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El Memo del Lunes

La Gente de la Palabra

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La Gente de la Palabra

Alguna gente de la palabra sienten que es su obligación corregirte cuando usas una palabra inadecuadamente. Esta gente es como un perro pedante de nariz puntiaguda, determinado a puyarte en el trasero, con la pretensión de que es para tu propio bien.

Yo no soy de esa clase de gente de la palabra.

La gente de mi tribu cree que las palabras están coloreadas de tintes brillantes de grados y sutiles sombras de asociación.

Agrega blanco a un color y el resultado será una tinta de ese color.

Agrega negro y el resultado será un matiz.

Agrega ambos blanco y  negro y el resultado será un tono.

Pero si usas “tinta” y “matiz” y “tono” indistintamente, prometo no corregirte.

La definición de una palabra se determina por su color básico.

El sonido de una palabra determina su tinta, matiz o tono.

Los sonidos de las palabras se determinan por sus fonemas.

Los fonemas obstruyentes son sonidos con orillas duras que asociamos con letras como p, b. d, t, c y g.

Los fonemas sonoros son sonidos mullidos que asociamos con letras como l, m, n, gu, hu.

Leamos esas listas de nuevo, pero esta vez haremos el sonido representado por las letras, en vez de decir los nombres de las letras en sí mismas.

Los fonemas obstruyentes incluyen p, b. d, t, c y g así como otros sonidos de orilla dura.

Los fonemas sonoros incluyen l, m, n, gu, hu, así como otros sonidos con orillas suaves.

La tinta, matiz, o tono de cada palabra que escribimos se ve afectado por los fonemas que tienen al principio y al final.

Esas mismas palabras, cuando se dicen sin embargo, van a ver alterados sus tintas, matices y tonos por la inflexión y acento del que las dice, así como por los gestos y expresiones faciales y – espéralo – el “tono” de su voz.

Así es. Tu “tono de voz” se refiere al balance de luz y sombra que contiene.

Escuchemos una vez más la segunda oración del primer párrafo de hoy. Cuenta los fonemas duros en esas palabras y encontrarás 22 ocurrencias de p, t, d, c, q.

Fíjate cómo están sobrepuestas para mayor impacto:

“Esta gente es como un perro pedante de nariz puntiaguda, determinado a puyarte en el trasero, con la pretensión de que es para tu propio bien.”

Casi puedes sentir la punta de la nariz de ese perro.

Escoge tus palabras

no sólo por sus definiciones,

sino por sus sonidos.

Y ahora ya hice mi punto yo también.

Roy H. Williams

 

Rober Frost, el Poeta Laureado designado por John F. Kennedy y discutiblemente el autor más querido del verso en el siglo XX, escribió una carta a su amigo John Bartlett el 4 de julio de 1913, en la que le dijo: “Recuerda que el sonido de la oración muchas veces dice más que las palabras. Hasta casi puede irónicamente dar un significado opuesto a las palabras.”

Y el mago no es el único demente que piensa que las palabras tienen color. La entrenadoras de ventas Mary Christensen dice: “El blanco y negro dice: el color vende. Ponle color a tus conversaciones y presentaciones con historias y anécdotas.”

Tom Robbins – uno de los más grandes escritores en la historia del mundo- se alinea con el punto de vista del mago acerca de la gente que siente la necesidad de corregirte cuando usas una palabra de forma incorrecta. Tom dice: “No confíes de nadie que prefiere ser gramáticamente correcto a pasársela bien.” Más acerca de Tom Robbins en la madriguera del conejo. Haz clic sobre el libro abierto al principio de esta página y ya estás adentro. – Indy