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El Memo del Lunes

Conformar es Normar

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Conformar es Normar

La “normalización” comienza con una norma de conducta idealizada – por ejemplo, la forma ideal en la que un soldado debería pararse, marchar y presentar armas, con cada una de estas acciones definidas hasta el último detalle.  Luego se premia a los individuos por conformarse a ese ideal o se les castiga por desviarse de él.

La normalización le permite al líder ejercitar el máximo control social con el mínimo uso de fuerza.  Esta idea del “poder disciplinario” emergió durante el curso del siglo 19, llegó a utilizarse de forma extensa en las barracas militares, las escuelas, las fábricas y las oficinas del siglo 20 y desde entonces se ha convertido en un aspecto crucial de las sociedades modernas.

Yo le echo la culpa a los británicos.

¿Te da curiosidad conocer más? Lee Disciplina y Castigo de Michel Foucault

“Todos sabemos que le están sucediendo cosas malas a nuestro universo político y social; sabemos que los negocios están colonizando porciones cada vez más grandes de la cultura estadounidense; y sabemos que la publicidad dice mentiras.  Todos estamos hartos de la cultura de consumo.  Todos queremos resistir el conformismo.  Todos queremos ser nuestro propio perro.”

– Thomas Frank, Conglomerates and the Media, 1997

“La recomensas del conformismo es que le gustas a todo el mundo menos a ti mismo.”

– Rita Mae Brown, Venus Envy, 1994

“La educación sirve, ya sea (1.) como un instrumento que se utiliza para facilitar la integración de la generación más joven a la lógica del sistema presente y lograr el conformismo, o (2.) para convertirse en la práctica de la libertad, los medios por los cuales hombres y mujeres se enfrentan crítica y creativamente con la realidad y descubren cómo participar en la transformación de su mundo.”

– Paulo Freire, Pedagogy of the Oppressed, 1968

Paolo Freire era un educador milagroso que utilizaba métodos no aprobados para enseñarle a miles de trabajadores de finca brasileños analfabetos a leer y escribir en tan sólo 45 días.  Luego lo metieron a la cárcel.

Yo creo que a Paolo le hubiera encantado la Academia del Mago, una escuela para los imaginativos, los valientes y los ambiciosos.  Nos resistimos a las reglas rígidas y en cambio nos apoyamos en principios universales.

Puestos uno al lado del otro, un palo y una cuerda tienen un perfil similar.  De igual forma, las reglas y los principios se parecen aunque tengan muy poco en común.

Las reglas son palos.  Puedes usarlo para empujar a la gente.  Puedes usarlo para amenazar a la gente.  Puedes usarlo para pegarle a la gente.  Pero no puedes usarlo para ser líder de la gente.  Cuando una regla no se ajusta a la circunstancia, tu única opción es romperla.

Los principios son como cuerdas, capaces de rodear hasta el problema de forma más extraña.  Son menos quebradizos que las reglas y más fuertes.  Los principios susurran consejos sin precio y la gente se deja llevar felizmente por ellos.

Una regla requiere obediencia.

Un principio requiere contemplación.

La gente simple que vive en una sociedad de apachar botones demanda reglas simples.

Los hombres mujeres sabios entienden y aplican leyes universales.

Allí está.  Ya lo dije.

Roy H. Williams