Categories
El Memo del Lunes

Una película demás de John Wayne

Woman Lying On Couch Watching Television At Home

Una película demás de John Wayne

Hollywood nos ha estado alimentando con historia romantizada desde que El nacimiento de una nación, se esparció por todas las pantallas en 1915.
La historia romantizada es una mentira.
La gente siempre va a creer las mentiras que refuercen su cosmovisión.
Hollywood nos alimenta con historia romantizada porque la adoramos y las ficciones que más nos gustan son las historias heroicas de pioneros y colonos y vaqueros durante los años de expansión hacia el oeste en los Estados Unidos.
John Wayne fue un ícono poderoso de individualismo áspero para dos generaciones de hombres de los Estados Unidos. Era autosuficiente y varonil y valiente, la encarnación viva de la máxima masculinidad. No había mujer angustiada que no pudiera salvar, ni naturaleza salvaje que no pudiera domar, ni pelea que no pudiera ganar.
Su verdadero nombre era Marion Morrison y creció en California del sur. De acuerdo a WIKIPEDIA: “Perdió una beca para jugar football en la Universidad de California del sur, debido a un accidente de surfing sin tabla y comenzó a trabajar para la Fox Film Corporation… . Fue en Stagecoach de John Ford (1939) que Wayne se convirtió en una estrella popular y estelarizó 142 películas en total. De acuerdo a un biógrafo: ‘John Wayn personificó para millones la herencia de frontera de la nación’”.
Los norteamericanos de verdad que viajaron hacia el oeste con la esperanza de encontrar allí una mejor vida eran, en su mayoría, gente pobre sin nada qué perder. Con pocas herramientas y ningún recurso, improvisaron como mejor pudieron. Soportaron hambre dolorosa, sed agotadora, frío desesperante, enfermedad rampante y la muerte prematura de las personas que amaban.
Romantizamos a estas familias que luchaban de un siglo más lejano y las llamamos “individuos ásperos, autosuficientes”. Los imaginamos como personajes fuertes y bellos en una película de John Wayne.
Esta es mi pregunta: ¿Cuando le quitas la brillantina de Hollywood a estas personas y las ves en real, su inventiva fue una expresión de confianza exuberante, o fue un producto de su desesperación abyecta?
Muchos de ustedes simpatizaron con los millones de nosotros tejanos que temblamos en nuestros hogares durante varios días a temperaturas por debajo del congelamiento, sin calefacción, sin electricidad, sin agua y sin baños.
Taladré varios agujeros amarillos en la nieve.
No tener electricidad implica no tener comida caliente y en los estados sureños como Texas, las calles heladas quieren decir que no hay entregas a domicilio, ni camiones de bomberos, ni ambulancias, ni policía. Hasta las tiendas de comida estaban cerradas. El hospital más cercano a nuestra casa fue evacuado.
Cuando Pennie y yo ya teníamos 3 días sin agua, el exgobernador que preside sobre la desregularización de la energía en Texas (y desmanteló las regulaciones que hubieran asegurado la entrega consistente de agua y electricidad en nuestro estado), llamó a una conferencia de prensa para anunciar orgullosamente que los tejanos estarían gustosos de “estar sin electricidad por más de tres días para mantener al gobierno federal fuera de sus asuntos”.
Ese es un tipo que ha visto una película demás de John Wayne.
Y luego está el senador de Texas que decidió que, “para ser un buen papá”, se iba a subir a un jet y buscar un poco de consuelo en el Four Seasons del soleado Cancún, México. Pero puedo hacerle espacio a eso. En realidad no lo culpo por eso. Si yo no estuviera preocupado por el Covid, lo hubiera hecho también.
La parte “John Wayne” de la historia es que voló a Cancún con una mascarilla en la cara estampada con una imagen de una bandera vieja de Texas de los años anteriores a que fuera estado. Esa bandera muestra la estrella de Texas con un gran cañón y las palabras “Ven y Tómalo”.
En 1835, cuando los colonos europeos se rebelaron contra el gobierno de México, tomaron control de un cañón en un pueblo fronterizo, luego dejaron ondear una bandera con un dibujo de ese cañón y agregaron las palabras “Ven y Tómalo”.
Básicamente, le estaban sacando el dedo a los mexicanos.
¿Pero por qué — 186 años más tarde — habría una persona de ostentar un símbolo que insulta a los mexicanos, mientras se está escapando A MÉXICO para huir de las condiciones de tercer mundo de su hogar?
Una película demás de John Wayne, por eso.
Nacido en Texas y criado en la parte peligrosa de un pueblo de Oklahoma, no soy extraño a la violencia. Mi disposición de abrazarla cuando se presenta es alarmante para la mayor parte de mis amigos. Así que no pienses que me puedes descartar como un pequeño hombre sobre-refinado que necesita ser protegido de las realidades crueles de la vida.
Tengo todo esto en la mente por una cita en el Memo del Lunes por la Mañana del 15 de febrero de John McCain, un hombre que fue todo lo que Marion Morrison afectaba ser.
“La guerra es fea. Nada, ni la valentía con la que se pelea ni la nobleza de la causa que sirve, puede glorificar la guerra. La guerra es espantosa más allá de la descripción y sólo un tonto o un fraude puede sentimentalizar su cruel realidad. Lo que sea que se gane en una guerra, es la pérdida lo que recuerda el veterano.” — John McCain
La declaración de McCain ha estado dando vueltas en mi cabeza durante las últimas dos semanas. Estoy completamente de acuerdo con él; no hay nada glorioso, nada honorable, nada virtuoso en la dificultad, el dolor, el sufrimiento. “Sólo un tonto o un fraude podría sentimentalizar su cruel realidad”.
Los que han estado involucrados en combate mortal, cara-a-cara, casi nunca vomitan clichés de hombre-rudo. Dejan las habladurías de pose para los que poseros, los hombres que han visto una película demás de John Wayne.
Roy H. Williams