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Ten cuidado de los errores invisibles

domingo, 1 de septiembre de 2019

Ten cuidado de los errores invisibles

Mi educación extraña fue comprada con decenas de millones de dólares de dinero de otra gente.
Esta es la historia de cómo sucedió. Cuando cumplí 20 años, me pasé los siguientes 2 años haciéndoles 3 preguntas a empresarios:
“¿Alguna vez has hecho algo de publicidad que sentiste que verdaderamente funcionara? Cuéntame.”
“¿Alguna vez has estado emocionado acerca de un plan de publicidad que luego sentiste que fue una pérdida de dinero? Cuéntame.”
“¿Aún estás haciendo lo que sentiste que realmente funcionó? ¿Por qué no?”
Elaboré esas preguntas porque las cosas que me estaban enseñando acerca de la publicidad no tenían sentido para mí.
Cuando un veinteañero dice que está “estudiando publicidad” y pregunta si puedes compartir tus observaciones y experiencias con él, la mayor parte de personas lo hacen felizmente. En el lapso de dos años, los errores de publicidad que todos estaban cometiendo me parecieron enormemente obvias.
La mayor parte de personas habían seguido el mismo camino lógico para llegar a la misma respuesta equivocada.
Estudiamos negocios exitosos porque creemos que podemos ser exitosos haciendo lo que ellos hicieron. Ignoramos los fracasos en la creencia tonta que no tienen nada qué enseñarnos.
Cuando los fracasos se vuelven invisibles, los errores seductores que causaron esos fracasos también se vuelven invisibles. Es por esto que todos tienden a cometer los mismos errores en la publicidad.
Las lecciones importantes se aprenden del fracaso, no del éxito. Como hombre joven, coseché las lecciones de cientos de empresarios cuya experiencia colectiva llegaba a un total de docenas de siglos y decenas de millones de dólares.
¿Te sorprende que los errores cometidos por esos empresarios sean igual de comunes hoy?
Cuando enfocamos nuestra atención en aquellos que tuvieron éxito — e ignoramos las lecciones de quienes fallaron — nos lanzamos de lleno en “sesgo de sobreviviente”, un fallo lógico peligroso pero invisible.
Estudia sólo los que sobrevivieron el proceso de selección.
Ignora a aquellos que no sobrevivieron.
Felicitaciones. Acabas de tropezarte con el sesgo de sobreviviente.
Cuando el Centro de Análisis Navales evaluaron los agujeros de balas en los aviones que regresaban de misiones durante la Segunda Guerra Mundial, se recomendaba armadura para las áreas que mostraban más daño. Un ingeniero, Abraham Wald, popularizó el término “sesgo de sobreviviente” cuando él apuntó que: “Estos son los aviones que fueron capaces de retornar a la base. Las áreas que necesitamos reforzar son las áreas que están sin daño en estos aviones, porque ésas son las áreas en las que el daño hace que sea imposible que regresen”.
La mayoría de nosotros hacemos de forma inconsciente lo que todo el resto del mundo está haciendo. ¿Pero qué pasa si todos están equivocados?
La razón por la que la historia se repite es porque no le pusimos atención la primera vez.
La sabiduría tradicional usualmente es más tradición que sabiduría.
Cuando insiste en ser normal, te condenas a ser promedio.
Aléjate de la manada. Conduce un experimento. No importa cómo termine, habrás aprendido algo que no sabías antes.
O te podrías ahorrar todo eso y simplemente venir a la Academia del Mago. Vamos a trabajar duro todo el día y luego sentarnos a 900 pies encima de la ciudad en el Observatorio de Estrellas David McInnis y aúllale a la luna.
Si esa frase te dio miedo, probablemente no te guste este lugar. Pero si instintivamente supiste que estaba bromeando y te hice reír un poco, ¿qué estás esperando?
Aruú,
Roy H. Williams

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