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¿Qué tiempo es este?

lunes, 13 de julio de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Pearl

Un amigo cercano me contó la semana pasada que no le caigo bien a su esposa:  habiéndome visto hablar frente a un público, ella está convencida que carezco de humildad.  Soy un hombre ostentoso, arrogante y sin principios, sin misericordia y frío.


Ella no ha sido la primera que ha dicho esto.

Veo su punto y no lo discuto.  La publicidad es una implacable competencia por el tiempo y la atención del público.  Cada negocio que pide la atención y el tiempo está en lucha con todos los demás.  Lo mismo es cierto en los discursos públicos.  Es la sobrevivencia del más apto.  “Y aunque camino en el valle de la sombra de la muerte, ningún mal temeré.  Por que soy el más grande hijo de la chingada en el valle.”
Sí, definitivamente veo su punto.

En el 2006, uno de mis cliente más antiguos me contó que su principal competidor se había declarado en quiebra y que sus activos estaban siendo subastados.  Yo le dije, “Excelente.  Tengo años tratando de quebrar a ese hombre.” Mi cliente estaba repugnado, hasta que le recordé que era mi trabajo planificar las batallas en las que mueren hombres buenos.  “¿En serio quieres que adopte la actitud de que hay suficiente mercado allá afuera para todos? `¿Quédate contento con lo que tienes? ¿No presiones por más?´ Si eso es lo que quieres de mí, sólo dímelo y mi trabajo va a ser muchísimo más fácil.”  Le recordé una declaración hecha por el General George S. Patton: “Uno no gana las guerras muriendo por la patria.  Uno gana haciendo que el otro pobre bastardo muera por la suya.”

Mi cliente, un hombre gentil y generoso, finalmente entendió mi papel como consultor de mercadeo y nunca volvimos a hablar del asunto.


Lo extraño es que no soy un competidor natural.  Nadie me quiere de su parte en los deportes, porque no me importa si ganamos o no.  Mi vehículo diario es un pickup de 8 años, sin ventanas eléctricas y cuando no estoy hablando frente a un público, me pongo la misma ropa que he tenido desde hace una docena de años.  En privado, soy tan aburridamente promedio que soy perfectamente invisible.


Pero sí, cuando alguien deja caer US$25,000, aparece otro tipo completamente diferente.  “¡Es hora del espectáculo!  ¡Prepárate para maravillarte!”

El Taller de los Mundos Mágicos de la Comunicación empieza con una investigación de la dualidad, en el cuál estudiamos las contradicciones declaradas de la vida, esas iguales-pero-opuestas realidades que son el fundamento de la existencia entera.  “En el momento de verse enfrentado ante una dualidad,” le digo a la clase, “un estudiante pobre escogerá un lado y desechará el otro.  Pero un estudiante brillante acercará ambos lados de la dualidad y sentirá la electricidad que corre entre ambos.”

Los protones se contradicen con los electrones.  La inhalación se deshace con la exhalación.  ¿Ambos, el hielo y el vapor son agua?  ¿En serio?

En el tercer capítulo de su Eclesiastés, Salomón lo dice así:

Todo tiene su momento,
y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
Tiempo de nacer y tiempo de morir,
tiempo de arrancar y tiempo de plantar,
tiempo de matar y tiempo de sanar,
tiempo de destruir y tiempo de construir,
tiempo de llorar y tiempo de reír,
tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar,
tiempo de tirar piedras
y tiempo de recogerlas,
tiempo de abrazarse
y tiempo de separarse,
tiempo de buscar y tiempo de perder,
tiempo de guardar y tiempo de arrojar,
tiempo de romper y tiempo de coser,
tiempo de callar y tiempo de hablar,
tiempo de amar y tiempo de odiar,
tiempo de guerra y tiempo de paz.


¿Qué tiempo es éste?  Para ti, quiero decir.

Mi familia adoptó una perra callejero cuando yo estaba en tercer grado.  Ella durmió en mi habitación hasta el día en que murió, diez años después.  Pearl era una perra tranquila, llevadera y haragana, juguetona y divertida; salvo que tú actuaras como si fueras a lastimarme.  Entonces, en un horrible destello de pelos y dientes, la juguetona Pearl se convertía en una bestia sedienta de sangre que sólo tenía hambre de tu garganta.  La gente que era testigo de esta transformación se quedaban asombrados.  Mi pequeña perrita alegre tenía el alma de un tigre.  Pearl entendía la diferencia entre el tiempo de juego y el tiempo de guerra.


¿Qué tiempo es éste?  Para ti, quiero decir.


“En la paz, nada le sienta mejor a un hombre
como la quietud modesta y la humildad;
Pero cuando el estruendo de la guerra resuena en nuestros oídos,
Entonces imitamos la acción del tigre;
Pon rígidos los músculos, convoca a la sangre…
Ahora aprieta los dientes y ensancha tus fosas nasales,
Mantiene con fuerza el aliento y desdobla todo espíritu
Hasta su altura completa.”
– William Shakespeare, Enrique V, Acto iii, Escena 1

El Jesús de la escuela dominical es un hombre pasivo, tipo Gandhi, quien nos llama a presentar la otra mejilla.  Pero el Jesús del capítulo 2 de San Juan es un hombre de violencia premeditada que ”hizo un látigo de cuerdas y echó fuera del templo a todos, con sus ovejas y bueyes; tiró al suelo las monedas de los que cambian dinero y tumbó sus mesas.”

¿Vas a presentar la otra mejilla el día de hoy, o vas a hacer un látigo de cuerdas?


“Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo.”

¿Qué tiempo es éste?  Para ti, quiero decir.

Roy H. Williams

P.D.: Cada Memo del Lunes por la Mañana tiene una madriguera de conejo.  Para entrar en la madriguera, simplemente haz click sobre la imagen que se encuentra arriba del título de cualquier Memo del Lunes por la Mañana.
Hacer click sobre la foto que se encuentra hasta arriba de una página dentro de la madriguera de conejo te llevará a un nivel más profundo.
Las fotografías que aparecen debajo de esta primera fotografía te llevarán de vez en cuando hacia túneles laterales, todos los cuales son extraños.  (Los videos no cuentan como fotos.)  Sabrás cuándo has llegado a la página final cuando el beagle te da la BeaglePalabra de la semana.
¡Feliz spelunking!

Tamara Tomko-Esquivel

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