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El Memo del Lunes

¿Hay Una Forma Correcta de Criticar?

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¿Hay Una Forma Correcta de Criticar?

El estatista, de acuerdo a Wikipedia, “a quien frecuentemente se le considera como el padre del conservadurismo moderno”, fue Edmund Burke (1729-1797). Yo desconocía esto hasta que me lo topé mientras buscaba el origen de su famosa declaración: “Todo lo que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada.”

Una contraparte digna de Edmund Burke podría ser George Bernard Shaw, ampliamente considerado como un campeón temprano del pensamiento liberal. Shaw escribió: “Cuando un hombre estúpido está haciendo algo de lo que se avergüenza, siempre declara que es su deber.” (1)

Vas a encontrar estas dos citas en la base de datos aleatoria del MondayMorningMemo.com porque estas declaraciones nos hacen pensar.

Y pensar nunca es algo malo.

Examina esa primera cita y te vas a dar cuenta que está basada en la premisa que algunas personas son buenas y algunas son malas.

La segunda cita está basada en la premisa que algunas personas son estúpidas y algunas no.

¿Pero alguna vez haz conocido a alguien que fuera tan bueno que no hubiera nada de malo en él, o alguien tan malo que no hubiera bueno?

¿Y alguien que sea tan sabio que nunca haya hecho algo estúpido?

Witold Gambrowicz era un escritor polaco oscuro hasta que sus diarios privados fueron descubiertos después de su muerte en 1969. De acuerdo al Paris Review, son considerados “ampliamente como su obra maestra”.

Una de las pepitas doradas que nos dejó Gambrowicz fue su teoría en cómo escribir una crítica de un libro.

“La crítica literaria no se trata acerca de juzgar a un hombre por otro (¿quién te dio ese derecho?) sino acerca de reunir a dos personalidades en términos absolutamente equitativos. Por lo tanto no juzgues. Simplemente describe tus reacciones. Nunca escribas acerca del autor de la obra, sólo acerca de ti mismo en confrontación con la obra del autor. Tú tienes permiso de escribir acerca de ti mismo.”

Vaya. Lo entiendo. Y esta idea no está limitada a la crítica literaria.

En vez de decir: “Lo que estás a punto de hacer es la cosa más tonta que jamás haya escuchado y si la haces, eres un idiota”, uno podría decir: “Si yo fuera a hacer lo que estás a punto de hacer, tendría mucho miedo”.

Entonces si tu amigo te pregunta: “¿Por qué tendrías miedo?” podrías compartir tus preocupaciones con él.

“Cualquiera que sea el curso que decidas tomar, siempre va a haber alguien que te diga que estás equivocado. Siempre existen dificultades que surgen para tentarte a creer que tus críticos tienen razón. Hacer un mapa de una ruta de acción y seguirlo hasta el final requiere valentía.”

– Ralph Waldo Emerson

Nunca he encontrado a alguien que me pueda explicar la diferencia entre la crítica constructiva y la simple crítica.

La violencia puede matar el cuerpo, pero la crítica mata el espíritu. Si deseas lograr un cambio, tienes que armar tu alma para resguardarte de ella.

John Steinbeck nos recuerda que toda la crítica está basada en percepciones subjetivas y personales y que esas percepciones nunca son universalmente verdaderas.

“Un pintor, que permite que el color y la línea observados se metan entre sus ojos, recorran sus pilares nerviosos y se mezclen bien con su experiencia antes que se derrame sobre el lienzo, ha hecho que su pintura diga `Podría ser así.’ Tal vez su crítico, no siendo tan honesto ni tan sabio, dira: `Esto no es así. Esta pintura está condenada.´ Si ese crítico pudiera decir: `Esto no es así para mí, pero eso podría ser porque mi mente y experiencia no son idénticas a las del pintor.’, ese crítico podría ser un mejor crítico por lo mismo, así como el pintor es un mejor pintor por saber que él mismo es el pigmento.”(2)

Si queremos hacer del mundo un mejor lugar, si queremos que se terminen las políticas polarizadas, si queremos hacer amigos en vez de enemigos, debemos recordar el consejo de Gambrowicz, Emerson y Steinbeck.

Por lo menos eso me parece a mí.

¿También te lo parece a ti?

Roy H. Williams

1 Caesar y Cleopatra, Acto III, de George Bernard Shaw (1901)

2 Sea of Cortez, p. 265, de John Steinbeck (1941)