{"id":1557,"date":"2016-12-05T16:16:14","date_gmt":"2016-12-05T22:16:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/?p=1557"},"modified":"2016-12-05T16:16:14","modified_gmt":"2016-12-05T22:16:14","slug":"kermit-theodore-and-edwin","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/?p=1557","title":{"rendered":"Kermit, Theodore and Edwin"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><a href=\"http:\/\/www.mondaymorningmemo.com\/roosevelt-review-of-robinson-in-the-outlook\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1558\" src=\"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/2016_44_Theodore_KermitRoosevelt_EdwinRobinson_780-1.jpg\" alt=\"2016_44_theodore_kermitroosevelt_edwinrobinson_780-1\" width=\"780\" height=\"436\" srcset=\"http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/2016_44_Theodore_KermitRoosevelt_EdwinRobinson_780-1.jpg 780w, http:\/\/www.elmagodelapublicidad.com\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/2016_44_Theodore_KermitRoosevelt_EdwinRobinson_780-1-300x167.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 780px) 100vw, 780px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"p1\"><strong><span class=\"s1\">Kermit, Theodore and Edwin<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"p2\">\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Cuando Kermit Roosevelt ten\u00eda quince a\u00f1os, comparti\u00f3 un libro de poemas con su padre, el Presidente de los Estados Unidos. Para alentar a Kermit, su padre envi\u00f3 una rese\u00f1a larga de ese libro a <i>The Outlook<\/i>, una publicaci\u00f3n importante de ese momento, diciendo: \u201cHay un toque indiscutible de genialidad en los poemas recolectados en este libro\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Theodore Roosevelt tuvo seis hijos: Alice la traviesa, Ted Jr. el h\u00e9roe, Kermit el escritor, Ethel el visionario, Archie el guerrero y Quentin el colorido.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Sorprendentemente, era Kermit, el escritor, quien siempre aparec\u00eda al lado de su padre cuando el viejo Presidente necesitaba un protector. Cuando Theodore a los 51 a\u00f1os dej\u00f3 la Casa Blanca y anunci\u00f3 que se iba a desaparecer en la selva de \u00c1frica para realizar un safari de un a\u00f1o, Kermit dej\u00f3 Harvard para acompa\u00f1arlo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Theodore anunci\u00f3 que se iba a esfumar en la selva de Am\u00e9rica del Sur para hacer un mapa del no explorado R\u00edo de la Duda, Kermit renunci\u00f3 a su trabajo y dej\u00f3 a su prometida para asegurarse que su padre permaneciera seguro.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Si no hubiera sido por Kermit, Theodore Roosevelt no hubiera regresado vivo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Esto no es especulaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Fluyendo de las monta\u00f1as del Per\u00fa hacia donde se une con el imponente Amazonas muy adentro en la selva del Brasil, el R\u00edo de la Duda era un misterio. Su longitud y trazo no estaban dibujados en ning\u00fan mapa. Las \u00fanicas cosas que se sab\u00edan con certeza eran que sus orillas estaban llenas de can\u00edbales y sus aguas llenas de pira\u00f1as come hombres, reptiles de cinco metros y anacondas del largo de buses escolares.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Frank Chapman, el curador del Museo Americano de Historia Natural dijo:<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u201cSe puede decir con toda confianza\u2026 que en toda Am\u00e9rica del Sur no hay un viaje m\u00e1s dif\u00edcil o peligroso que bajar el R\u00edo de Duda.\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">El director del Museo de Historia Natural, Henry Osborn, le escribi\u00f3 a Roosevelt varias veces rog\u00e1ndoles que abandonara su plan.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Roosevelt le respondi\u00f3 a Osborn en una carta dirigida a Frank Chapman:<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u201cD\u00edgale a Osborn que yo ya he vivido y disfrutado tanto de la vida como otros nueve hombres que conozco; he tenido mi plato lleno y si es necesario que deje mis huesos en Am\u00e9rica del Sur, estoy completamente preparado para hacerlo.\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Afortunadamente para Theodore, su hijo Kermit no estaba preparado para que \u00e9l hiciera eso.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Luego que llegaron a Am\u00e9rica del Sur, la expedici\u00f3n tuvo que atravesar 400 millas salvajes antes de llegar al R\u00edo de la Duda. Pero luego se lanzaron a la selva.