{"id":2735,"date":"2020-10-12T16:52:02","date_gmt":"2020-10-12T22:52:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/?p=2735"},"modified":"2020-10-12T16:52:04","modified_gmt":"2020-10-12T22:52:04","slug":"islas-de-escritores","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/?p=2735","title":{"rendered":"Islas de escritores"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"Islas de escritores\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"780\" height=\"310\" src=\"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/2020_40_Indy-and-Aloha-navel-gazing.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2738\" srcset=\"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/2020_40_Indy-and-Aloha-navel-gazing.jpg 780w, http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/2020_40_Indy-and-Aloha-navel-gazing-300x119.jpg 300w, http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/2020_40_Indy-and-Aloha-navel-gazing-768x305.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 780px) 100vw, 780px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n<p>Islas de escritores<\/p>\n<p>Cada libro es una isla que s\u00f3lo existe en la mente de su escritor y la esperanza de todo escritor es que t\u00fa visites su isla y quedes feliz de haberlo hecho. Pero en la Lejana Cercan\u00eda (The Faraway Nearby), su libro acerca de c\u00f3mo forjamos nuestras vidas de historias y c\u00f3mo estamos conectados por la empat\u00eda, narrativa e imaginaci\u00f3n, Rebecca Solnit dice:<br>\n\u201cEl objeto que llamamos libro no es el verdadero libro, sino su potencial, como una partitura musical o una semilla. Existe plenamente s\u00f3lo en el acto de ser le\u00eddo. Y su verdadero hogar es dentro de la mente del lector, en donde resuena la sinfon\u00eda y germina la semilla. Un libro es un coraz\u00f3n que s\u00f3lo palpita en el pecho de otro.\u201d<br>\nYo pienso en los libros como islas, pero Rebecca Solnit piensa en ellos como partituras de m\u00fasica o semillas. Segu\u00ed ese tren de pensamientos hasta que me di cuenta que ella y yo simplemente hab\u00edamos descubierto diferentes met\u00e1foras para describir c\u00f3mo los libros son portales literarios de escape hacia realidades alternas.<br>\nAburrido de s\u00f3lo verme el ombligo, decid\u00ed investigar los 5,067 pasajes en la base de datos de citas aleatorias en MondayMorningMemo.com para ver cu\u00e1ntos otros escritores hab\u00edan hablado de islas. As\u00ed que me conect\u00e9 a la secci\u00f3n de administraci\u00f3n, tecle\u00e9 la palabra \u201cisla\u201d en la barra de b\u00fasqueda y me encant\u00f3 encontrar que hab\u00eda transcrito pasajes de \u201cislas\u201d de no menos de una docena de mis autores favoritos.<br>\n\u201cAlgo del sentimiento sagrado en las islas viene, creo, de esta geograf\u00eda extra\u00f1a, el\u00e1stica. Las islas se hacen m\u00e1s grandes, parad\u00f3jicamente, por la escala del mar que las rodea. El elemento que pudiera reducirlas, que pudiera pensarse que las cerca, tiene el efecto opuesto. El mar eleva estas pocas hect\u00e1reas a algo que nunca ser\u00edan si estuvieran escondidas tierra adentro. El mar vuelve significativas a las islas.\u201d<br>\n\u2013 Adam Nicolson, Sea Room<br>\nDesde 1888 hasta su muerte en 1894, Robert Louis Stevenson vivi\u00f3 en el Mar del Sur. El diario acerca de sus viajes por las islas se public\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de su muerte.