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El Memo del Lunes

Haz que escuchen lo que no dijiste

Haz que escuchen lo que no dijiste

Te dijeron que se llamaba “leer entre líneas”.

Pero lo que no te dijeron es que el escritor lo puso allí — entre las líneas — para que tú lo descubrieras por tu cuenta.

Di la verdad y la gente va a dudar. Pero si quieres tentar a esas personas a seguirte a donde ellas puedan descubrir esa verdad por su cuenta, los habrás convencido hasta lo más profundo de sus almas.

Tienes que dejar que ellos encuentren el tesoro por su propia cuenta.

Pero está bien dejar un rastro de migajas.

Sólo no seas demasiado obvio.

Cuando las migajas son demasiado grandes o están muy juntas, la gente se siente manipulada.

Vas a saber que hiciste el trabajo de forma perfecta cuando las personas a quienes les abriste los ojos quieran contarte de “esta cosa nueva maravillosa” que descubrieron.

Las madres pasan por esto todos los días.

¿Cuántos años tenías cuando al fin descubriste que la mayor parte de eso que estabas “descubriendo” y compartiendo con tu mamá eran sólo cosas que ella había puesto en tu camino para que tú las encontraras?

Las esposas también son buenas haciendo esto. La Princesa Pennie hace esto con tanta sutileza y gracia que muchas veces pasan días o semanas antes que yo me dé cuenta de qué hizo.

Pero yo no soy ni madre ni esposa, así que mi única opción es recordarte torpemente de las cosas que ya sabes. Entonces tienes la libertad para decir: “Sí, ya sabía eso, pero gracias por recordarme”.

Estas son las cosas que no permito que olvides:

(¿O debería decir: “Estas son las cosas que no quisiera que olvidaras”? Te dejo que tú decidas. Y estoy razonablemente seguro que mi puntuación anterior está mal pero no puedo descifrar cómo frasear la pregunta para Google, así que, con su permiso, prosigo, ¿está bien?)

  1. Nunca digas que eres honesto. Sólo di las cosas que alguien honesto diría. Habiendo seguido las migajas, el que escucha concluirá que: “Vaya. Esta persona realmente es honesta”.
  2. Nunca digas que eres generoso. Sólo da de forma libre lo que alguien generoso daría. El que recibe concluirá que: “Vaya. Esta persona realmente es generosa”.
  3. Nunca digas que eres inteligente. Sólo escucha con atención y asiente con tu cabeza como que entiendes. El que habla concluirá que: “Vaya. Esta persona realmente entiende”.
  4. Ahora que lo pienso, nunca digas que eres nada. Sólo demuestra la cualidad por la que quieres ser reconocido.
  5. En otras palabras, cállate y hazlo.

No digas que eres.

Demuestra que eres.

Estoy hablando acerca de la publicidad, por supuesto.

Pero creo que el mismo consejo aplica para casi cualquier otra situación en la vida.

¿Te fijaste en la anomalía del punto 3, el de la inteligencia? ¿Te fijaste en qué faltaba? ¿Escuchaste lo que no dije?

No te dije: “Sólo di algo que únicamente diría alguien inteligente”.

Porque eso NUNCA funciona. Tratar de sonar inteligente sólo te hace ver como un asno pomposo.

Pero eso ya lo sabías.

Eres tan bueno escuchando.

Gracias.

Roy H. Williams

P.D.: Le pedí a Indy que llenara la madriguera del conejo con pasajes interesantes de libros que dicen cosas sin decirlas abiertamente.

El juego es ver si puedes descifrar lo que cada escritor está diciendo “entre líneas”. — RHW