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u201cLa mayor\u00eda de los hombres eran exploradores veteranos y muchos de ellos se consideraban a s\u00ed mismos como maestros de la naturaleza. Eran cazadores sigilosos, con buena punter\u00eda y sobrevivientes experimentados y, con las herramientas correctas, ellos cre\u00edan que nunca se encontrar\u00edan a s\u00ed mismos en una situaci\u00f3n en lo salvaje que no pudieran controlar. Pero mientras luchaban para avanzar por las orillas del R\u00edo de la Duda, cualquier base de esa confianza se estaba esfumando r\u00e1pidamente. Comparado con las criaturas del Amazonas, incluyendo los indios cuyo territorio estaban invadiendo, todos ellos eran &#8211; desde el m\u00e1s humilde camarada hasta el ex presidente de los Estados Unidos &#8211; presas torpes y obvias.\u201d<\/span><\/p>\n<ul>\n<li class=\"li1\"><span class=\"s1\"><i>El R\u00edo de la Duda<\/i>, de Candice Millard<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">La expedici\u00f3n evit\u00f3 los r\u00e1pidos de agua blanca guiando sus canoas a trav\u00e9s de ellos con cuerdas mientras ellos caminaban por la orilla del r\u00edo. Pero cuando la selva estaba en lo m\u00e1s espeso sobre ellos, dos canoas se zafaron y perdieron la mayor\u00eda de sus insumos. Los hombres se vieron forzados a parar durante varios d\u00edas para construir nuevas. En un esfuerzo para recuperar el tiempo perdido se decidieron a recorrer los r\u00e1pidos en las canoas. Cuando dos de las canoas se trabaron en las rocas en una secci\u00f3n de agua blanca peligrosa, Theodore Roosevelt se lanz\u00f3 al agua para liberarlas y se resbal\u00f3, abri\u00e9ndose una herida larga en el muslo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Una infecci\u00f3n se instal\u00f3 esa noche y durante los siguientes d\u00edas, \u00e9l se mov\u00eda entre la inconsciencia y la consciencia, completamente incapaz de caminar. En un momento de pensamiento claro, Theodor se dio cuenta que no ten\u00eda chance y que tambi\u00e9n estaba poniendo en peligro las vidas de los otros hombres. Halando al naturalista estadounidense, George Cherrie, hacia su lado, le dijo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u201cSe\u00f1ores, me dio cuenta que algunos de nosotros no vamos a terminar esta aventura. Cherrie, quiero que t\u00fa y Kermit contin\u00faen. Ustedes pueden salir. Yo me quedo aqu\u00ed.\u201d<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Kermit convenci\u00f3 calmadamente a su padre de que, a\u00fan si se pegara un tiro para que el resto de los hombres pudiera continuar, Kermit jam\u00e1s dejar\u00eda su cuerpo. Por eso, matarse ser\u00eda matar tambi\u00e9n a Kermit.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Kermit Roosevelt se paso las siguientes semanas cargando a su padre en una camilla a trav\u00e9s de la selva. Su padre perdi\u00f3 60 libras, pero Kermit lo llev\u00f3 vivo a su casa.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Estas son tan s\u00f3lo algunas de las cosas por las que nunca se le dio el m\u00e9rito a Kermit.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u00bfRecuerdas a Richard Cory, el poema del memo de la semana pasada? \u00c9se era del libro que Kermit comparti\u00f3 con su padre cuando ten\u00eda quince a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Kermit Roosevelt envi\u00f3 un tenue rayo de luz a la oscuridad del poeta Edwin Arlington Robinson, pero fue suficiente para sacarlo de su desesperaci\u00f3n, iluminar su talento, ganarle tres Premios Pulitzer y establecerlo como el poeta m\u00e1s importante de su generaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Dios bendiga a Kermit Roosevelt.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">\u00bfSobre qui\u00e9n<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">vas a enviar<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">tu luz<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">hoy?<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\">\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Roy H. Williams<\/span><\/p>\n<p class=\"p2\">\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Acerca de la foto: (I) Theodore con el beb\u00e9 Kermit. (D) Kermit en el R\u00edo de la Duda en Am\u00e9rica del Sur con E.A. Robinson en la parte superior derecha y Laura Richards (una de los muchos amigos que ayudaron a pagar la impresi\u00f3n de su primer libro) vi\u00e9ndolo. Continuaremos esa historia en la Madriguera del Conejo. \u00bfSabes c\u00f3mo entrar? &#8211; Indy<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kermit, Theodore and Edwin Cuando Kermit Roosevelt ten\u00eda quince a\u00f1os, comparti\u00f3 un libro de poemas con su padre, el Presidente de los Estados Unidos. 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