<br>\n\u201cPocos hombres que vienen a las islas las dejan; les salen canas en donde arribaron; las palmeras les hacen sombra y las brisas los abanican hasta que se mueren, tal vez atesorando hasta el final la idea de una visita a casa, que rara vez se realiza, m\u00e1s raro a\u00fan se disfruta y a\u00fan m\u00e1s rara vez se repite. Ninguna parte del mundo ejercita el mismo poder atractivo sobre el visitante y la tarea que tengo delante m\u00edo es comunicar a los viajeros de chimenea alg\u00fan sentido de su seducci\u00f3n y describir la vida, en el mar y la tierra, de muchos cientos de miles de personas, algunas de nuestra propia sangre y lenguaje, todos ellos contempor\u00e1neos nuestros, y a\u00fan as\u00ed tan remotos en pensamientos y h\u00e1bitos como Rob Roy o Barbarossa, los Ap\u00f3stoles o los C\u00e9sares.\u201d<br>\nTres a\u00f1os m\u00e1s tarde, Mary Kingsley habl\u00f3 de sus Viajes por el Oeste de \u00c1frica (Travels in West Africa), un bestseller en 1897.<br>\n\u201cUna vez, un hipop\u00f3tamo y yo estuvimos juntos en una isla y yo quer\u00eda que uno de los dos partiera. Prefer\u00eda ser yo la que lo hiciera, pero el hipop\u00f3tamo estaba cerca de mi canoa y parec\u00eda que se iba a quedar all\u00ed, as\u00ed que avanc\u00e9 cautelosa y t\u00edmidamente hacia \u00e9l y finalmente lo rasqu\u00e9 detr\u00e1s de la oreja con mi paraguas y nos separamos en buenos t\u00e9rminos. Pero con el cocodrilo fue diferente\u2026\u201d<br>\nPero 30 a\u00f1os antes que Robert Louis Stevenson y Mary Kingsley escribieran acerca de sus islas, Mark Twain tuvo algunas palabras qu\u00e9 decir acerca de la propuesta anexi\u00f3n por parte de los Estados Unidos de las Islas de Sandwich:<br>\n\u201cCuando estas islas fueron descubiertas, la poblaci\u00f3n era de alrededor de 400,000 personas, pero el hombre blanco lleg\u00f3 y trajo varias enfermedades complicadas y educaci\u00f3n y civilizaci\u00f3n y toda clase de calamidades y consecuentemente la poblaci\u00f3n comenz\u00f3 a declinar con una actividad notable. Hace cuarenta a\u00f1os fueron reducidos a 200,000 y cuando incrementaron las facilidades educacionales y civilizadoras, se redujeron a 55,000, y est\u00e1 propuesto enviar a unos cuantos misioneros m\u00e1s y acabarlos. No es la educaci\u00f3n o la civilizaci\u00f3n las que los conquist\u00f3, son las enfermedades importadas y ya todos padecen de tuberculosis y otras aflicciones confiables y, hablando en forma figurativa, est\u00e1n retir\u00e1ndose de sus negocios muy r\u00e1pido. Cuando agarren sus cosas y se vayan, podremos tomar posesi\u00f3n como sus herederos leg\u00edtimos.\u201d<br>\nEn su libro, Marina, Carlos Ruiz Zaf\u00f3n escribe acerca de una isla extra\u00f1a en el coraz\u00f3n de Barcelona.<br>\n\u201cEl cementerio de Sarri\u00e0 es una de las esquinas mejor ocultas de Barcelona. Si lo buscas en los mapas, no lo encontrar\u00e1s. Si le preguntas a los locales o a los taxistas c\u00f3mo llegar, probablemente no sabr\u00e1n c\u00f3mo, aunque todos hayan escuchado hablar de \u00e9l. Y si, por casualidad, tratas de buscarlo por tu cuenta, lo m\u00e1s probable es que te pierdas. Los pocos afortunados que saben el secreto de su ubicaci\u00f3n sospechan que este viejo cementerio es, de hecho, una isla perdida en el oc\u00e9ano del pasado, que aparece y desaparece aleatoriamente.\u201d<br>\n\u201cLas memorias de cientos de personas yacen all\u00ed. Sus vidas, sus sentimientos, sus expectativas, su ausencia, los sue\u00f1os que nunca se les cumplieron, las decepciones, los enga\u00f1os y los amores no correspondidos que envenenaron sus existencias\u2026 Todo esto est\u00e1 aqu\u00ed, atrapado para siempre.