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El Memo del Lunes

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Proyecto Vasto, Compromiso Medio-Vasto

Tú tienes un sueño, una esperanza para el futuro. ¿Pero estás dispuesto a gastar lo que cuesta lograrlo, soportar lo que se requiere de ti y luchar todo el tiempo que sea necesario?

La acción inexorable es lo que convierte los ensueños ilusionados en objetivos de hierro.

Tú dices que tienes una meta.

Déjame verte a los ojos.

Ahora dime qué hiciste hoy.

Acción Inexorable

(Del Memo del Lunes por la Mañana del 27 de octubre del 2002)

¿Te gustaría aprender acerca de la magia de los pex?

Los Pex son Pequeños Elementos eXponenciales, diminutos, pero imparables cambios que se juntan para hacer un milagro.

El poder de un pex no estriba en su tamaño, sino en su ocurrencia diaria.

Para que un pex haga su magia eXponencial, ese Pequeño Elemento tiene que suceder cada día… cada día… cada día.

Cada día.

Algo divertido… Cuando el progreso diario se junta con progreso, no se suma, se multiplica.

Para capturar la magia de los Pequeños Elementos eXponenciales, debes aprender a preguntarte “¿Qué diferencia hice hoy?” Y nunca irte a dormir sin haber hecho tu Pequeño Elemento para moverte más cerca de tu meta.

Pero debes hacer un Pequeño Elemento cada día, no importa qué tan diminuto pueda ser.

Los Pequeños Elementos eXponenciales funcionan de ambas vías. Te pueden levantar o te pueden retener.

Empieza con un dólar. Multiplícalo por dos cada día por tan sólo 20 días y vas a tener 2,097,150 dólares. Pero si reduces el total de cada día por tan sólo un 10 por ciento (un Pequeño Elemento) antes de multiplicarlo por dos al día siguiente, amasarás únicamente 793,564 dólares. Reduce el doblaje de cada día por 35 por ciento (un Pequeño Elemento más grande) y tan sólo tendrás 56,784 dólares – una rebaja del 95.83 por ciento.

Existe un poder nuclear en los pex.

Ahora que entiendes el proceso, vas a necesitar un modelo a seguir.

Una Sociedad de y sus Héroes 

(Del Memo del Lunes por la Mañana del 17 de febrero del 2003)

Los héroes son cosas peligrosas. Más grandes que la vida misma, muy exagerados y siempre posicionados en la luz más favorable, un héroe es una linda mentira.

Tenemos héroes históricos, héroes populares y héroes de cómics. Tenemos héroes en libros y canciones y películas y deportes. Tenemos héroes de moralidad, liderazgo, amabilidad y excelencia. Y nada es tan devastador para nuestro sentido del bienestar como un héroe que haya caído estrepitosamente. Sí, los héroes son algo peligroso de tener.

Lo único más peligroso es no tenerlos.

Los héroes suben la barra que saltamos y mantienen en alto los estándares por los que vivimos. Son los tatuajes siempre presentes de nuestra psique, la encarnación de lo que estamos tratando de ser. Creamos a nuestros héroes de nuestras esperanzas y sueños.

Y luego ellos tratan de crearnos a su imagen.

El Valor de los Héroes

(De Los Mundos Mágicos del Mago de la Publicidad, 2001)

El dicho: “El sol nunca se pone en el Imperio Británico” fue cierto tan recientemente como 1937 cuando la diminuta Inglaterra, de hecho, aún tenía posesiones en cada una de las 24 zonas horarias del mundo. Se sabe que los británicos exploraron, conquistaron y rigieron mucho del mundo durante muchos años, pero lo que no se sabe tanto es lo que los hizo creer que podían hacerlo.

Durante los primeros 1000 años después de Cristo, Grecia y Roma fueron las únicas naciones que contaban historias de sus héroes y campeones. Inglaterra era tan sólo una pequeña isla de rechazados, desterrados y perdedores.

¿Entonces quién inspiro a la neblinosa y diminuta Inglaterra a levantarse y conquistar el mundo?

Un simple monje galés llamado Geoffrey – esperando imbuir a sus compatriotas con un sentido del orgullo – compiló una historia de Inglaterra que le dio a su gente un pedigrí grandioso y glorioso. Publicada en 1136, la “Historia de los Reyes de Bretaña” de Geoffrey fue un detallado recuento por escrito de los hechos de la gente inglesa durante cada uno de los 17 siglos anteriores a 689 AD… y ni una sola palabra era verdad. Sin embargo, con la creación de Merlín, Ginebra, Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda de la tela de su imaginación, Geoffrey de Monmouth convención a una pequeña isla de rechazados, exiliados y perdedores que se vieran a sí mismos como una nación justa y magnífica.

Y no mucho tiempo después de comenzarse a ver a sí mismos de esa manera en sus mentes, se comenzaron a ver así en sus espejos.

La mayor parte de personas asume que las leyendas, mitos e historias de héroes son productos secundarios de las grandes civilizaciones, pero yo estoy convencido que son su causa. A través de la historia, las civilizaciones más poderosas han sido las que tienen historias de héroes; modelos más grandes que la vida que inspiraron a ciudadanos ordinarios a levantarse y realizar cosas asombrosas. No es un secreto que la gente hará cosas en la realidad que se ha visto a sí mismo hacer en su mente.

¿Qué te ves haciendo a ti mismo?

¿Eres una persona que logra hacer cosas?

La gente que logra hacer cosas

pasa de la idea de “ahora no es un buen momento.”

La gente que logra hacer cosas

cree que un buen plan hoy es mejor que un plan perfecto mañana.

La gente que logra hacer cosas

se lanzan de la orilla, confiando que va a aparecer una red.

La gente que logra hacer cosas

construye su nave espacial cuando la están volando.*

La acción inexorable

es lo que convierte a los ensueños ilusionados

en objetivos de hierro.

Dices que tienes una meta.

Déjame verte a los ojos.

Y ahora cuéntame qué vas a hacer hoy.

Roy H. Williams

Tomé prestada la frase de la nave espacial de la lista aún no publicada de “Nosotros Creemos” elaborada por el equipo de Kit y Ace.

¿Pensabas que Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda aparecieron por primera vez en LeMorte D’Arthur de Thomas Malory? Nop, la obra de Malory, publicada en 1485, estaba basada en la “historia” ficticia de Geoffrey de Monmouth que había sido publicada y circulada vastamente 394 años antes en 1136. Y una última cosa, Geoffrey Chaucer era un tipo completamente diferente. “La Historia de los Reyes de Bretaña” de Monmouth había estado en circulación durante más de dos siglos cuando nació Geoffrey Chaucer. – Indian Beagle