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El Memo del Lunes

El Arte del Narrador

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De todas las cosas que empujan al hombre al mar, el desastre más común, he aprendido con el tiempo, es la mujer.

Le presté esa frase a Charles Johnson, un narrador que comienza su cuento, Pasaje Medio, con esa línea. Escogí no ponerla en medio de comillas, porque no quería alertarte al hecho que la finta estaba a punto de darte una cachetada.

Las comillas hacen eso, sabes. Son marcas animadas que ondean cual banderas de telégrafo, gritando: “Estas palabras son especiales.”

La finta es la mitad del arte del narrador.

¿Justicia? – Obtienes justicia en el otro mundo, en este mundo tienes la ley.”1

La otra mitad es la resolución: Nos sorprende enterarnos que las mujeres son un desastre. Pero después de un momento de reflección, ya no nos sorprende. Nos sorprende enterarnos que la ley no es justa. Pero después de un momento de reflección, ya no nos sorprende.

“Había una vez una mujer que descubrió que se había convertido en la persona equivocada.”2

Nos sorprende enterarnos que una mujer se puede convertir en la persona equivocada. Pero después de un momento de reflección, ya no nos sorprende.

Todo mago depende de la finta y la resolución.

El comediante es un mago de la risa. Mientras más grande sea su finta, más grande es el orgasmo de risa al final, el momento de resolución cuando todo se junta.

El narrador es un mago cuya escenario es la página. Las palabras son el sombrero del que extrae sus conejos y el pañuelo sin fin que hala de su manga. Ellas son la sierra que utiliza para cortar a la chicha bonita en dos y las ruedas que utiliza para juntar las piezas de nuevo.

Un excelente comunicador dice las cosas sencillamente y lleva claridad a la mente. Esto es difícil. Pero no es magia.

Un narrador mueve el corazón de un lado al otro, enseñándole cosas que nunca ha visto, cosas que no han sucedido aún, cosas que nunca sucecerán, utilizando fintas y resoluciones una y otra vez, tocándote en lugares que ni siquiera sabías que tenías.

Cada negocio, cada persona, tiene una historia que contar. Tú sabes esto, por supuesto.

Pero ahora te enfrentas a una decisión difícil: ¿Vas a hablar claramente y ganarte la mente? ¿O vas a hablar mágicamente y ganar el corazón?

Roy H. Williams

1 William Gaddis, A Frolic of His Own (1994)

2 Anne Tyler, Back When We Were Grownups (2001)