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Consciencia de otro mundo

lunes, 4 de noviembre de 2019

Consciencia de otro mundo

“La palabra ‘artista’ no se aplica a los escritores tan fácil como a los músicos o escultores o pintores, porque el medio en el que trabajan — nuestro lenguaje — es utilizado por todos sin pensarlo en particular o alguna consideración por la economía o la forma. El lenguaje es el afán común de cualquier clase de experiencia y no entra en la cabeza de la mayor parte de personas que lo utilizan con alguna habilidad consciente o efectividad.”
“Pero el escritor serio es un artista y el lenguaje es su medio y la forma en la que lo emplea es del mayor de los intereses. Graham Green ha dicho que ‘el arte creativo parece permanecer una función de la mente religiosa’ y que es esta cualidad de consciencia de otro mundo…”
– Robertson Davies, El corazón feliz, p. 115
“Cuando Cervantes invitó a una nueva generación de lectores a seguir a su caballero por la Sierra Morena, ellos descubrieron a través de sus lágrimas de risa que habían entrado en un mundo nuevo. Para los escritores y lectores por venir, las páginas de un libro nunca podrían ser otra vez objetos extraños de maravilla, para ser admirados desde la distancia. Desde entonces, abrir un libro significaría entrar en un espacio más parecido al propio, una Sierra Morena vecina en vez de un bosque mítico o un desierto mítico y aún esos lugares de misterio y magia desde El País del Nunca Jamás, hasta Hogwarts, siempre serían lugares a los que otras versiones de nosotros mismos irían a buscar alivio de las presiones, el dolor o simplemente el aburrimiento de nuestras vidas diarias.”
– William Egginton, El hombre que inventó la ficción, p. 136
“En mi vida como escritora, me recuerdo frecuentemente — me consuelo — con lo que William Faulkner dijo acerca de El sonido y la furia. Toda la novela, decía él, dependía de una imagen, el atisbo de los calzones enlodados de una niña pequeña vistos desde el suelo mientras ella escala un árbol. ¿Cómo puede un mundo entero girar alrededor de una cosa tan pequeña e incidental? ¿Puede ser que Faulkner concibió su obra maestra a partir de este momento delgado y sucio?
“Yo imagino que la mayoría de escritores de novelas comenzaron con un fragmento similar, un pedazo de experiencia tan irresistible, tan perturbador e inevitable — siempre allí, en la periferia de la consciencia — que tienen que construir un mundo elaborado a su alrededor. Este mundo, esta novela, no es simplemente un contenedor o una forma de limar la imagen hasta hacerla desaparecer, sino un intento de hacerla comprehensible y guardar su poder.”
– Kathryn Harrison, Cuando la inspiración empezó de forma estoica desde una fotografía vieja
“La ficción usualmente se mira como un entretenimiento de escape… pero es difícil reconciliar la teoría escapista de la ficción con los patrones profundos que encontramos en el arte de contar historias… Nuestros varios mundos ficticios son — en su totalidad — escapes de horror. La ficción puede que nos libere temporalmente de nuestros problemas, pero lo hace entrampándonos en un nuevo set de problemas — en mundos imaginarios de luchas y estrés y penas mortales.”
— Jonathan Gottschall, El animal que cuenta cuentos: Cómo las historias nos hacen humanos
“Ve, pues — existen otros mundos distintos a este.”
– Stephen King
Si quieres ver un mundo distinto, la herramienta que utilices va a ser lo que te defina. Oscar Wilde era dramaturgo. Él puso sus palabras, al igual que un ventrílocuo, en las bocas de actores en el escenario. Los escritores de anuncios, guionistas y novelistas sólo se diferencian por sus muñecos de ventrílocuo, las máscaras detrás de las que se esconden.
A algunos muñecos de ventrílocuo se les llama “presentadores de noticias” y ellos no se diferencian de los actores en cualquier otra ficción. La pregunta que debemos hacernos es: “¿Quién se esconde detrás de esa máscara y qué mundo imaginario nos está tratando de vender?”.
Roy H. Williams
P.D.: En una cena para 49 premios Nóbel en 1962, el presidente John F. Kennedy bromeó que el evento era “la colección más extraordinaria de talento, conocimiento humano, que jamás se haya reunido en la Casa Blanca, con la posible excepción cuando Thomas Jefferson cenaba solo”.
Thomas Jefferson era famoso por odiar los periódicos, aunque sospecho que hubiera odiado la radio, la televisión y el internet aún más. Cuando le escribió a su amigo John Norvell en 1807, Jefferson le dijo: “El hombre que no lee nada tiene mejor educación que el hombre que sólo lee los periódicos. Los anuncios contienen las únicas verdades que pueden creerse en un periódico.”

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