\u201d<br>\nY luego tenemos el ingenio divertido y adorable de Bill Bryson en su libro En casa (At Home):<br>\n\u201cEl verdadero logro de Col\u00f3n fue lograr cruzar el oc\u00e9ano en ambas direcciones. Aunque era un marinero bastante eficiente, no era muy bueno para nada m\u00e1s, especialmente la geograf\u00eda, la destreza que deber\u00eda ser vital para un explorador. Ser\u00eda dif\u00edcil nombrar cualquier figura en la historia que haya logrado una fama tan duradera con tan poca capacidad. Se pas\u00f3 buena parte de ocho a\u00f1os rebotando por las islas del Caribe y la costa de Am\u00e9rica, convencido de estar en el coraz\u00f3n del Oriente y que Jap\u00f3n y China estaban a la orilla de cada atardecer. Nunca se dio cuenta que Cuba es una isla y nunca puso un pie, o a\u00fan sospech\u00f3 la existencia de la masa de tierra al norte que todo el mundo cree que descubri\u00f3: los Estados Unidos.\u201d<br>\nHace ochenta a\u00f1os, John Steinbeck public\u00f3 el Mar de Cortez (Sea of Cortez), el diario de viajes de una traves\u00eda oce\u00e1nica con Ed Ricketts, su mejor amigo.<br>\n\u201cEl Volador del Oeste se lanz\u00f3 sobre las grandes olas hacia las Islas Cedros, el viento les quit\u00f3 las tapaderas a las cumbres blancas y el gran lazo, de proa a popa, comenz\u00f3 a vibrar como el tubo bajo de un \u00f3rgano tremendo. Cant\u00f3 su nota grave al viento.<br>\nEn su libro, Los pilares de H\u00e9rcules (The Pillars of Hercules), Paul Therox escribi\u00f3 acerca de dos clases de islas:<br>\n\u201cAlerta pero separado, Bowles se reclinaba sobre una caja en su rec\u00e1mara de cortinas pesadas, sobre calentada por un calentador primitivo, una antorcha pegada a un cilindro de gas. Le gustaba el calor, alguna vez hab\u00eda pasado sus inviernos en una isla en Sri Lanka que hab\u00eda comprado. Y ahora en este peque\u00f1o y caluroso cuarto, con las cortinas cerradas, estaba en otra clase de isla. Ning\u00fan espacio de habitaci\u00f3n podr\u00eda haber sido m\u00e1s peque\u00f1o que este cuarto trasero en donde obviamente viv\u00eda y trabajaba; \u00e9l com\u00eda aqu\u00ed, escrib\u00eda aqu\u00ed, dorm\u00eda aqu\u00ed. Sus libros, su m\u00fasica, su medicina. Su mundo se hab\u00eda reducido a estas paredes. Pero eso era s\u00f3lo lo que aparentaba\u2026 Su mundo se encontraba dentro de su mente y su imaginaci\u00f3n era extensa.\u201d<br>\nAnne Morrow Lindbergh, la madre de un ni\u00f1o de 20 meses que fue resonadamente secuestrado y asesinado, m\u00e1s tarde escribi\u00f3:<br>\n\u201cSiento que todos somos islas \u2014 en un mar en com\u00fan.\u201d<br>\nPero la hab\u00edan contradicho 300 a\u00f1os con la cita m\u00e1s famosa de islas de todas:<br>\n\u201cNing\u00fan hombre es una isla entera por s\u00ed mismo.<br>\nCada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.<br>\nSi el mar se lleva una porci\u00f3n de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.<br>\nNinguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por qui\u00e9n doblan las campanas; doblan por ti.\u201d<br>\n\u2014 John Donne, 1624, Meditaci\u00f3n XVII<br>\nPero mi cita favorita acerca de islas viene del maravilloso Walt Disney quien dijo:<br>\n\u201cHay m\u00e1s tesoros en los libros que en todos los botines de piratas en la Isla del Tesoro.\u201d<br>\nAm\u00e9n, Walt. Am\u00e9n.<br>\nRoy H. Williams<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Islas de escritores Cada libro es una isla que s\u00f3lo existe en la mente de su escritor y la esperanza de todo escritor es que t\u00fa visites su isla y quedes feliz de haberlo hecho. 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