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El Memo del Lunes

Carros viejos en graneros

Matthew McConaughey escribe en su libro, Luces verdes:
“Ser cool es una ley ley natural. Si era cool para ESA época, entonces es cool para TODAS las épocas. Una moda es sólo una rama en el tronco de Cool; un desliz de moda cuyos 15 minutos no duran, no importa cuántas modas lo intenta. Lo cool resiste el paso del tiempo, porque lo cool nunca se esfuerza. Lo cool simplemente es.”
Mi amigo el Loco Tony me enseñó acerca de lo “cool” hace 45 años cuando fuimos juntos a la Escuela Superior Flecha Rota. Tony hizo mucho dinero comprando y vendiendo carros viejos. A mí me decían el HaceChatarra porque Tony estaba perpetuamente frustrado por mi increíble habilidad para manejar un carro fabuloso y, en el término de una semana, hacer que pareciera chatarra.
“HaceChatarra”, me decía, “cada tipo que ha encontrado un carro viejo en perfectas condiciones cree que encontró una mina de oro. Pero eso casi nunca es cierto. Si un carro no era muy deseable cuando estaba nuevo, nadie lo quiere 20, 30 o 50 años más tarde. Pero si un carro fue admirado y deseado en el día que nació, va a ser cool para siempre, no importa en qué condición esté.”
Ese era la sabiduría que hizo que el Loco Tony ganara decenas de miles de dólares cuando estábamos en la secundaria.
El paso del tiempo, la temeridad de la raza humana y el lento fuego sin humo del deterioro, hacen que las cosas viejas sean raras. Pero no las hace maravillosas. Yo lo sé, Matthew McConaughey lo sabe y ahora tú lo sabes.
¿Pero qué las hace maravillosas?
Las cosas maravillosas fueron tocadas por alguien que conocía el secreto de la maravilla y cómo capturarla. Cuando sabes cómo capturar la maravilla, la llevas en tu mente, en tu corazón y en tus manos. Brillas cuando caminas.
Isaac Newton sabía cómo capturar la maravilla y lo transmitió hacia futuro en unas cuantas palabras. Millones sin cuenta han leído esas palabras y hecho la suposición que Newton estaba hablando de sí mismo. No lo hacía. Newton estaba dándote su consejo más preciado. Él te estaba diciendo cómo capturar la maravilla. Él te estaba diciendo cómo brillar cuando caminas.
En 1675, Newton escribió: “Si he visto más allá, es porque me he parado sobre los hombros de Gigantes”.
Isaac Newton se paró sobre los hombros de Galileo, Kepler y Copérnico en astronomía, Huygens, Euclides, Henry Briggs y Isaac Barrow en matemáticas, Kepler y Descartes en óptica, y Platón, Aristóteles y Maimonides en filosofía. Newton combinó la sabiduría de todos estos hombres y la convirtió en algo completamente propio.
Escoge a tus gigantes. Párate sobre sus hombros. Dale un nuevo propósito a lo comprobado.
Vicent van Gogh se paró sobre los hombros de Monticelli y de Hiroshige. Mucho después que ellos murieran, ellos le enseñaron cómo pintar. Él estudió sus pinturas, capturó su maravilla y la hizo propia.
Johnny Depp se paró sobre los hombros de Pepe Le Pew, el zorrillo de caricatura y Keith Richards de The Rolling Stones. Ellos le enseñaron cómo convertirse en el Capitán Jack Sparrow. Depp estudió sus manerismos, capturó su maravilla y la hizo propia.
Yo me paro sobre los hombros de John Steinbeck, Ernest Hemingway, Robert Frost, Asimov, Tolkien, Paul Harvey y Edwin Arlington Robinson. Ellos me enseñaron cómo escribir. De hecho, yo tomé prestado “el lento fuego sin humo del deterioro” de Robert Frost y “brillar cuando caminas” de Robinson. A ellos no les importa. Cada uno de ellos se paró sobre los hombros de los gigantes que escogieron.
¿Tienes tiempo para que te dé un ejemplo más?
En la madriguera del conejo vas a encontrar “Summer Wine” una canción exitosa que escribió Lee Hazlewood que llegó a los 100 de los éxitos de Billboard en 1967. Cuando la escuches, vas a pensar que suena como la música de una película. Esto es porque Hazlewood tomó tres temas famosos de películas que no van juntos y las hizo que se complementaran. Él capturó su maravilla y la hizo suya.
Sí, cognoscenti, ustedes entienden.
Los 3 gigantes sobre cuyos hombros se paró Hazlewood son obvios. Primero, tienes a Nancy Sinatra sonando como toda una princesa de Disney en todas las películas hechas por Disney. Y luego te fijas en el ritmo inconfundible del trote de caballo de todas las canciones temáticas de cada película de vaqueros que haya protagonizado Clint Eastwood, seguido por la voz del definitivo héroe-tipo-rudo-vaquero. Y luego, como a las dos terceras partes de la canción vas a escuchar la inconfundible firma de 4-notas de la secuencia del título de cada película de James Bond: da-dum, da-DAHHHH.
Indy Beagle te espera para mostrarte todas estas cosas en la madriguera del conejo.
¿Ya escogiste a tus gigantes? No te preocupes que sean ridículos y no hagan sentido. Johnny Depp escogió a un zorrillo de caricatura y a un guitarrista de rock para enseñarle a actuar. Yo escogí a un novelista y a un poeta para enseñarme a escribir anuncios. Hazlewood escogió a una princesa de Disney, una de vaqueros y a James Bond para enseñarle cómo escribir canciones.
Toma tu inspiración de donde sea que la encuentres, no importa qué tan ridícula sea. Dale un nuevo propósito a lo ya probado. Párate sobre los hombros de gigantes.
Feliz Navidad.
Roy H. Williams