tiene con Steinbeck.”

“Seguramente lo hará.”

Doce años atrás, Steinbeck habló acerca de su admiración por Miguel de Cervantes – el autor del Don Quijote – en su prólogo a Al Este del Edén, un recuento de la historia bíblica de Caín y Abel. pero en la historia de Steinbeck, los muchachos no eran los hijos de Eva en el jardín del Edén. Eran los hijos gemelos de una prostituta reticente.

Nueve años atrás, la obra musical de Steinbeck, Sueño de Pipa, fijó un nuevo récord de preventa de entradas en Broadway. Steinbeck envió copias inscritas del Don Quijote a los productores de la obra con notas explicando que era “lectura obligada” para el proyecto. Y la Dulcinea de Steinbeck, Suzy, era, también, una prostituta reticente.

Siete años atrás, Steinbeck comenzó una novela llamada Don Keehan, el Alguacil de Manchón, cuyo Quijote era un granjero de California que había visto demasiadas películas de vaqueros en la televisión. Y de nuevo, su Dulcinea, Sugar Mae, era una prostituta reticente. 

“En la versión original de Don Quijote, Dulcinea es una pueblerina con nada especial. Quijote la mira sólo de lejos. Nunca se encuentran. Y ella no es una prostituta.”

Por eso la presentación de Wasserman de Dulcinea como una prostituta reticente no puede haber estado inspirada en la historia original de 1605.

Estaba obviamente inspirada en Steinbeck.

“Seguramente Wasserman va a agradecerle. Seguramente.”

Este musical, El Hombre de la Mancha, es una revisión de la obra no musical que Wasserman escribió dos años atrás, luego que John Steinbeck escribiera la tercera historia inspirada en el Quijote con una inexplicablemente reticente prostituta. Esa primera obra no musical de Wasserman se llamaba, Yo, Don Quijote. Joe tiene una copia en su bolsillo trasero. Joe se limpia la mejilla, “Pero nada de esto me ayuda a resolver mi problema.”

“Steinbeck sacudió al mundo con Al Este del Edén, una historia que hizo eco de la Biblia. Hemingway sacudió al mundo con El Viejo y el Mar, una historia que hacía eco de la crucifixión de Cristo.” A Joe también le gustaría sacudir al mundo. Se saca el guión ajado de la primera obra de Wasserman del bolsillo y lo inclina hacia la luz.

“En alguna parte hay una escena en donde Quijote habla acerca de Dios y Dulcinea.”

La encuentra.

DR. CARRASCO: No existen los gigantes. No hay reyes bajo encantamientos. Ni castillos. Ni caballerosidad. Ni caballeros. No han habido caballeros desde hace trescientos años. 

DON QUIJOTE (indiferente): Eso decís vos.

DR. CARRASCO: Ésos son los hechos.

DON QUIJOTE: ¡Los hechos son los enemigos de la verdad!

DR. CARRASCO: ¿Negaríais la realidad?

DON QUIJOTE (con frialdad): ¿Cuál… la vuestra o la mía?

DR. CARRASCO: ¡Sólo hay una!

DON QUIJOTE (sonríe con calma): Yo creo que la realidad está en el ojo del que la contempla. (DR. CARRASCO abre la boca para contestar, pero Quijote interrumpe:) No, amigo mío, es inútil discutir. Dejadme ser y que el diablo se lleve a los que no tienen mejor uso para su imaginación que los gallos para sus alas. (DR. CARRASCO se voltea, enojado.)

PADRE (fascinado): ¿Por qué hacéis esto? 

DON QUIJOTE: En servicio de Dios… y mi señora.

PADRE: Yo tengo algo de conocimiento de Dios… ¿pero esta otra?

DON QUIJOTE: Mi señora Dulcinea.

DR. CARRASCO (saltando): ¡Entonces sí hay una mujer!

DON QUIJOTE: ¡Una señora! (Más suave.) Su belleza es más que humana. ¿Su calidad? La perfección. Ella es el significado de la mujer… y todo el significado que la mujer tiene para el hombre.

PADRE (con una sonrisa triste): A cada uno su Dulcinea.

DR. CARRASCO (estudia al Quijote durante un momento, luego con tono estricto): Venga, Padre. Es un largo camino a casa.

PADRE (duda por un momento): Id con Dios. (Sigue al DR. CARRASCO, se detiene para voltearse a ver.) Éste es el loco más sabio o el sabio más loco en el mundo.

“El sabio más loco… el loco más sabio… el sabio más loco…”

Siempre viendo hacia arriba, los hombres sabios siguieron una estrella mucho más allá de los límites de sus tierras hacia reinos fuera de la imaginación.

Joe mira otra vez hacia la oscuridad detrás de las luces, esperando ver la letra escondida en la oscuridad de esa música. Cierra los ojos y escucha al Quijote en su mente.

“¡Este es mi Reto: seguir esa estrella,

Sin importar qué tan desolado, sin importar qué tan lejos,

Pelear por lo correcto,

Sin pregunta ni pausa,

Estar dispuesto a marchar al infierno

Por una causa celestial!”

“Y yo sé, que si tan sólo soy fiel

A este glorioso Desafío,

Que mi corazón se quedará en paz y calma

Cuando me acueste a descansar.”

“Y el mundo será mejor por esto,

Que un hombre, repudiado y cubierto de cicatrices,

Aún así se esforzó con la última gota de su valentía,

¡A alcanzar las estrellas inalcanzables!”

El Hombre de la Mancha tuvo un total de 2,328 puestas en escena y ganó cinco premios Tony. Joe ganó como mejor letra, el escritor de jingles ganó como mejor compositor y El Hombre de la Mancha ganó como mejor musical.

La canción de Joe, comúnmente conocida como El Sueño Imposible ha sido grabada más de 80 veces por artistas de renombre y es una de las canciones más queridas del canon musical moderno.

A veces paga elevar los ojos.

Roy H. Williams