
A todos nos suceden eventos inesperados.
Es por eso que nunca está enteramente en nuestro poder determinar la aceleración y elevación de nuestras vidas. Sí podemos, sin embargo, influenciar nuestros futuros en un grado significativo a través de la intensidad de nuestras energías y la dirección de nuestras actividades.
Tu energía y tus actividades, tus decisiones y sus consecuencias, son el acelerador, la caja de velocidades, el volante y la ruleta de la rueda de tu vida.
La energía es el combustible que determina qué tan rápido gira tu motor. ¿Cuánta energía estás gastando cada día?
Las actividades determinan tu aceleración. ¿Qué estás haciendo cada día con tu tiempo? La cantidad de tiempo que pasas haciendo una cosa — llamémosle “practicando” — determina si estás en primera, segunda, tercera, cuarta o quinta velocidad.
Las decisiones hacen girar la rueda de la ruleta de la Probabilidad.
Las consecuencias siguen a las decisiones. Algunas de estas consecuencias van a ser las que estabas esperando cuando tomaste la decisión. Otras no.
A todos nos suceden consecuencias inesperadas.
La serendipia es una consecuencia inesperada que trabaja a tu favor. La catástrofe es una consecuencia inesperada que trabaja en tu contra.
Nunca supongas que la rueda de la ruleta de la Probabilidad siempre va a detenerse en un número ganador. Aún y cuando tengas un 90 por ciento de probabilidad de ganar, uno de cada diez giros de la rueda de la ruleta te va a castigar sin motivo alguno.
No es justo.
No está bien.
No lo planificaste.
No lo escogiste.
Pero sucedió.
Supéralo. Avanza.
Trabájalo. Continúa.
No permitas que tus oídos escuchen a tu boca contar la historia de tu mala suerte. No permitas que tus ojos lean palabras a ese efecto; porque cada vez que vuelves a visitar esa historia oscura, empoderas a ese único, mal giro de la rueda de la ruleta para determinar la aceleración y elevación de tu vida.
Deja de quejarte y comienza a ganar.
¿Qué vas a hacer con tu energía y actividades, tus decisiones y sus consecuencias?
¿Vas a escoger una travesía que sea estructurada y predecible o vas a escoger una aventura emocionante?
Las travesías predecibles y estructuradas frecuentemente son tediosas y te consumen el alma.
Las aventuras son emocionantes porque borbotean con problemas y peligro. Si no acecha una Bruja Malvada, ni un dragón, ni leones o tigres u osos, no estás teniendo una aventura.
Paul Tournier escribió un libro maravilloso llamado “La aventura de vivir”.
Éstos son algunos pedacitos de su sabiduría:
“La emoción de la aventura nos rescata del Mar de la Introspección que ahoga a muchos de los que titubean.”
“La vida aventurera no es una exenta de miedo, sino lo contrario, es una vivida con el conocimiento pleno de los miedos de todo tipo, una en la que podemos continuar a pesar de nuestros miedos.”
“La ley de la aventura es que ésta muere cuando alcanza su objetivo.”
Dorothy, ve, aventúrate más allá de la Bruja Malvada, los monos voladores y el sueño de las amapolas, hasta llegar a Oz.
Bilgo, ve, aventúrate más allá del William el trol y las arañas de Mirkwood hasta la guarida del dragón. Navega a través de los cielos sobre las espaldas de águilas gigantes y regresa a casa como un hobbit completamente distinto.
Frodo, ve, aventúrate en Mordor con elfos, enanos y hombres, destruye el anillo, salva a la Tierra Media y luego embárcate en el Barco Blanco hacia las Tierras Sin Muerte.
Ve, lector, encuentra tu aventura y vuelve a sentirte vivo.
Roy H. Williams